La Mirada de la Fe

  • EL CIELO ES GOZAR DE DIOS (V)

    Pero, al hilo de nuestra anterior reflexión sobre la condición de posibilidad del infierno, ¿habrá alguien que rechace el amor y se endurezca en el mal de forma absolutamente consciente y libre? No podemos saberlo, pero debemos admirar la prudencia de la Iglesia que, habiendo declarado la santidad de miles de personas, nunca se ha atrevido a asegurar de nadie que esté condenado, ni siquiera Judas Iscariote, de quien dijo Jesús que «más le valdría no haber nacido» (Mt 26, 24). El Papa emérito Benedicto XVI, en su encíclica Spe salvi, aclaraba esta situación al decir que «la opción de vida del hombre se hace definitiva con la muerte; esta vida suya está ante el juez. Su opción, que se ha fraguado en el transcurso de toda la vida, puede tener distintas formas. Puede haber personas que han destruido totalmente…

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  • EL CIELO ES GOZAR DE DIOS (IV)

    Para ir concluyendo este hilo de reflexiones, nos queda hablar de aquellos que rechazan la salvación, empresa esta que comenzamos hoy y que culminaremos la semana siguiente con la última reflexión (V) de esta saga que lleva por título El cielo es gozar de Dios. Y para referirse a la situación en la que vivirían aquellos que rechazan la salvación se habla habitualmente del «infierno», aunque quizás deberíamos evitar esta palabra en la medida de lo posible, porque es un término confuso, ya que en el imaginario colectivo está asociada a imágenes truculentas. El Catecismo de la Iglesia católica dice que la Escritura llama infiernos, sheol, o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios. Si a nadie se le ha ocurrido…

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  • EL CIELO ES GOZAR DE DIOS (III)

    La palabra escatología proviene del griego eschaton (último, final) y logos (discurso, tratado); es, por tanto, el discurso sobre el fin de todo lo creado. Así, la escatología es el tratado de las realidades últimas o de la consumación definitiva del mundo y de la vida humana. Es una parte de la teología, que tiene como finalidad el estudio, desde el punto de vista de la fe cristiana, de la forma última de la realidad. En definitiva, se trata de pensar la vida eterna. Para expresar esa realidad última, la teología ha recurrido a muchas imágenes y metáforas; parusía, apocalipsis (ambos términos provienen del griego) y Juicio final son algunas de las utilizadas. La palabra parusía (presencia, llegada) se utilizaba en el mundo grecorromano para designar la visita solemne del emperador a una ciudad. El Nuevo Testamento también habla de…

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  • EL CIELO ES GOZAR DE DIOS (II)

    En una de sus homilías, el Papa emérito Benedicto XVI afirmaba que, con frecuencia, tenemos un poco de miedo a hablar de la vida eterna; que hablamos de las cosas que son útiles para el mundo, que mostramos que el cristianismo ayuda también a mejorar el mundo, pero que no nos atrevemos a decir que su meta es la vida eterna y que de esa meta vienen luego los criterios de la vida. Por ello, debemos reconocer que solo en la gran perspectiva de la vida eterna el cristianismo revela todo su sentido. La voluntad de vivir, según la verdad y según el amor, también debe abrir a toda la amplitud del proyecto de Dios para nosotros, a la valentía de tener ya la alegría en la espera de la vida eterna. En efecto, esperar la vida eterna. Esperar que…

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  • EL CIELO ES GOZAR DE DIOS (I)

    En su obra más personal (Testamento del pájaro solitario) decía J. L. Martín Descalzo que «Morir solo es morir. Morir se acaba. Morir es una hoguera fugitiva. Es cruzar una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba. Acabar de llorar y hacer preguntas; ver al Amor sin enigmas ni espejos; descansar de vivir en la ternura; tener la paz, la luz, la casa juntas y hallar, dejando los dolores lejos la Noche-luz tras tanta noche oscura». Y es que, para el cristiano, la muerte es un límite, pero no un final. El único final posible para el hombre y la historia es aquel en el que Dios reine absolutamente. Esa vida, ya plena, se describe con variedad de imágenes, relacionadas con la de una creación nueva, un banquete al que todos, sin exclusión, somos invitados. Así,…

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  • HACIA LA SINODALIDAD

    En el lenguaje común la idea o imagen de verticalidad se opone a la de horizontalidad. A primera vista parece una afirmación consistente, pero en realidad la verticalidad y la horizontalidad no son dos líneas opuestas sino complementarias, porque no se puede pensar en una sin presuponer la otra. Si nos paramos a reflexionar nos daremos cuenta de que lo contrario de la verticalidad no es la horizontalidad sino la circularidad. Esta reflexión geométrica es una metáfora de nuestra sociedad. Merece la pena pensar en esta idea porque tiene repercusiones en la dinámica de la vida comunitaria. De hecho, el binomio verticalidad/horizontalidad responde a una concepción jerárquica de nuestra sociedad. En cambio, la idea de circularidad sugiere un modelo más comunitario. En cualquier caso, ninguna de estas ideas o imágenes son contradictorias sino contrarias, y por tanto pueden enriquecerse mutuamente.…

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  • EL OFICIO DE LA TEOLOGÍA

    Los seres humanos somos los únicos seres del mundo que preguntamos a los demás y nos preguntamos a nosotros mismos. Lo curioso del caso es que antes de que tomemos conciencia de esta capacidad humana ya somos una pregunta ambulante, desde que nacemos hasta que morimos. Levantarnos cada mañana nos parece lo más natural del mundo, pero sabemos que un día ya no nos levantaremos más. Tal vez nos consolamos diciendo que -según acuña el refrán popular- es suficiente «plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo». Pero en el fondo todos sabemos que nada de esto evitará que surja la pregunta sobre el sentido de la vida. Hay diversos caminos de búsqueda del origen y sentido de la vida. En primer lugar, está el camino de la ciencia, que investiga la constitución de la materia desde la…

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  • IGLESIA Y SOCIEDAD

    En el año 1999, de cara a celebrar el nuevo milenio, nuestra diócesis daba a luz un gran documento preparado con profunda ilusión y esperanza durante varios años de trabajo y reflexión que renovaba el sentir, de esta Iglesia que peregrina en Almería, de anunciar con renovadas fuerzas el Evangelio a nuestra sociedad. Me refiero al IV Sínodo diocesano. Y uno de los grandes temas que se trabajó transversalmente en aquel Sínodo fue la relación entre la Iglesia y la sociedad. Actualmente, en ciertos sectores existen unas relaciones de indiferencia, y a veces incluso de una cierta agresividad. Ante esta realidad histórica, asumimos que vivimos en una sociedad plural y secularizada y, en consecuencia, la comunidad cristiana debe realizar una opción clara a fin de establecer unas relaciones sencillas y cordiales con la sociedad. Además, la base fundamental es la…

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  • HABLAR POR DAÑAR NOS FRAGMENTA Y PERVIERTE (II)

    En el interior de la Iglesia, como ha destacado más de una vez el Papa Francisco, también se practican la envidia, los celos, la rumorología, la murmuración, las habladurías e incluso la calumnia. En este caso, la rumorología y la calumnia escandalizan aún más y hacen mucho daño a la imagen del cristianismo, porque el Evangelio no solo implica no hacer daño a nadie, sino que exige el amor a todos, incluso a los enemigos. Como miembros de la Iglesia, los celos, la envidia y la rumorología son las actitudes que más nos pueden decepcionar a lo largo de la vida. Con todo, la calumnia es mucho más grave porque, de alguna manera, calumniar a una persona es matar su dignidad. Si los seres humanos queremos tener futuro, debemos reaccionar con decisión contra esta enfermedad social, porque mientras vayamos liberando…

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  • HABLAR POR DAÑAR NOS FRAGMENTA Y PERVIERTE (I)

    Uno de los males más corrosivos de nuestra sociedad es la facilidad con la que juzgamos a los demás y hacemos su caricatura. Cuando lo que afirmamos corresponde a una cierta realidad se llama murmuración, pero cuando es falso se llama calumnia. La calumnia no tiene ninguna justificación, pero hay gente que piensa que murmurar es correcto. Sin embargo, si lo pensamos detenidamente, nos damos cuenta de que el hecho de afirmar y subrayar los errores de los demás tampoco es justificable en la mayoría de las situaciones porque con frecuencia no disponemos de toda la información. Y es entonces cuando la frontera entre murmuración y calumnia se desdibuja. Por todo esto, más que hablar en términos teóricos hay que hablar de celos, envidia, habladurías y rumorología, que son caldos de cultivo de la murmuración y de la calumnia. Estas…

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