La Mirada de la Fe

  • 70 VECES 7

    La experiencia humana nos enseña que, de la misma manera que en nuestras casas producimos residuos materiales, a veces también generamos residuos en nuestra relación con los demás. Los residuos materiales producen efectos negativos y por eso los tiramos a la basura. Pero a veces guardamos los residuos generados en nuestras relaciones y con el tiempo degeneran en resentimientos. El resentimiento es el peor de los residuos emocionales porque se produce a partir de unas heridas internas no curadas que nos hacen revivir constantemente alguna experiencia dolorosa del pasado, resultando ser el resentimiento profundamente corrosivo. Aquel hecho negativo ya no existe, pero le damos permiso para que nos siga afectando. Y ante el resentimiento reaccionamos de diversas maneras. Una de ellas consiste en proponernos olvidar el dolor del pasado mediante un acto de voluntad. En la práctica es una reacción…

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  • ATERRIZANDO CON PROPUESTAS DE CONVERSIÓN PASTORAL (II)

    Como continuación de nuestro “aterrizaje”, qué mejor que preparar “la pista” que con algunas concreciones referidas al acompañamiento de los procesos. Me gustaría señalar algunas propuestas de acción y de reflexión sobre nuestras estructuras pastorales (las de antes, las de ahora y las de mañana) basadas en una genuina teología pastoral. En primer lugar, una afirmación obvia: las estructuras pastorales no tienen ni han tenido nunca pretensiones de eternidad, sino de servicio. Quienes las pusieron (o ponen) en marcha no se preocuparon de pensar cuántos años nos encontraríamos en el contexto histórico del momento. Quisieron servir a la Iglesia. Los contextos, incluso los agentes de pastoral han (hemos) ido cambiando. Nuestra Iglesia se ha hecho más universal y con preocupaciones más “planetarias”. Es más, las edades de los agentes de pastoral han ido cambiando. Unos marcharon a la casa del…

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  • ATERRIZANDO CON PROPUESTAS DE CONVERSIÓN PASTORAL (I)

    De toda nuestra reflexión acumulada en las precedentes semanas, podemos llegar a algunas conclusiones prácticas en cuanto al acompañamiento de los procesos y al respeto debido al ritmo de dichos procesos, tanto de los que acaban como de los que comienzan. En primer lugar, debemos ser conscientes de que los cambios de fondo, tanto en la sociedad como en la Iglesia, aunque algunas veces han comenzado desde arriba, no se hacen por decreto ley ni se imponen a todos en base a la autoridad que tengamos o a la que podamos apelar, ni siquiera, en el caso de la Iglesia, a la autoridad papal. Los cambios y el acompañamiento de esos cambios suponen un proceso en el que la pedagogía, la convicción, la autoridad moral y no coercitiva del líder juegan un papel fundamental. Y como consecuencia, los procesos de…

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  • ENTRE LA CONFIANZA Y LA TENTACIÓN

    El hilo de las reflexiones anteriores me suscita una nueva consideración. Pues creo que un análisis desapasionado de la situación actual nos está alertando, incluso a los que quizás no lo queremos percibir, que los intentos por recuperar una forma de cristianismo que se desmorona, además de estar llamados al fracaso, son verdaderas tentaciones. La situación nos está imponiendo que el futuro no puede ser una nueva actualización del régimen de cristiandad, como en más de una ocasión se ha pretendido a lo largo del pasado siglo XX. La situación nos está reorientando hacia una manera nueva de vivir el cristianismo, que consiste en ser más minoritaria, débil, en diáspora, pero no anacrónica ni insignificante, sino con una forma de presencia sustentada en la fuerza que da la autenticidad, la significatividad y la eficacia de la sal, la luz y…

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  • LA VOLUNTAD DE DIOS EN LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

    Estos tiempos que nos tocan no son mejores ni peores que otros. No podemos vivir de la nostalgia de una Iglesia vivida en régimen de cristiandad, es decir, de aquella forma de vivir el cristianismo en la que los cristianos podían sentirse más seguros. De ahí la necesidad de colocarnos a la escucha de Dios, que, entre otros lugares teológicos, se hace presente en los signos de los tiempos. Una escucha, una mirada, que deberemos orientar en una triple dirección. En primer lugar, necesitamos estar atentos a la voluntad de Dios, que progresivamente se va manifestando en la marcha de la historia y en concreto, en el momento presente, con el fin de reconocer en el tiempo los signos de su presencia. En segundo lugar, una mirada sobre la propia historia del cristianismo, que nos permite encontrar otros momentos y…

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  • ACOMPAÑAR PROCESOS QUE SUPONEN MUERTE Y NACIMIENTO (II)

    Siguiendo el hilo del artículo anterior, conviene entonces respetar la gradualidad de dichos procesos y no entrar en la dictadura del todo o el nada, ayudarles a cambiar, a descubrir alternativas y a mantener siempre la esperanza (tal y como dijimos en el corolario de la reflexión precedente). Con este fin, es necesario reconocer sus aportaciones, valorar todo lo bueno de ellos recibido y que hoy desaparece, y transmitirles que muchas veces es de aquello, de sus aciertos y equivocaciones, de donde sacamos los recursos para crear y acoger lo que llega. No en vano, el Evangelio habla en numerosas ocasiones de lo viejo y de lo nuevo cuando se refiere a arcones (cf. Mt 13, 52), a odres (cf. Mt 9, 17) o a tinajas (cf. Jn 2, 6-9). Pero necesitamos también propiciar alternativas para el futuro. Acompañar lo…

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  • ACOMPAÑAR PROCESOS QUE SUPONEN MUERTE Y NACIMIENTO

    Tras las precedentes reflexiones, que han ido hilvanando premisas de «reforma» y poniendo sobre la mesa los procesos eclesiales que se dan en este cambio de época y en la forma en la que debemos acompañar dichos procesos. Así, abonando este terreno que pisamos, podremos llegar a aterrizar ante -espero que interesantes- concreciones, opciones y propuestas sobre el acompañamiento de estos procesos, siempre siendo realistas con lo que es posible pedirle a la Iglesia -y con lo que a ella misma le es posible dar- en esta encrucijada en la que se halla en su relación con el mundo. Es decir, nos referimos al acompañamiento de grupos, comunidades y sociedades. Sin duda, acompañamos a personas concretas, pero en tanto en cuanto forman parte de grupos humanos, de comunidades cristianas, en los que estamos viviendo procesos de cambio y renovación. E…

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  • ECCLESIA SEMPER REFORMANDA (IV)

    En estas últimas reflexiones hemos estado hablando de una Iglesia que no puede renunciar a implicarse, incluso a mancharse (a oler a oveja), en la construcción del mundo, porque, en caso contrario, bajo capa de espiritualismo, la Iglesia sería entendida como ajena a las preocupaciones y los quehaceres de este mundo. Pero, en ese proceso de comprometerse, una vez más, la Iglesia debe ser coherente con el evangelio. Parafraseando lo que el cardenal Hume pidió al entonces recién elegido Papa Francisco, la Iglesia tampoco puede olvidar que, en su acción comprometida con la construcción social, uno de los criterios principales y prioritarios es la opción por los pobres, como reconocía Benedicto XVI en un discurso pronunciado en Friburgo, el 25 de septiembre de 2011, ante representantes de asociaciones católicas que trabajan en la Iglesia y en la sociedad: «Hay una…

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  • ECCLESIA SEMPER REFORMANDA (III)

    La reforma de la Iglesia, en sí misma, no tendría sentido alguno si no fuera en función de aquello para lo que fue instituida por Cristo, el Señor: ser luz para las naciones, esperanza para todos los pueblos. Por eso, todos los cambios, que hemos propuesto en las anteriores miradas de fe, tienen una razón de ser: que la Iglesia se presente en medio del mundo de una forma nueva y renovada. ¿Cómo ha de ser esta forma nueva? ¿Cuáles deben ser sus características? ¿Tiene algo que decir el cristianismo en la construcción del mundo? Sí, una nueva forma de presencia, pues siempre es nueva y fresca esa presencia de la que es portadora la Iglesia. Es siempre nuevo, por su novedad, el anuncio de la buena noticia que clama esperanza, amor y misericordia: el evangelio que, parafraseando a san…

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  • ECCLESIA SEMPER REFORMANDA (II)

    Al hilo del artículo anterior, sobre una Iglesia que ha de estar siempre en proceso de reforma, implica también abrir la puerta a una revisión profunda de la moral. Es decir, una revisión capaz de repensar la moral cristiana fundamental desde la misericordia, sin declinar la verdad que la sustenta, pero superando concepciones excesivamente legalistas y abordando valerosamente algunas cuestiones morales concretas que en este momento dificultan, si no impiden, el acercamiento de nuestros cristianos a la vida de la Iglesia y que incluso les alejan de la fe. Una reflexión del gran teólogo Karl Rahner, en el año 1974, expresa de una forma muy precisa la situación en la que actualmente nos seguimos encontrando respecto a la renovación de la moral, porque para él «la Iglesia debería presentar valerosa e inequívocamente la moral, pero sin moralizar». Esto es, debería…

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