Ramón Bogas Crespo

  • 28 MESES, por Ramón Bogas Crespo

    En las películas, en la publicidad de San Valentín o en las citas de First Dates se nos presenta el AMOR ROMÁNTICO como el único posible. Idealizamos el amor. Cuando unos enamorados se encuentran, deben sonar los violines de fondo, un ejército de mariposas revolotea por los estómagos y las parejas se sorprenden con cientos de detalles cada día. Esto suele suceder en los dos primeros años de la relación. Para ser más exactos, los expertos marcan los 28 meses como ese tiempo máximo en el que la oxitocina deja de hacer estragos. Transcurrido ese lapso de tiempo, el corazón deja de saltar cuando suena el teléfono, y las mariposas han emigrado a Canadá. ¿Fin del amor? ¡Ni pensarlo! Desgraciadamente, muchas jóvenes parejas en nuestros días confundieron ese fin de la pasión con el ocaso del amor. Y este “bajón”…

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  • ¿NO SABES LO QUE ES EL UKEMI?, por Ramón Bogas Crespo

    ¿No sabes lo que es el UKEMI? ¡Bienvenido al club! Yo tampoco hasta que no me puse a investigar para escribir este artículo. Se trata de un término utilizado en artes marciales (especialmente en Judo) que hace referencia a las diferentes maneras de caer con el menor riesgo posible. En estos deportes las caídas son parte de las reglas, lo inteligente será saber cómo caerse evitando los impactos más lesivos. Esto sucede también en nuestra vida. Las caídas son inevitables, siempre nos acompañarán en todas las etapas vitales. Pero sí que podemos prepararnos para afrontar el impacto de esas caídas. Porque caerse es aprender. De todos los golpes extraemos algún aprendizaje. Nos caeremos y nos levantaremos… y así hasta dominar la “técnica de la caída”. Porque esos obstáculos serán el pasaporte para el desarrollo personal y el avance espiritual. En…

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  • LO RECONOZCO…, por Ramón Bogas Crespo

    En nuestro grupo de WhatsApp estábamos comentando de “fulanita” que era muy orgullosa. En seguida, uno dijo: “Yo no soy orgulloso”, la otra: “Yo tampoco”…, pero tras unos segundos añadió: “¡Bueno, yo un poco!”. Ese pequeño gesto la hizo, paradójicamente, más grande y más sabia. Nuestra vida puede mejorar, podemos crecer personal y espiritualmente, pero el primer paso será ACEPTAR LO QUE SOMOS. A este trascendental paso, en medicina o en terapia de adicciones, se le conoce como el MOMENTO DE LA ACEPTACIÓN. Hay que reconocer que tenemos un problema, una enfermedad o que somos de esa manera que no es la más deseable. Solo si lo aceptamos podremos cambiarlo. Y esto se deberá extender a todos los ámbitos: cómo trato a mi pareja, nuestros (malos) hábitos de vida, cómo gestionamos la economía familiar o lo mal que estamos organizando…

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  • GATO GATO, por Ramón Bogas Crespo

    Soy un poco gato. Me cuestan las caricias, los masajes, los abrazos. Aunque cada día intento mejorar esa “manía”, reconozco que no es mi fuerte. Supongo que esto se remonta a la infancia. Antes los padres y madres tocaban poco (si no era con la zapatilla) y besaban menos. Eso sí, cada vez entiendo mejor los beneficios del contacto físico. Los expertos hablan del poder curativo del tacto con tacto. Es decir, no el toqueteo, sino ese apretar una mano, acariciar un rostro, abrazar a quien se siente abatido o triste. Las grandes ciudades y la sociedad actual nos invitan a no tocarnos. Cualquier roce se convierte en algo molesto o sospechoso. Sin embargo, los neurocientíficos afirman que el tacto incrementa la producción de oxitocina, serotonina y dopamina, hormonas que tienen gran importancia en el bienestar. Podríamos concluir que “a…

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  • LO PEOR, JUAN, SON LAS NOCHES, por Ramón Bogas Crespo

    En el célebre programa de Juan y Medio cuando les preguntan a los mayores que buscan pareja cómo llevan su soledad, siempre responden lo mismo: “Lo peor, Juan, son las noches. Mientras es de día salgo y entro, pero cuando cierro la puerta de la casa por la tarde…”. ¡Ay, la noche! Y tienen razón. Te metes en la cama, se meten los pensamientos contigo y te vas enredando y enredando. No se pueden parar. Insisten y te retuercen hasta que se cansan. De una manera maravillosa, amanece y se disipan. ¡Cuántas noches hemos deseado que se hiciera de una p… vez de día! Todos tenemos esas voces interiores. Unas voces que nos atormentan. Cada uno las suyas: enfermedades, complejos, heridas, incertidumbres… Ese aullido se convierte en un juez tirano, un verdugo interior que no nos deja en paz y…

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  • INTIMIDAD, por Ramón Bogas Crespo

    “Intimus” es una palabra latina que significa “lo más interior”, “lo más profundo”. De ahí viene el término INTIMIDAD, que hace referencia a nuestro mundo interior, aquel que no mostramos a los demás o a muy pocas personas. En el “sagrario” de la intimidad guardamos nuestros miedos, sueños, deseos, lo que nos ilusiona y avergüenza. La célebre escritora británica Virginia Woolf la denominaba “La Habitación Propia”: un espacio privado e inviolable que solo puede abrirse a las pocas personas que les demos permiso. Quien tiene un amigo íntimo o una pareja donde vivir esa intimidad tiene un tesoro. No es tan fácil. Pasa mucho entre los varones.  30 años de amistad hablando de fútbol, tecnología y trabajo y jamás se han atrevido a expresar lo que realmente les preocupa, lo que viven interiormente, los anhelos y preocupaciones que llevamos y…

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  • MIS (POCO REALISTAS) PROPÓSITOS PARA 2024, por Ramón Bogas Crespo

    Un año más, nuevos propósitos. Dejamos de un lado los tópicos de apuntarnos al gimnasio, aprender a tocar un instrumento o mejorar nuestro inglés, y me/os propongo al comienzo de este año y en el primer artículo del 2024 algunos retos y propósitos (poco realistas) para crecer por dentro. El primero será saber valorar el paso del tiempo. “Un año más viejos” suele ser el lamento. Y no, somos un año más sabios. Que el paso del tiempo más que una amenaza sea una escuela. Que nos haga más sensatos, más humanos, más serenos… Decía Isabel Preysler en una reciente entrevista que con el paso de los años ella se enamora de las curvas de la inteligencia, y me uno a su propuesta. Que las arrugas sean hermosas por lo que hayamos aprendido, amado y servido.  Cuidar y agradecer a…

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  • LA DICTADURA DE LA FELICIDAD, por Ramón Bogas Crespo

    Cada vez son más los mensajes que nos llegan de lo felices que tenemos que ser. No hay nada más que asomarse a Instagram o a la TV para ver lo bien que lo está pasando todo el mundo, las copas que se están tomando y los viajes y reuniones “fantássssticas” con familiares y amigos. Hay una cierta imposición de tener que ser optimistas y muy happies. Es lo que han llamado algunos expertos la DICTADURA DE LA FELICIDAD. Parecería que tenemos que avergonzarnos si no estamos arriba siempre, si nuestras vidas no se parecen a aquellas tan idílicas que contemplamos en la pantalla de nuestro smartphone. Y yo creo que habría que distinguir entre ESTAR CONTENTO y ESTAR ALEGRE. ESTAR CONTENTO es un estado de ánimo. A veces, estamos de buen humor, vamos cantando por la calle e incluso…

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  • YO HE VENIDO AQUÍ A HABLAR DE MI LIBRO, por Ramón Bogas Crespo

    Ya es historia de la Televisión. En una tertulia conducida por Mercedes Milá, el famoso escritor y columnista Francisco Umbral interrumpe la conversación y empieza a gritar: “A mí me has dicho por teléfono que venía aquí a hablar de mi libro. Estamos acabando el programa y de mi libro no se ha hablado para nada”. Aunque no todos somos tan toscos como el célebre escritor, en el fondo, TODOS QUEREMOS HABLAR DE NUESTRO LIBRO. He observado que en cualquier conversación si uno comete la “torpeza” de preguntar cómo te va, qué tal la salud o cómo van tus hijos, puedes esperar sentado a que esa persona acabe y te pregunte algo sobre ti. Se nos pasa el tiempo volando hablando de nuestras cosas y al ritmo de una tortuga cuando tenemos que escuchar. Tengo la experiencia de haber compartido…

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  • LA LARGA ESPERA DEL BÚS, por Ramón Bogas Crespo

    Todas las mañanas contemplo la misma escena. Por la ventana de mi cocina puedo asomarme a las 8 de la mañana a ver la entrada de los chavales del colegio diocesano. En esos escasos 15 minutos que dura la “dejada” del chavalerío, los coches hacen sonar su claxon como si no hubiera un mañana. Es evidente que no es un atasco (que sabrán estos almerienses de los atascos de las grandes ciudades), que se va a liberar la calle en unos minutos, pero NO TENEMOS ESPERA. En 0,2 empezamos a protestar, a acordarnos de todos los “familiares difuntos” del de delante y a ponernos a mil antes de llegar a nuestro trabajo. No soportamos esperar a que el ordenador se reinicie en 5 minutos. Pretendes que te contesten los wasaps en cuestión de segundos. No soportas que haya más de…

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