La Mirada de la Fe

  • EL ESPEJO EMPAÑADO

    Ahora en invierno, cuando uno sale de la ducha, el espejo está empañado de vapor. Y, ¿saben una cosa?, que casi lo agradezco. Me afeito, me peino y acicalo sin tener que profundizar en los detalles de mi cara y de mi cuerpo que van deteriorándose con el paso de los años. De hecho, le doy gracias a mi amigo Antonio, que me instaló el espejo en mi nueva casa, y lo puso demasiado alto. No sabe el favor que me hizo en su momento (je, je). Cuesta mirarse al espejo por fuera, pero más cuesta por dentro. Aceptar que sentimos lo que sentimos, deseamos lo que deseamos, hemos hecho lo que hemos hecho… en definitiva que SOMOS LO QUE SOMOS. Aunque vamos deprisa e intentamos entretenernos lo más posible para no afrontar esas grandes cuestiones, de vez en cuando…

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  • EL ÚLTIMO DE LA FILA

    No sé si es cosa mía, pero siempre quiero ganar. En las cosas más nimias o en las más importantes. Son esas pequeñas luchas soterradas con quienes nos rodean. Acertar en la X de Pasapalabra, en cómo se cortan mejor los tomates o en el bar donde debimos reservar. El caso es tener razón. Y ya ni te cuento en política, en mi “teoría” sobre el COVID o en la opinión sobre aquel amigo o aquella cuñada. Siempre “estoy en lo cierto”, tú vives en el profundo error. ¡Cuánta energía gastada en tener razón!¡Cuántas heridas provocadas en las pequeñas reyertas! Y todo por un atávico deseo de “poder”. Y creo que ya me he cansado. No sé si porque el Evangelio al final “cala” o porque me voy haciendo mayor, pero tengo la intuición de que la felicidad va por…

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  • BREVE GUÍA PARA AGOBIADOS

    Tengo una buena amiga que dice que se agobia por lo que pasa y lo que pueda pasar, aunque no vaya a pasar nunca. Le decimos (cariñosamente) Miss agobios. De hecho, todos nos preocupamos. Es inevitable. Hay tantas situaciones económicas, problemas de salud de mi gente, peleas entre la familia… que la cabeza no se queda quieta. Pero una cosa es preocuparse y otra cosa es angustiarse. La angustia puede tener graves consecuencias para nuestra salud física y nuestro equilibrio emocional. Por todo ello, he pensado proponeos (a mí el primero) una breve guía para saber convivir saludablemente con los agobios. Lo primero que se me ocurre es que hay que aceptar que no podemos evitar que la preocupación aparezca, pero si podemos evitar darle demasiadas vueltas. Hazte siempre estas preguntas: ¿Es una PREOCUPACIÓN REAL o está solo en mi…

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  • EL MISTERIO DE LOS HILOS CAÓTICOS

    La gente de mi generación todavía tenemos el recuerdo de ver a nuestras madres o abuelas bordar las mantelerías. A mi madre le costó más de 10 años terminar la mantilla que lució en la boda de mi hermano Jose. De esos recuerdos me admiraban (con los ojos del niño) la paciencia que tenían esas mujeres y el “misterio” de cómo aquel envés de hilos desordenados “mágicamente” se convertían, al darles la vuelta, en una flor maravillosa. Paciencia porque en estos días de impaciencia sería imposible realizar una obra tan lenta y laboriosa. Después de cuatro horas, dejándose los ojos en las tardes de verano, no había terminado ni una de las hojas más pequeñas. En estos tiempos que corren, desde que suena el despertador, empezamos a impacientarnos con el café que tarda en salir o el agua caliente de…

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  • ¡ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS!

    Cuentan la historia de un soldado que se acerca a su jefe inmediato, y le dice: “Uno de nuestros compañeros no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo. –Permiso denegado, replicó el oficial. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”. Haciendo caso omiso de la prohibición, el soldado salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial, furioso, le gritó: “¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿valía la pena ir allí para traer un cadáver arriesgando su propia vida?” Y el soldado moribundo respondió: “–¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo, y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!’”. Aunque es una historia de ficción, no deja de admirarme el valor de la fidelidad y…

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  • ANCLADOS EN EL RESENTIMIENTO

    En mi libreta de ideas para estos artículos apunto algunas imágenes o ideas que no puedo “dejar pasar”, que se me quedan grabadas en la retina de mi alma. La primera anotación se titula “el abrazo de María”. Seguro que recordáis el triste episodio del atropello en un colegio de Madrid. Una vez certificada la muerte de su hija, María la madre de la niña atropellada, abrazó a la mujer que confundió las marchas de su Volvo. La otra opción podía haber sido el resentimiento o la venganza, la demanda judicial o incluso la violencia. La fe de María y su altura personal le hizo empatizar con aquella torpe mujer que atropelló sin querer a su querida hija. Me pregunto qué habríamos hecho cada uno de nosotros y qué estamos haciendo con las personas que nos “atropellaron” en nuestra vida.…

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  • MIRADAS DE FE

    Podríamos comparar la fe con el enamoramiento, esa experiencia cumbre que transforma a un ser humano. Por eso los místicos emplean el lenguaje de los enamorados para referirse a su fe y su entrega a Dios. Igual que les ocurre a los enamorados con la persona amada, ellos no sabrían vivir sin Dios. Él llena su vida de alegría y de luz; sin él se sentirían desolados y nada ni nadie podría llenar el vacío de su corazón. Se puede llegar de diversos modos a la fe como experiencia personal de Dios. Puede ser un acontecimiento repentino (como en el caso de san Pablo), un proceso gradual, pero perfectamente consciente (como san Agustín), e incluso un desarrollo suave e inconsciente: una acumulación de experiencias que van transformando poco a poco a la persona sin que ella se dé cuenta, hasta…

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  • ¿DE QUÉ NOS SALVA DIOS? (III)

    La muerte es otra de las realidades ante la que solo Dios puede salvarnos de verdad. Los no creyentes dan por supuesto que todo termina con la muerte y, lógicamente, cuanto más sentido haya tenido su vida más dolorosa les resulta la despedida. Y al morir una persona muy querida difícilmente podrán evitar preguntarse: «Entonces, ¿el amor que nos teníamos eran solo unas reacciones químicas en el cerebro que desaparecen con el último latido del corazón?». En su obra «La muerte, destino humano y esperanza cristiana», el teólogo J. L. Ruiz de la Peña señalaba seis preguntas vitales que suscita la presencia de la muerte: La primera pregunta sobre la muerte es la pregunta sobre el sentido de la vida. Parece, pues, que no se puede dar respuesta a la pregunta por el sentido de la vida mientras que no…

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  • ¿DE QUÉ NOS SALVA DIOS? (II)

    Uno de los últimos estudios de la Fundación SM sobre jóvenes españoles arrojaba el dato de que solo el 28, 8 % de los jóvenes cree en el pecado. En nuestros días muchas personas se han instalado en una «cultura de la impunidad» y han declarado abolidos para siempre los pecados. Para comprender lo que es el pecado, es preciso en primer lugar partir de la existencia de un vínculo profundo del ser humano con Dios. Fuera de esta relación, ser humano-Dios, el significado de lo que representa el pecado no puede conocerse en su verdadera identidad. El pecado es personal y universal; no nos exculpa estar buscando continuamente chivos expiatorios en los demás, y justificaciones en el ambiente, la herencia, las instituciones, las estructuras o las relaciones. Por eso, no es suficiente arrepentimos del mal que hacemos, y ni…

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  • ¿DE QUÉ NOS SALVA DIOS?

    La naturaleza humana está llamada a trascender todos sus límites: la muerte, la injusticia, la desesperanza. De ahí que, para el creyente, Dios haya tomado la iniciativa y salga al encuentro del ser humano para trascender el horizonte de una vida sin esperanza. De hecho, en la vida y muerte de Jesús, Dios ofrece una plenitud que no está alejada de los gozos y esperanzas, alegrías y tristezas de los seres humanos, pero que solo será plena cuando alcance a todos. Pues bien, este es el proyecto de salvación que Dios tiene para cada uno de nosotros. La palabra «salvación» casi ha desaparecido del lenguaje cotidiano; en un mundo donde los seres humanos pretenden controlar por sí mismos su destino, pareciera una palabra trasnochada. Solo se utiliza en las escasas situaciones que el resultado feliz no está en manos del…

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