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Decreto 21/2022 (31 de mayo), por el que se declaran Santuarios diocesanos en nuestra diócesis de Almería

Para el Papa Francisco, los Santuarios siguen siendo en nuestros días «un signo distintivo de la fe sencilla y humilde de los creyentes que encuentran en estos lugares sagrados la dimensión básica de su existencia creyente. Aquí experimentan la ternura de la Virgen María y la compañía de los Santos: una experiencia de verdadera espiritualidad que no puede ser devaluada […] La gran afluencia de peregrinos, la oración humilde y sencilla del pueblo de Dios, alternada con las celebraciones litúrgicas, el cumplirse de tantas gracias que muchos creyentes atestiguan haber recibido y la belleza natural de estos lugares demuestran que los Santuarios, en la variedad de sus formas, expresan una oportunidad insustituible para la evangelización en nuestro tiempo» (Motu proprio “Sanctuarium in Ecclesia”, 1-3). A pesar de la crisis de fe de nuestros días, estos lugares se perciben «como espacios sagrados hacia los que ir como peregrinos para encontrar un momento de descanso, de silencio y de contemplación en medio de la vida, a menudo frenética, de nuestros días. Un deseo escondido hace que surja en muchos la nostalgia de Dios; y los Santuarios pueden ser un verdadero refugio para volver a descubrirse y recuperar las fuerzas necesarias para la conversión. En el Santuario, por último, los fieles pueden recibir apoyo para su camino habitual en la parroquia y en la comunidad cristiana» (EG 124; 126).

Reconociendo los lugares principales de devoción de nuestra geografía diocesana dedicados a Santa María la Virgen y a su Hijo Jesucristo a los que acuden numerosos fieles en peregrinación por un motivo peculiar de piedad (cf. c. 1230), teniendo presente lo aportado en el Año Santo Mariano de 1988 al respecto (cf. BOOA [XVI] 4) y en sucesivas iniciativas pastorales diocesanas y lo señalado por mis predecesores, con el deseo de otorgar no un mero título o privilegio sino de potenciar la función evangelizadora de los Santuarios y el cultivo en ellos de la piedad popular como centros propulsores de evangelización, promover la renovación pastoral de la piedad popular y de las peregrinaciones a estos lugares, ofrecer a los peregrinos una asistencia espiritual y eclesial adecuada y una formación específica de los que atienden los Santuarios, y al tiempo cuidar la dimensión cultural y artística de estos lugares de piedad y devoción, como ha indicado el Papa Francisco,

 Por el presente, a tenor del c. 1232, DECLARAMOS SANTUARIOS DIOCESANOS LOS SIGUIENTES TEMPLOS:

  1. El Santuario de Nuestra Señora del Mar de la ciudad de Almería.
  2. El Santuario de Nuestra Señora de los Desamparados y del Buen Retiro (el Saliente) en Albox.
  3. El Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza de Monteagud en Benizalón.
  4. El Santuario de Nuestra Señora de Consolación de Tices en Ohanes.
  5. El Santuario de Nuestra Señora de Gádor en Berja.
  6. El Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza en María.
  7. La Parroquia de Santa María de Ambrox de Dalías, donde se venera la Imagen del Santo Cristo de la Luz.
  8. La Parroquia de Santa María de Bacares, donde se venera la Imagen del Santo Cristo del Bosque.

Cada uno de estos Santuarios elaborará unos Estatutos o renovará los existentes en los que se regule su funcionamiento interno y la función del Consejo que, asesorando a su Rector, ordene las acciones pastorales y litúrgicas en estos templos, la atención de los peregrinos y la administración de los bienes (cf. c. 1232), funciones que corresponden al Consejo pastoral parroquial con su Párroco en las dos parroquias señaladas en las que prima su configuración jurídica de parroquia más allá de esta declaración.

Encargamos al Delegado episcopal para los Santuarios diocesanos, religiosidad popular y romerías el trabajo en red para la coordinación de la acción pastoral y evangelizadora de estos lugares sagrados, sabiendo que en los Santuarios se debe proporcionar «con más abundancia a los fieles los medios de salvación, predicando cuidadosamente la Palabra de Dios, fomentando adecuadamente la vida litúrgica sobre todo mediante la celebración de la Eucaristía y de la penitencia, y practicando también formas aprobadas de piedad popular» (c. 1234 §1) para el bien de todos los que a ellos peregrinen.

Dado en Almería, a treinta y uno de mayo de dos mil veintidós.

Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María.

+ Antonio Gómez Cantero
Obispo de Almería

Por su mandato,
José Juan Alarcón Ruiz
Canciller Secretario General

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