Jesús García Aíz

  • ANALIZANDO NUESTRO TIEMPO ECLESIAL (III)

    Antes de dar respuesta a esta problemática que venimos reflexionando, y con el fin de hacerlo de una forma más adecuada, deberemos analizar sus causas más profunda. Dos son las fuentes de las que proceden estos cambios. Una, los cambios sociales a los que nos hemos referido ya con anterioridad, que debernos considerar como lugares teológicos desde donde Dios nos habla, “signos de la época”, como dice Gaudium et spes (cf. GS 4), y otra, la fuerza y la frescura misma que brotan del Evangelio cuando no le ponemos bozal. En efecto, el Espíritu, que, como un fuerte viento, todo lo renueva, aventando la paja y separándola del grano (cf. Mt 3, 12). El Evangelio, que, como el arcón del que habla el evangelista Mateo, nos permite conservar lo mejor de nuestra tradición atesorada durante siglos, pero al mismo tiempo…

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  • ANALIZANDO NUESTRO TIEMPO ECLESIAL (II)

    Otro aspecto que manifiesta un cambio profundo en nuestra sociedad, y que afecta de lleno a los cristianos, es la disminución de la práctica sacramental, que va mucho más allá y es más profunda que la caída de la práctica dominical. Los datos sobre los sacramentos de la iniciación cristiana nos permiten reconocer que la dificultad de relevo no se da únicamente en los efectivos del clero, sino también en el pueblo cristiano. La comparación entre los nacimientos y los bautismos de niños nos permite tomar conciencia de ello. Y eso que aún son muchos los niños que se bautizan por contentar a sus abuelos y no, tristemente, por la fe de sus padres. Algo semejante arroja la comparación entre los datos de escolarización y las primeras comuniones. Pero, sin duda, el sacramento que se encuentra más tocado, y en…

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  • ANALIZANDO NUESTRO TIEMPO ECLESIAL (I)

    Durante las próximas semanas vamos a ir profundizando en las causas y en los caminos necesarios de respuesta al reto del momento presente en la Iglesia. Y este baño de análisis de la realidad, nos ayudará a evitar la tentación de quitar importancia al momento que estamos viviendo y de conformarnos con ir solamente parcheando a la espera de tiempos mejores. Resulta clamoroso, que en los diferentes mentideros y conversaciones sobre la situación por la que atraviesan la mayoría de las diócesis, congregaciones y parroquias, es frecuente que afloren algunas preocupaciones recurrentes, como la falta y el envejecimiento del clero, la disminución de la práctica sacramental, la ausencia de jóvenes, la falta de relevo generacional… Estas preocupaciones prácticas son signo de un malestar de fondo que proviene de la asunción de que los católicos españoles, igual que en otros países…

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  • UNA INCLUYENTE EDUCACIÓN INTEGRAL

    La enseñanza de la religión en la escuela se basa, por una parte, en el derecho de los padres a la formación religiosa y moral de sus hijos según sus convicciones y, por otra, en la contribución que esta enseñanza proporciona al pleno desarrollo de la personalidad del alumno, finalidad que la Constitución Española asigna a la educación escolar. A esta finalidad responde la enseñanza religiosa con la oferta de la dimensión religiosa y trascendente para la formación integral del alumno, como un área más dentro del sistema educativo y mediante el diálogo de la fe con la cultura. Así, una enseñanza que se diga integral y que desconozca o que ponga al margen la dimensión moral y religiosa de la persona sería un obstáculo para una educación completa del alumnado. En la actualidad se está perdiendo esta visión. Se…

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  • JARDINEROS DEL JARDIN DEL EDÉN

    Decíamos la semana pasada que el sentido común nos anima a promover la vida, entendiendo que, al hacerlo, al favorecer toda forma de vida, nos estamos ayudando a nosotros mismos. Pero esto, que puede sonar a egoísmo sin serlo necesariamente, se afianza aún más al descubrir que es voluntad de Dios el que así lo hagamos. Nos lo recuerda Jesucristo al explicar que «lo que hacemos a los demás se lo hacemos a él» (Mt 25, 40), pero nos lo propone el común de las creencias religiosas en cuanto a que postulan de una u otra manera la famosa «regla de oro», la que invita a «tratar a los demás como uno desea ser tratado, a no hacer a los demás lo que uno no quiere que le hagan» (cf. Mt 7, 12; 22, 40; Lev 19, 18; Tob 4,…

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  • LA IMPERIOSA NECESIDAD DEL OTRO

    Decía F. Dostoievski que «el secreto de la existencia humana está no solo en vivir, sino también en saber para qué se vive». Así, actuar de acuerdo con el plan de Dios resulta coherente con nuestra esencia como seres humanos, pues al llevarlo a cabo, no solo colaboramos en la construcción del Reino de Dios, sino que transformamos el mundo en vida, en hogar y en familia. Es decir, crecemos en nuestra condición de criaturas sociales y afectivas, capaces de relacionarse, entenderse, amarse y progresar en equipo. Lo contrario es entrar en una locura de destrucción que empieza por atacar lo que nos contraría o incomoda y acaba eliminando todo lo que no coincide exactamente con nuestra visión de las cosas. Es decir, maniqueísmo, fascismo, comunismo…, e identificación total con cualquier otro «ismo» que, lejos de favorecer la vida, acaba…

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  • RESISTIREMOS

    Con el bombardeo constante de noticias, bulos, monitorizaciones, memes y vídeos ingeniosos, parece que se esconden, quizás como mecanismo de defensa, el miedo, el sentimiento de fragilidad y la inseguridad que la grave situación de crisis está provocando en nosotros. Así, el anuncio de la Pascua de la resurrección de Cristo ha llegado al mundo en un momento difícil, pues junto a los desafíos habituales, nos enfrentamos a este drama de la pandemia del coronavirus, que está sometiendo a la humanidad a una dura prueba. Pero frente a este contagio, tan temido, hay que anunciar y propiciar el contagio de la esperanza. Es verdad que no se trata de conseguir y difundir una fórmula mágica que pudiera hacer desaparecer los problemas. La resurrección de Cristo es la victoria del amor sobre la raíz del mal, transformando el mal en bien.…

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  • FELIZ PASCUA

    El tiempo que estamos viviendo, a causa de la propagación de la pandemia provocada por el Covid-19, es un tiempo al cual no estábamos preparados. Hemos sido engullidos por esta situación, que llegó sin avisar y que creó una emergencia extraordinaria. Algunos luchan contra la muerte, otros contra el miedo, algunos han perdido el trabajo y otros, peor aún, han perdido a familiares y amigos. La dimensión de lo inesperado y de lo imprevisible ha ocupado el lugar de todas nuestras seguridades. Así, esta pandemia ha evidenciado la fragilidad y las plagas de la sociedad: los pobres, los sintecho, los ancianos, los encarcelados, los desequilibrios sociales, los egoísmos individuales del “sálvese quien pueda”, etc. Y dentro de este negro horizonte, que ha producido una profunda frenada de nuestra vida ordinaria y de la sociedad en todos sus órdenes, tenemos el…

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  • TRAS LA OSCURIDAD AGUARDA LA LUZ

    La crisis del coronavirus ha dejado en evidencia la ansiedad que nos produce la soledad, el vacío que sentimos al no poder seguir la rutina de nuestro trabajo, el miedo que nos da permanecer aislados en el hogar, las dificultades para mantener un diálogo sereno y cordial con los miembros de nuestra familia. Pero este tiempo de confinamiento por la pandemia, en el que tenemos oportunidad de pensar en tantas cosas, nos hace reflexionar que la aparente seguridad de la que hacemos gala en público apenas puede cubrir la desnudez de nuestra debilidad y vulnerabilidad, de nuestra finitud. En España llevamos más de 10.000 fallecidos por coronavirus, y más de 44.000 en un mundo que se está convirtiendo en un “valle de lágrimas”, siendo muy difícil ignorar los lamentos que se escuchan en este “valle”. Y por muy idealista que…

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  • DE LA FINITUD A LA ESPERANZA

    Sin preaviso todo nos ha cambiado. ¡La vida! Aunque hemos pretendido manejarla a nuestro antojo, nos ha bastado una infección para entender que la vida es un don gratuito. Pero, además, hemos de reconocer el milagro de esa vida integral, que es armonía con las cosas, con los demás y con la divinidad. Y es que Dios es la fuente de la vida, por ello, nuestra fe nos impulsa a pedir ese regalo, a vivir con gratitud ese don, a difundir con alegría la experiencia de vivir esa armonía. Sin embargo, al llevar una vida apagada y rutinaria, vacilante y quebradiza, olvidamos el origen de nuestra vida y el destino que nos espera. Nuestros pensamientos y deseos se han visto enzarzados en proyectos que en muchos casos no han dado testimonio de la vida verdadera. Todos los compromisos que hemos…

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