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DECRETO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA EN ESTE AÑO DE ESPECIAL DIFICULTAD

PARA LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA
EN ESTE AÑO DE ESPECIAL DIFICULTAD

Decreto

14/2020 (31 de marzo). Por el que se aplican a la diócesis de Almería lo prescrito en los decretos de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre las celebraciones de la Semana Santa en tiempo de Covid-19 (Prot.  CCDDS N. 153/20, N. 154/20 y N. 155/20)

Teniendo en cuenta la cercanía de la Semana Santa y ante la estricta normativa establecida temporalmente por las autoridades imponiendo la prevención necesaria contra el contagio del Covid-19, por medio del presente decreto establecemos el modo de proceder en la aplicación a nuestra diócesis de Almería de los tres decretos emanados por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramento, del 20 y 25 respectivamente del corriente mes de marzo del año en curso de 2020.

Así, siguiendo las normas establecidas en estos decretos que ha emitido la mencionada Congregación, hacemos las observaciones siguientes sobre la celebración de los cultos durante esta semana mayor de la Iglesia, durante la cual se celebra el Triduo pascual, corazón del año litúrgico. Sobre el Triduo pascual establecen las Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario su definición como sigue: «El Triduo pascual de la pasión y resurrección del Señor comienza con la Misa vespertina de la Cena del Señor, tiene su centro en la Vigilia pascual y acaba con las Vísperas del domingo de Resurrección»[1].

Ante la imposibilidad de que las celebraciones puedan contar con la presencia de los fieles, las celebraciones litúrgicas de Semana Santa serán retransmitidas en directo por el canal YouTube del portal en Internet del Obispado, que mandará la señal a InteralmeríaTV. Las celebraciones de Semana Santa que serán en retransmitidos en directo son las siguientes:

1.- Los cultos celebrados por el Obispo diocesano y los cultos presididos por los sacerdotes

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
(8 de abril)

Siguiendo la indicación del Decreto II de la Congregación, en la Catedral el Obispo realizará la Forma II que incluye el Misal Romano para conmemorar la entrada solemne de Jesús en Jerusalén; mientras en las iglesias parroquiales se hará esta conmemoración mediante la sola entrada solemne del sacerdote sin la proclamación del evangelio que se proclama en la entrada con procesión y en la Forma II mencionada. El sacerdote llegado al altar, lo venera y si está acompañado por alguna persona que le asiste y representa al pueblo fiel, saluda y a continuación lee la antífona de entrada. Terminada la lectura de la antífona, prosigue en la sede con el curso normal de la santa Misa.

Siempre es de importancia leer bien las lecturas, que no deben ser leídas por quienes no pueden leer con claridad, ya que deben ser escuchadas por los fieles y espiritualmente apropiadas. En el evangelio se lee la Pasión del Señor contando con los tres lectores conforme a la normativa. En la circunstancia presente, si esto no es posible, lea el sacerdote en su forma breve el evangelio del día: Mt 26,14-27,66 en el presente ciclo A. Se puede aconsejar a los fieles que puedan hacerlo que lean en casa toda la narración de la Pasión del Señor según el evangelio de san Mateo.

Jueves Santo
(9 de abril)

Misa Crismal

Aunque la Semana Santa comienza el Domingo de Ramos, sólo la tarde del Jueves Santo da paso al Triduo pascual. Téngase presente que en estos primeros días de la semana: lunes, martes y miércoles santos son tiempo anterior a la Pascua, aunque con la creciente gradación del clima pascual: «Las primeras lecturas recogen los cantos del Siervo: Is 42,1-7; 49,1-6 y 50,4-9, mientras los evangelios narran episodios que hablan de la inminencia de la pasión: la unción en Betania (Jn 12,1-11), el anuncio de la negación de Pedro y la traición de Judas (Jn 13,21-33.36-38) y la revelación de ésta (Mt 26,14-25)»[2]. Así, pues, el pórtico del Triduo pascual es la Misa Crismal de la mañana del Jueves Santo, con el cual concluyen las ferias todavía de la Cuaresma de lunes a miércoles de la Semana Santa, ya que el Triduo Pascual comienza con la Misa «en la Cena del Señor» del Jueves Santo, que se celebra por la tarde.

La normativa del Decreto I (20 marzo 2020), preveía la posibilidad de que el Obispo pospusiera la Misa Crismal, lo cual no concuerda con la norma litúrgica que considera la posibilidad del traslado tal como lo venimos haciendo, es decir, adelantando a un día anterior y cercano a la Pascua. Es lo que dice el Misal Romano en el núm. 3 de introducción a la Misa Crismal, que habla de «anticipar otro día cercano a la Pascua». Por esta razón en el Decreto II (25 marzo 2020), se dice sin presiones mayores que «las Conferencias Episcopales podrán dar indicaciones sobre un posible traslado a otra fecha». Es obvio que las indicaciones son sólo eso indicaciones, no normativas.

En consecuencia, después de hacer algunas consultas, hemos decidido lo siguiente:

1º. Celebrar en la Catedral la Misa Crismal el Jueves Santo a las 11,00 de la mañana, asistido por dos o tres sacerdotes, que hagan presente al presbiterio y a los fieles, contando con la preceptiva autorización de las autoridades. Siguiendo la exhortación del Decreto II, invito a todos los presbíteros y a cuantos fieles se quieran unir, a lo que exhorto vivamente, a seguir por la retransmisión en directo la celebración de la santa Misa Crismal.

2º. Como cualquiera puede comprender, si siempre se ha de observar en lo posible el espíritu y la letra de la norma litúrgica, en las presentes circunstancias nada impide que se celebre la Misa Crismal en su momento propio: la mañana del Jueves Santo, a las 11,00 horas.

Con ello comenzaremos, Dios mediante, la primera Semana de Pascua con los santos Óleos bendecidos y el Santo Crisma consagrado, ya que después del Triduo Pascual habrá que bautizar y ungir a los catecúmenos y neófitos y a los demás confirmandos, y ungir a los enfermos, y parece lo más razonable que podamos hacerlo con el fruto de la Pascua, que trae consigo  la novedad de la vida en el Espíritu y, por ello, la participación en el mismo Espíritu del Señor, el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos y dará vida a los cuerpos mortales de cuantos sean ungidos por él y en ellos haga morada (cf. Rm 8,11). Es todo el pueblo de Dios el que se hace presente en la Misa Crismal, en la cual se manifiesta de modo singular la condición sacerdotal de todo el pueblo de Dios a cuyo servicio está el sacerdocio de los ministros ordenados.

Las lecturas de esta misa tanto para los fieles como para los pastores han de ser objeto de meditación: Is 61,1-6.8-9 (1ª lectura), a la que sigue Sal 88,21-27; Ap 1,5-8 (2ª lectura) y Lc 4,16-21 (evangelio).

Misa en la Cena del Señor

3º. En la Misa en la Cena del Señor, que será celebrada en la S. A. I. Catedral a las 18,30 h., según el Decreto II tanto en la Catedral como en las iglesias parroquiales y otras iglesias con cura pastoral permanente se permite omitir el lavatorio de los pies, que ya es facultativo y también la procesión que desde el altar mayor se dirige al Monumento preparado para la reserva del Santísimo Sacramento hasta los oficios litúrgicos del Vienes Santo; y en su lugar indica que se reserve el Santísimo en el Sagrario.

4º. Los mencionados decretos de la Congregación dicen: «En este día se concede excepcionalmente a los presbíteros la facultad de celebrar la santa Misa, sin presencia del pueblo, en un lugar adecuado». Se indica en el Decreto I que «los sacerdotes que no tienen la posibilidad de celebrar la Misa rezarán las Vísperas (cf. Liturgia de las Horas)».

Aconsejen los sacerdotes a los fieles la lectura de los textos de la Misa en la Cena del Señor: Ex 12,1-18.11-14 (1ª lectura), seguida de Sal 115,12-18; 1 Cor 11,23-26 (2ª lectura) y Jn13,1-15 (evangelio).

Viernes Santo en la Pasión del Señor
(10 de abril)

La Conmemoración de la Pasión del Señor

5º. Tanto el Obispo en la Catedral como los párrocos en las iglesias parroquiales y en las iglesias conventuales celebrarán el oficio litúrgico de la Conmemoración de la muerte del Señor.

Las lecturas del oficio litúrgico del Viernes Santo son Is 52,13-53,12 (1ª lectura), seguida de Sal 30; Hb 4,14-16; 5,7-9 (2ª lectura), y la lectura de la Pasión del Señor de Jn 18,1-19,42 (evangelio).

6º. Teniendo en cuenta que la Oración universal del Viernes Santo, además de que no puede suprimirse, tampoco se puede modificar; y que sólo compete a los Obispos establecer una oración especial por los enfermos y por los muertos y por quienes han sufrido alguna pérdida de familiares y allegados: Disponemos se utilice la siguiente oración, aprobada por la Congregación (Decreto Prot. N. 155/20), que se ha de leer a continuación de la Oración IX en la lista de preces de la Oración universal[3] con el siguiente tenor:

IX b. Por quienes sufren en tiempo de pandemia

Oremos también por todos los que sufren las consecuencias de la pandemia actual: para que Dios Padre conceda la salud a los enfermos, fortaleza al personal sanitario, consuelo a las familias y la salvación a todas las víctimas que han muerto.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

DIOS todopoderoso y eterno,
singular protector de la enfermedad humana,
mira compasivo la aflicción de tus hijos
que padecen esta pandemia;
alivia el dolor de los enfermos,
da fuerza a quienes los cuidan,
acoge en tu paz a los que han muerto
y, mientras dura esta tribulación,
haz que todos
puedan encontrar alivio en tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

7º. En la parte tercera del oficio litúrgico, que consiste en la Adoración de la Cruz, se realizará el rito de desvelamiento y mostración de la santa Cruz, a cuyo término será sostenida por el celebrante unos instantes para facilitar que cuantos sigan la retransmisión en directo de los divinos oficios puedan recogerse y unirse en acto de adoración al signo de nuestra salvación, porque en él fuimos redimidos.

Siguiendo la observación del Decreto II, sólo el celebrante besará la cruz tras hacer genuflexión ante ella. Quien esté autorizado a acompañar al celebrante, podrá pasar ante la cruz y hacer una genuflexión.

Sábado Santo
(11 de abril)

Vigilia Pascual

8º. Según la normativa de los decretos de la Congregación, la Vigilia Pascual «se celebra sólo en las iglesias catedrales y parroquiales, en la medida de la posibilidad establecida por aquellos a quienes compete» (Decreto II). A tenor de la norma vigente, que todos los sacerdotes deben observar, sólo está permitido celebrar una única Vigilia pascual, sin que pueda celebrarse una larga y otra más breve.

El Decreto II concede que se omita el rito del encendido del fuego, ya que no es posible la concentración de los fieles. Se procederá directamente al encendido del cirio pascual sin realizar la procesión. En el mismo presbiterio, se encenderá el cirio pascual después de realizar sobre él las incisiones propias del rito, marcando los trazos de la cruz y las letras alpha (Α) y omega (Ω) y el número del año en curso 2020, que no deben faltar; ni ser sustituidas estas incisiones por diversidad de iluminaciones alusivas a la resurrección y/o dibujos decorativos o pegatinas. La decoración del cirio no debe ocultar ni sustituir las incisiones litúrgicas. A continuación, se enciende el cirio y se proclama tres veces ¡Luz de Cristo! (R/. Demos gracias a Dios). Se canta el Pregón pascual y se da lugar a la liturgia de la Palabra.

De las lecturas de la Vigilia no pueden faltar tres lecturas del Antiguo Testamento: de la Ley y los Profetas. Léanse al menos: Gn 1,1-31; 2,1-2 (1ª lectura), con su Sal 103; Ex 14,15-15,1 (2ª lectura, texto que nunca puede faltar), con su Sal 151-6.17-18; y Ez 36,16-28, con su Sal 41,3-5; 42,3-4 (3ª lectura). A estas lecturas se añadirán la epístola: Rm 6,3-11, con su Sal 117,1-2.16-17.22-33; y tras el Aleluya, el evangelio, que en el ciclo A corresponde a Mt 28,1-10.

9º. Al celebrarse la Vigilia Pascual sin que a ella puedan acudir los fieles ni tampoco los catecúmenos que han de bautizarse, en la Liturgia bautismal se suprimirá el rito del Bautismo. Los catecúmenos que se hubieran preparado para ser bautizados en la Vigilia pascual podrán bautizarse durante el tiempo pascual, si hubiere ya concluido el período de confinamiento de la población, o bien posponer su bautismo para cuando este confinamiento termine.

Según esto, en la Liturgia bautismal se puede hacer la bendición del agua común, y se añadirán tan sólo las promesas del bautismo[4]. El agua bendecida será retirada después de la Misa a un lugar conveniente[5], y puede ser utilizada en el rito penitencial de la misa del Domingo de Resurrección. Sigue a continuación la Liturgia eucarística. Los que no puedan unirse a la celebración de la Vigilia pascual, rezarán el Oficio de Lectura propio del Domingo de Pascua (cf. la Liturgia de las Horas).

Domingo de Resurrección
(12 de abril)

10º. En el rito penitencial de la Misa del día, el celebrante puede usar el agua bendecida en la Vigilia y, si no la hubiere se puede bendecir para el rito penitencial y asperjar u ofrecerla a los que le asisten en representación de los fieles.

Se invita a las Hermandades y Cofradías, ya que por las circunstancias no pueden congregarse en la Catedral conforme a la tradición, a que juntamente con los demás fieles sigan en sus domicilios la retransmisión en directo de la santa Misa desde la Catedral de la Encarnación y reciban la Bendición apostólica que el Obispo impartirá al final de la santa Misa.

Las lecturas de la Misa del Domingo de Pascua, además de seguir su proclamación en la retransmisión de la Misa, los fieles podrán leerlas detenidamente más tarde en casa: Hch 10,34.37-43 (1ª lectura), seguida del Sal 117; 1 Cor 5,6-8 (2ª lectura), seguida de la Secuencia y del Aleluya; y Jn 20,1-9.

2.- Sobre las retransmisiones en las parroquias diocesanas

 

11º. Durante las semanas de confinamiento se vienen produciendo algunas retransmisiones, por parte de algunos párrocos, de celebraciones de la santa Misa y de otros actos litúrgicos o devocionales. Es de alabar el interés puesto por algunos sacerdotes con ánimo de ayudar a los fieles a seguir de manera virtual la celebración eucarística y otros actos de piedad. Sin embargo, conviene hacer algunas observaciones.

Hemos de tener presente que no todas las redes y medios de comunicación tienen la misma programación ni los mismos objetivos, al proporcionar la imagen que transmiten; ni tampoco todas las redes lo hacen en las mismas condiciones comerciales. Cuando estas retransmisiones proporcionan en vivo la celebración de la santa Misa, se puede correr el grave riesgo de exponer la celebración eucarística a una utilización de la red transmisora que impide o desfigura el objetivo propuesto. Ocurre entonces que sus resultados son contrarios a la finalidad de quienes actúan la transmisión con voluntad pastoral y de quienes la visionan para estar en comunión espiritual con la Misa transmitida. Con la utilización de estas redes y/o medios de comunicación no se alcanza el objetivo religioso que se pretende ofrecer. Además, se impide, de hecho, la comunión espiritual con el misterio sacramental que se está celebrando. Sucede de este modo porque, al ser la retransmisión constantemente interferida por comentarios y cuñas publicitarias, se hace imposible la comunión espiritual.

Por otra parte, hay redes en las que se hallan conectados grupos de amigos y conocidos que cuentan con miembros que carecen del interés religioso de quien actúa la transmisión de los actos de culto. Si la finalidad del que transmite es ofrecer a los feligreses de la comunidad parroquial la santa Misa o los actos litúrgicos y devocionales, se yerra en el objetivo. Una red de amigos, a veces de diferentes lugares y contextos no son la comunidad parroquial a la que se quiere prestar un servicio pastoral.

12º. Por todo lo dicho, sin considerar que en estas transmisiones de las redes entran otros intereses y, en algunos casos, objetivos que de ningún modo se contemplan en este Decreto, cabe tomar en consideración que hoy los fieles tienen a su alcance medios de comunicación suficientes para el fin religioso que quieren obtener las transmisiones mencionadas. Tanto la santa Misa como diversos actos de piedad, así como acontecimientos religiosos, son retransmitidos por televisiones públicas y privadas, como sucede con RTVE y 13TV, igual que por las cadenas de Radio como COPE; y otras estatales y privadas de iniciativa social, además de las propias de la Iglesia. Estos medios de comunicación ofrecen con garantía a los fieles la santa Misa y otros actos de culto y devoción, por cuyo medio se logra el verdadero objetivo de la retransmisión: la comunión espiritual con la realidad sacramental y devocional que se facilita en directo.

En este sentido, los Decretos de la Congregación del Culto Divino especifican que se avise a los fieles de los horarios de retransmisión en directo de los actos de culto y de las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, aprovechando que los medios pueden ayudar a la verdadera comunión espiritual de los fieles con la realidad sacramental de la celebración. Por lo cual, se excluye servirse del grabado que sólo proporciona un visionado efímero de algo que fue realidad y ya no lo es.

13º. Con el fin de ofrecer la santa Misa celebrada en la Catedral de la Encarnación a los fieles diocesanos, especialmente las personas enfermas y las que por razones de movilidad y otras no pueden salir de casa y se sirven de la carta de servicios religiosos, hemos comenzado su retransmisión. Ofrecemos así la posibilidad de incorporarse espiritualmente también a la celebración litúrgica del Obispo diocesano y del Cabildo Catedral. La retransmisión se realizará por el canal YouTube, inaugurado el V Domingo de Cuaresma, que continuará ofreciendo la santa Misa dominical a las 11,30 h. y la recitación de laudes y Misa cada día a las 9,00 h. Para paliar la situación de confinamiento los fieles pueden seguir la retransmisión de los santos oficios de Semana Santa, cuyo horario se adjunta a este decreto.

3.- Importancia de la oración en familia y del seguimiento de las celebraciones de Semana Santa

 

14º. Hemos de ponderar con la más alta valoración la importancia de la oración en familia que, tal vez, estas semanas de confinamiento en el hogar pueden ayudarnos a redescubrir. Vimos demasiado dispersos y la diferencia de horarios laborales y ocupaciones, en cuanto tales, descomponen a veces de forma bien conocidas la vida familiar como vida de gozosa comunión. Se nos brinda ahora la ocasión de recobrar esa comunión con frecuencia disminuida y deficiente, impedida y que poco a poco va distanciando a los miembros de una familia. Es la ocasión, ciertamente, para orar juntos y dejarse acompañar recíprocamente.

Exhortamos a la lectura de la Sagrada Escritura, porque la Biblia está en casa, pero quizá no se abre con frecuencia y regularidad. Esta lectura se puede acompañar de la Liturgia de las Horas, cuando hay alguna familiaridad con la recitación de los salmos. Hay personas que desearían tener tiempo para unirse a la recitación de alguna de las horas litúrgicas que a diario recitan los sacerdotes, religiosos y religiosas, y hombres y mujeres laicos, mayores y jóvenes. Son personas que, por su práctica de fe explícita y sin inhibiciones, desean contar con tiempo para introducirse con libertad y gusto espiritual en la recitación de los salmos y las lecturas del oficio divino. Estos días de confinamiento son un buen momento para la recitar algunas horas litúrgicas. Necesitan la ayuda de los sacerdotes como pastores de las comunidades parroquiales, para ser introducidos o acompañados en la lectio divina.  Si el confinamiento lo impide, a veces se puede uno servir de la telemática para lograr lo que se propone, cuando ciertamente es posible.

15º. Al mismo tiempo que exhortamos a la lectura de la Escritura y a la participación en las acciones litúrgicas, en este tiempo difícil, estaremos en comunión espiritual con las celebraciones sacramentales que se transmiten en directo. Algo que nos parece deseable recuperar donde se ha perdido es el rezo del Santo Rosario personalmente y en familia. Esta sencilla y honda plegaria va desgranando los misterios de la fe y amparando al orante con la intercesión materna de la santísima Virgen María. Cuánto bien ha hecho y hace esta plegaria que está al alcance de todos. Unido al Rosario, el rezo diario del Ángelus, al que nos invita a mediodía el sonar de las campanas y la pausa de la radio, cuantos siguen recitando esta oración mariana evocan la encarnación del Verbo eterno en nuestra carne.

No queremos olvidar que, en el tiempo de la Cuaresma, la tradición del ejercicio del Viacrucis está muy extendida desde siglos en nuestras parroquias. Cuánto bien puede hacer también acompañar el camino de Jesús a lo largo de la Vía dolorosa hasta el Calvario, asociando nuestros sufrimientos personales y los de nuestros hermanos a los dolores de Cristo y de su santísima Madre. El camino del Calvario nos deja ante la cruz alimentando en nosotros la esperanza de la resurrección, y la recuperación de una visión clara, aunque sostenida en la fe, de la vida perdurable, eterna.

Sigue siendo aconsejable tener en casa un pequeño Misal manual, que permite seguir el ritmo del año litúrgico. Las distintas editoriales católicas ofrecen misales manuales y misales por fascículos, manejables y muy útiles. «Coeditores Litúrgicos» editaron con la aprobación de la Conferencia Episcopal Española unos pequeños volúmenes manuales con la Liturgia de las Horas para los tiempos fuertes de Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa y Pascua. Para seguir la Semana Santa puede ser muy útil el editado por la Conferencia Episcopal en «Libros Litúrgicos»[6] con el título Semana Santa A.D. 2020 en las Iglesias domésticas (Madrid 2020).

Así, pues, con el firme propósito de encauzar cuanto debe ayudarnos a dar cumplimiento a los decretos romanos, con el fin de favorecer en la medida de lo posible la mejor celebración de los misterios de la fe en Semana Santa: por las presentes decretamos esta aplicación de los Decretos emanados de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Al mismo tiempo exhortamos a que los pastores y fieles de nuestra Iglesia vivamos en la comunión diocesana, presidida por el Obispo, los misterios que se celebran en la Semana Santa, en particular en el Triduo pascual, conscientes del misterio de salvación por la fuerza de la fe creída y vivida, infundida por el Espíritu Santo en nuestros corazones. El misterio de nuestra redención que celebramos se hace presente en la comunidad eclesial diocesana.

En Almería, a 31 de marzo de 2020

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

Por mandato de S. Excia. Rvdma.
Eduardo Muñoz Jiménez
Vice Canciller

Anexo


Santa Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación Almería
HORARIOS DE CULTO EN SEMANA SANTA
Año del Señor de 2020

Ante la normativa destinada a combatir la pandemia de Coronavirus, los cultos de Semana Santa se celebrarán sin fieles en la Santa Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación. Serán oficiados por el Sr. Obispo y serán retransmitidos por el canal YouTube del portal de Internet del Obispado de Almería y por InteralmeríaTV.

5 de abril
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
Misa de Ramos 11,30 h.

9 de abril
Jueves Santo
Misa Crismal  11,00 h.
Misa en la Cena del Señor 18,30 h.

10 de abril
Viernes Santo
Conmemoración de la Pasión del Señor 17,00 h.

11 de abril
Sábado Santo
Vigilia Pascual 10,30 h.

12 de abril
Domingo de Pascua
Misa en la Resurrección del Señor
Bendición apostólica 11,30 h.


[1] Sagrada Congregación de Ritos, Decreto Calendarium Romanum, de 21 marzo 1969, n. 19; cf. Misal Romano, ed. típ. esp. según 2ª ed. typ. latina (Madrid 2016) 99, n. 19.
[2] J. López Martín, El año litúrgico (Madrid 1984) 170.
[3] Misal Romano, pp. 274-278, n. 13.
[4] Misal Romano, p.312, nn. 52-54.
[5] Misal Romano, p.314, n. 55.
[6] «Libros litúrgicos» es el nuevo cuño editorial de la Conferencia Episcopal Española para la edición de libros litúrgicos, que ha sustituido a los «Coeditores Litúrgicos».

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