Ramón Bogas Crespo

  • AÚN QUEDAN TRENES POR LLEGAR

    Cuando nos ponemos melodramáticos, decimos eso de “hay trenes que pasan solo una vez en la vida”. Yo creo que es una exageración. Menos el tren de Almería, los trenes suelen pasar muchas veces por nuestra estación.  Todos tenemos esa sensación de haber perdido algún tren en nuestra vida: aquél décimo de lotería que pude comprar y tocó, ese piso que era un “chollo” y por pensármelo demasiado no compré, aquella persona que pudo ser el amor de tu vida (y no el callo que tengo a mi lado je, je). Dejemos el pasado a un lado. Y como el agua pasada no mueve molino, hoy te ofrezco algunos consejos para no perder esas oportunidades que están por llegar. El primero es no tener miedo a equivocarse. Hay que lanzarse. Algunas veces se acierta y otras no. De hecho, equivocarse…

    Leer más »
  • ES BENIGNO

    Mi amigo Javier es médico patólogo. Como es una especialidad poco conocida, me cuenta entre risas que cuando le preguntan a qué se dedica, y citando a Woody Allen, responde que su oficio es decir las palabras más bellas del mundo que no son un «te quiero», sino «es benigno». Y pensando en cuáles serían las palabras más bonitas que nos pueden decir, yo os propongo CUENTA CONMIGO. En este mundo “postmoderno y líquido”, como describen los sociólogos, parece que la fidelidad, la promesa definitiva, la palabra dada son valores en baja. Cambiamos de amigos, de casa, de ciudad, de pareja con tanta facilidad que se nos ha olvidado que incumplir las promesas debería ser algo extraordinario. Podemos evolucionar, pero no defraudar sin considerar las consecuencias de no cumplir nuestra palabra. Dicen que las personas valen lo que valen sus…

    Leer más »
  • ENVIDIA, TENGO ENVIDIA DE TUS COSAS…

    Es inevitable. Uno mira a su alrededor y compara lo que otros tienen. Lo delgados que están, lo bien que se lleva con su marido, lo “listos” que son sus niños. Cada uno tiene su “especialidad”. Unos en lo físico: “¡Lo que come y siempre está delgada!”. Otros en lo emocional: “Mira lo bien que se llevan, hacen todo juntos”. Otros en lo intelectual: “Qué bien habla fulanito, la buena carrera que han hecho sus hijos”. A eso, en la tradición cristiana, se le ha llamado ENVIDIA. Tendemos a compararnos y siempre tenemos la sensación de que hemos sido perjudicados en el reparto de dones. Dicen que hay “envidia sana” (una forma de diluir lo que sentimos), pero yo creo que lo sano es el reconocimiento humilde de lo que se es y de lo que se tiene. Soy así,…

    Leer más »
  • UN MAR DE LIOS

    Tengo una cierta envidia de la gente que lo tiene todo muy claro en la vida. Que sabe lo que quiere y cree obrar siempre rectamente. Gente de “principios” que lo ve todo “bien clarito” y que habla y actúa conforme a esas convicciones. Yo, en cambio, siento que soy un mar de líos. Es cierto que algunos días soy un tío “majo”.  Que tengo buenas intenciones y me levanto por la mañana con buenos propósitos. Hay momentos en los que acierto, me supero y voy alcanzando pequeñas metas. Pero, he de reconocer que soy pura contradicción. Porque me equivoco, me canso, me aburro y tiro la toalla de esos buenos propósitos con los que me levanté aquella mañana. Y es que me temo que, de alguna manera, todos tenemos el corazón dividido. Queremos seguir los pasos de una vida…

    Leer más »
  • PROCASTINAR

    En el catálogo de palabras “modernis” (y algo manidas): empoderar, resiliencia, asertividad… hay una que me llama poderosamente la atención: procrastinar. Porque me toca la fibra y creo que tú y yo procrastinamos con más frecuencia de lo que creemos. Te explico. Etimológicamente, “procrastinación” deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables. No es holgazanería, es un cierto bloqueo psicológico para afrontar esa tarea, a veces ingrata, que por diversos motivos vamos aplazando sin saber el porqué. Procrastinar nos hace sentir mal. En un primer momento, postergar esa incómoda tarea produce cierto alivio, pero nuestra “cabecica” nos recuerda constantemente (cuando te metes en la cama) que tienes esa cuenta pendiente. Las causas de ese aplazamiento son complejas. Cuando hurgas…

    Leer más »
  • TÓMATE EL ACTIMEL

    “Ramoncico, tómate el Actimel”. Quien habla es mi madre y lleva 30 años dándome la matraca. Como a ella le “funciona”, quiere que yo la imite. Aunque, dicho sea de paso (y pidiendo perdón desde aquí a DANONE ESPAÑA), a mí me parece una solemne tontería y llevo desobedeciendo a mi madre (y a los pseudo-nutricionistas) 30 años que se dice pronto. Y es que, familia, todos queremos hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza. Intentamos extender hacia el otro nuestro propio yo, conquistar su vida para hacerla “como debe ser”. Cuando comenzamos una relación, inconscientemente pensamos: “Ya lo haré yo a mi medida”. Que piense como yo, que le gusten las mismas cosas, que desayune lo que a mí me parece que tienen que desayunar… Al final, uno de los dos, el más débil (me meto en…

    Leer más »
  • LA VUELTA AL JAMÓN

    Podía haber elegido una expresión más culta. Algo así como “crisis de madurez” o “consciencia de la propia vulnerabilidad”, pero a mí me gusta y me parece más visual: “Ya le he dado la vuelta al Jamón”. Me refiero a esa sensación (que empezamos a tener los que vamos peinando canas) de que ya nos hemos comido la mitad de la vida y que solo falta otra mitad para el “final”. Hay gente que lo vive como una angustia, como una losa encima (también yo a veces), pero hoy me gustaría contaros todo lo que estoy aprendiendo o me propongo aprender ahora que ya le he dado la vuelta al “jamón de mi vida”. No cabe duda de que la primera sensación que tengo en esta nueva etapa es que el espejo esta TRUCADO. Soy incapaz de identificarme con la…

    Leer más »
  • EJEMPLO DE NADA

    Llegó el circo a la pequeña ciudad de provincias. Ante la insistencia de sus hijos, el padre decidió darles el gusto. ¿Cuánto cuesta?, preguntó el “sufrido” padre. El taquillero le informa: “Diez euros para los adultos, cinco para mayores de seis años y gratis para los más pequeños”. ¿Qué edad tienen sus hijos? –“Siete el mayor y tres el menor. Así que serían quince euros”, contestó el padre. Sorprendido el taquillero le preguntó: “¿Es que le sobra a usted el dinero? Podría haberme dicho que el mayor tenía seis y nadie se hubiera dado cuenta”. Y el padre, mirando a sus hijos, contestó: “Pero ellos, SI”. Un pequeño gesto y un gran ejemplo para los pequeños. Y de eso me gustaría hablaros hoy. Cuando la sociedad y la iglesia me hablan de ejemplaridad, me pongo a temblar porque no soy…

    Leer más »
  • EL MAGO

    Juanito tenía un padre mago. Cada mañana, antes de salir al colegio, este le susurraba unas palabras mágicas. No podía revelárselas a nadie. En el camino recogía a Miguel, el hijo del policía. Y su padre le advertía: “Ten cuidado con los coches que van como locos, cruza en verde siempre…”. Y Miguel salía con cara de semáforo rojo. Más tarde paraba a recoger a María. Su madre era dentista que siempre le alertaba: “No comas chuches, lávate los dientes después de comer…”. Y María salía de casa con cara de dolor de muelas. La última parada se encontraba en la casa de Cayetano, el hijo del empresario de éxito de la ciudad. Su recomendación de cada día era siempre la misma: “Sé el primero, nunca te quedes atrás, gana en todo si puedes…” y Cayetano iba al colegio con…

    Leer más »
  • ME ARREPIENTO

    A diferencia de Edith Piaf, que decía en su famosa canción que ella no se arrepentía de nada, mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento. Así lo ha contado Bronnie Ware, experta en enfermos terminales, que acaba de compilar en un libro la lista de los cinco principales arrepentimientos que tienen las personas antes de morir. El primero que señala es: “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer, y no lo que los otros esperaban que hiciera”. Vivimos esclavos, en muchas ocasiones, del ojo ajeno, con miedo a hacer cosas por el qué dirán. Se nos pasa la vida, y al final, no contentamos a casi nadie (y menos a nosotros mismos). Otro arrepentimiento frecuente es: “Ojalá no hubiese trabajado tanto”. Seguramente, no todo el mundo, pero si es cierto que muchos…

    Leer más »
Botón volver arriba