La Mirada de la Fe

  • EL OFICIO DE LA TEOLOGÍA

    Los seres humanos somos los únicos seres del mundo que preguntamos a los demás y nos preguntamos a nosotros mismos. Lo curioso del caso es que antes de que tomemos conciencia de esta capacidad humana ya somos una pregunta ambulante, desde que nacemos hasta que morimos. Levantarnos cada mañana nos parece lo más natural del mundo, pero sabemos que un día ya no nos levantaremos más. Tal vez nos consolamos diciendo que -según acuña el refrán popular- es suficiente «plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo». Pero en el fondo todos sabemos que nada de esto evitará que surja la pregunta sobre el sentido de la vida. Hay diversos caminos de búsqueda del origen y sentido de la vida. En primer lugar, está el camino de la ciencia, que investiga la constitución de la materia desde la…

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  • IGLESIA Y SOCIEDAD

    En el año 1999, de cara a celebrar el nuevo milenio, nuestra diócesis daba a luz un gran documento preparado con profunda ilusión y esperanza durante varios años de trabajo y reflexión que renovaba el sentir, de esta Iglesia que peregrina en Almería, de anunciar con renovadas fuerzas el Evangelio a nuestra sociedad. Me refiero al IV Sínodo diocesano. Y uno de los grandes temas que se trabajó transversalmente en aquel Sínodo fue la relación entre la Iglesia y la sociedad. Actualmente, en ciertos sectores existen unas relaciones de indiferencia, y a veces incluso de una cierta agresividad. Ante esta realidad histórica, asumimos que vivimos en una sociedad plural y secularizada y, en consecuencia, la comunidad cristiana debe realizar una opción clara a fin de establecer unas relaciones sencillas y cordiales con la sociedad. Además, la base fundamental es la…

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  • HABLAR POR DAÑAR NOS FRAGMENTA Y PERVIERTE (II)

    En el interior de la Iglesia, como ha destacado más de una vez el Papa Francisco, también se practican la envidia, los celos, la rumorología, la murmuración, las habladurías e incluso la calumnia. En este caso, la rumorología y la calumnia escandalizan aún más y hacen mucho daño a la imagen del cristianismo, porque el Evangelio no solo implica no hacer daño a nadie, sino que exige el amor a todos, incluso a los enemigos. Como miembros de la Iglesia, los celos, la envidia y la rumorología son las actitudes que más nos pueden decepcionar a lo largo de la vida. Con todo, la calumnia es mucho más grave porque, de alguna manera, calumniar a una persona es matar su dignidad. Si los seres humanos queremos tener futuro, debemos reaccionar con decisión contra esta enfermedad social, porque mientras vayamos liberando…

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  • HABLAR POR DAÑAR NOS FRAGMENTA Y PERVIERTE (I)

    Uno de los males más corrosivos de nuestra sociedad es la facilidad con la que juzgamos a los demás y hacemos su caricatura. Cuando lo que afirmamos corresponde a una cierta realidad se llama murmuración, pero cuando es falso se llama calumnia. La calumnia no tiene ninguna justificación, pero hay gente que piensa que murmurar es correcto. Sin embargo, si lo pensamos detenidamente, nos damos cuenta de que el hecho de afirmar y subrayar los errores de los demás tampoco es justificable en la mayoría de las situaciones porque con frecuencia no disponemos de toda la información. Y es entonces cuando la frontera entre murmuración y calumnia se desdibuja. Por todo esto, más que hablar en términos teóricos hay que hablar de celos, envidia, habladurías y rumorología, que son caldos de cultivo de la murmuración y de la calumnia. Estas…

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  • LA FAMILIA CRISTIANA (II)

    Y en el Nuevo Testamento, el Verbo eterno de Dios, al entrar en la historia temporal, de alguna forma asume los valores y la peripecia del destino humano. En ese itinerario terreno, ocupa un puesto imprescindible la familia humana, pues Jesús nace y crece en una familia concreta, con sus alegrías y sus sobresaltos, sus temores y sus alivios, sus pérdidas y sus encuentros. De tal forma que la familia formada por Jesús, María y José es una «trinidad terrena» que, trasparentando su interrelación de amor, cariño y comprensión a imagen de la «Trinidad celestial», nos invita y compromete a tejer esa vida divina en nuestros hogares. No podemos olvidar que los tiempos de confinamiento que hemos vivido han propiciado una ocasión de vivir más en familia. Hemos descubierto que la familia es decisiva para el bien común, pues la…

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  • LA FAMILIA CRISTIANA (I)

    La familia es un don de Dios y una tarea confiada al ser humano. Es un patrimonio de la humanidad. También sobre ella se pronuncia la Sagrada Escritura, subrayando la suerte tan diversa que aguarda a las familias que viven en el amor y a las que convierten el egoísmo en norma de su vida. Las familias fieles y fecundas son un auténtico mensaje de Dios. La Biblia nos ofrece una palabra divina sobre la familia, pero esa palabra refleja experiencias de enamoramiento o de desencuentro, de fidelidad y de traición, de perdón y de rechazo. Esas experiencias humanas se superan a sí mismas. Las palabras bíblicas sobre el amor y la familia recuerdan el proyecto divino original y señalan el final al que la convivencia humana está abocada. Cada familia de las que aparecen en la Biblia es un…

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  • DAR SENTIDO A LA ENFERMEDAD (II)

    Ya en el Nuevo Testamento, el cristiano cree que la figura y el valor del ser humano le han sido revelados definitivamente en la palabra y la persona de Jesús, el Cristo de Dios. Él no es solo un maestro y modelo de conducta. Es el ideal mismo de los valores éticos y prototipo del obrar humano responsable. Jesús de Nazaret ofrece un ejemplo admirable en su cercanía misericordiosa a todos los enfermos. Los evangelios nos recuerdan con frecuencia que sanó a todos los enfermos con los que se encontraba. Es más, este ministerio de sanación, que lo distingue como el Mesías de Dios, forma parte del mandato de Jesús a sus discípulos, pues Jesús los envía a predicar y a sanar a los enfermos. La curación de un ciego de nacimiento es una espléndida catequesis sobre la fe. En…

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  • DAR SENTIDO A LA ENFERMEDAD (I)

    Celebramos este domingo la Pascua del enfermo. La salud y la enfermedad nos son conocidas por observación de lo que ocurre a nuestros familiares y conocidos y, más tarde o más temprano, también por lo que a nosotros nos sucede. En nuestra sociedad se defienden con ardor los derechos del enfermo y se profesionaliza su cuidado. Pero más que en otros tiempos descubrimos la debilidad y la soledad del enfermo. En esta pandemia se han producidos muchos miles de defunciones sin contar la posibilidad de que los enfermos estuvieran acompañados, lo que hace que la soledad se experimente de un modo particularmente dramático y el duelo de los familiares también se hace especialmente difícil. Al mismo tiempo, entre los profesionales de la salud y los cuidadores se han vivido momentos de particular soledad y muchos han fallecido en el cuidado…

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  • LA CREACIÓN COMO TAREA (II)

    Al hilo de nuestra reflexión anterior, en su célebre discurso ante el Areópago, san Pablo parte de la afirmación de que Dios ha hecho el mundo y todo lo que hay en él y ha creado de un solo principio todo el linaje humano (cf. Hch 17, 24-26). Tales presupuestos, admitidos por los griegos que le escuchan, le servirán para invitarles a superar la idolatría. El mismo Pablo reconoce que también los paganos han podido llegar al conocimiento de Dios a partir de las obras creadas, que están ante sus ojos (cf. Rom 1, 19-20). Esa creación, por inanimada que parezca, se muestra solidaria con la suerte del ser humano. También ella aguarda ansiosamente la revelación de los hijos de Dios (cf. Rom 8, 19-20). Es más, la creación misma revela el proyecto de Dios y la culminación de todo…

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  • LA CREACIÓN COMO TAREA (I)

    Casualmente, hoy 22 de abril, se celebra el «día internacional de la Tierra» y sobre ello me llega como remembranza la magnífica encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, que me anima a compartir esta reflexión en clave teológica sobre el sentido de la creación de Dios. Pues bien, algunos estamos acostumbrados a hablar de «la creación entera» para referirnos a este mundo que se abre ante nuestros ojos. En realidad, es esa una afirmación que nace de la fe. Fuera de ella, el mundo es un conglomerado de cosas o de seres, dispuestas ahí para nuestro uso. Si las ciencias estudian el origen del mundo, sus descubrimientos no nos alejan de la fe, sino que nos llevan a admirar la grandeza del Creador. El himno con el que se abre la Escritura expresa nuestra fe en el Dios Creador: «En…

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