La Mirada de la Fe

  • DICEN QUE ALMERIA ES FEA

    El sábado pasado tenía la mañana libre, y cogí la bici. Me gusta hacerlo por el Cabo de Gata para sentir ese sol de invierno que calienta, pero no quema. Pero ese paseo fue especial: habían caído tres gotas, y el desierto estaba hecho un vergel. Que me perdonen los vascos o asturianos que me estén leyendo, pero así me lo parecía a mí. ¡Qué tierra tan agradecida! Solo unas gotas bastan para hacer de un desierto un espectáculo digno de contemplación. “Dicen que Almería es fea…”, reza una canción popular, y a mí me costó contener las lágrimas ante tanta belleza. Es el misterio de una tierra, en la que en verano, nadie apostaría ni un chavo a que pudiera germinar y cada año se tiñe de verde con solo unas gotas de lluvia para el disfrute del que…

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  • GWENDOLYNE

    Seguro que a todos os ha ocurrido alguna vez. Probaste un Ribeiro en Galicia, un té en Marruecos o un queso en Extremadura. Lo traes con toda la ilusión a casa, para que lo prueben los tuyos y (¡oh misterio!) no sabe igual. ¡Pero si es la misma botella, la misma marca…! Lo que está claro es que sabe distinto. No sé si serán las circunstancias, las personas con las que lo compartes, o misterios que tiene la vida. La conclusión es que el mismo manjar no te sabe igual dependiendo de las circunstancias vitales. Lo mismo ocurre con la música. Escuchas una canción que te gustaba de siempre, y te preguntas por qué te gustaba tanto esa tontada. O viceversa, alguna melodía a la que nunca prestaste atención, y de repente, te conmueve por dentro. En mi caso (y…

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  • NO ME DÍ CUENTA, FUE SIN QUERER

    Recuerdo, cuando de pequeño, jugaba con mi hermano Jose. Como todos los críos, nos perseguíamos por las habitaciones, nos subíamos al sofá… y, en alguna ocasión, ¡Zas, jarrón roto! Mi madre llegaba hecha una “hidra” a regañarnos y darnos algún azote. Yo, desconsolado, me disculpaba con el clásico: “No me di cuenta”. A lo que ella respondía con esa frase aprendida en el curso de madres: “Pues haber puesto más cuidado”. En aquellos momentos, me parecía una respuesta cruel e injusta, pero ahora voy descubriendo la profunda verdad que encierra esa sentencia lapidaria. Poner un poco más de cuidado es la clave para no hacernos daño. Ya de adultos, hemos adoptado, como un cajón de sastre de las disculpas, aquella frase infantil: “no me di cuenta, fue sin querer”. Y con esa excusa, vamos por la vida demasiadas veces apartando la…

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  • ENAMORARSE A LOS 70

    Me dice un amigo que se ha enamorado a los 70. “¡Qué bonito es tener a quien querer!”: afirma con los ojos vidriosos, entre alegres y emocionados. Pensaba que ya no pasaría ese tren por su vida. “Yo me había jubilado de estos asuntos, y de pronto apareció este amor como un regalo”: me decía sorprendido y agradecido. En el fondo, a ciertas alturas de nuestra vida, todos empezamos a estar “jubilados” de muchas cosas. Nos hemos acomodado a eso que llaman ahora “la zona de confort”, y nos cuesta empezar nuevas aventuras vitales. Cuando damos el paso, descubrimos un mundo nuevo por explorar, una realidad nueva y hermosa que promete darnos muchas alegrías. Y no sucede solo con las cosas del corazón. En cualquier ámbito de nuestra vida, podemos pararnos, cerrarnos, o avanzar y abrirnos a la novedad. Hace…

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  • ADOPTA NOVIEMBRE

    ¡Pobre noviembre! Nadie habla bien de él. “Qué mes más feo, el mes de los difuntos” es el mejor piropo oído a este penúltimo mes del año. En las tertulias de amigos la frase más escuchada en estos días de noviembre es “ya están los mantecados en el Mercadona”, además de empezar a contar lo que vamos a hacer en el puente de la Inmaculada, o donde pasaremos la nochevieja. Mientras tanto, en noviembre parece que no sucede nada. Solo un tiempo de espera a un diciembre, que promete traernos la felicidad plena. Ante este desolador panorama, dan ganas de poner uno de esos lastimosos anuncios de las protectoras de animales: “Adopta noviembre, es bueno y cariñoso. Ha sido maltratado durante toda la vida, pero con cuidados, llegará a ser un mes muy interesante”. El pasado sábado caminaba por el…

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  • ¿CAMBIAMOS O NOS QUEDAMOS?

    Un terrible dilema se ha planteado en mi pandilla de los viernes. ¡No se cómo saldremos de ésta! Y me explico. Solemos ir después de la radio a tomarnos un vinito, y siempre vamos a la misma taberna. Unos piensan que es mejor cambiar, probar otros sitios, ver nuevas caras, conocer otras tapas… En el otro bando (en el que me incluyo), apostamos por la rutina, por el gusto de hacer el camino de siempre, saludar al camarero amigo, empezar por el mismo aperitivo… He de reconocer que no hubiéramos conocido nuestro sitio habitual, si no hubiéramos arriesgado un día. Pero he de confesar que siempre he encontrado un pequeño placer en las pequeñas rutinas cotidianas. Y es que, en los últimos años, la palabra RUTINA parece haber pasado al catálogo de las palabras “tóxicas”. En los libros de autoayuda,…

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  • VIEJA Y FEA

    El otro día cenaba con unos amigos en Córdoba. Sacamos el tema del sueño y descubrimos que todos habíamos tomado, en alguna ocasión, algún psicofármaco. Me llamaba la atención porque una de las contertulias afirmaba haberlo hecho porque estaba “depre” al verse vieja y fea. Decía estar viviendo esa crisis del “otoño” de la vida: te jubilas, vas despidiéndote de los tuyos, te quedas sin “relato” vital y te desmoronas. Y es realmente algo incomprensible, porque los que estábamos en la mesa la veíamos guapa y llena de futuro. Aunque resulte una paradoja, sus amigos la queremos más que ella se quiere a sí misma. Y aquí viene el tema de mi reflexión de hoy: lo mal que, a veces, nos queremos a nosotros mismos. Desde niños andamos cargando con nuestros complejos, las comparaciones entre hermanos, y los fracasos y…

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  • SI NO QUIERES QUE SE ENTEREN, NO LO HAGAS

    De nuestras madres vamos a recibir algo mucho más valioso que la herencia: la sabiduría popular. Esas verdades del barquero, a veces, molestas, que, a medida que vas creciendo, te vas dando cuenta del saber que encierran. Una de esas que decía mi madre (y la tuya, supongo) es: “Si no quieres que se enteren, no lo hagas “. Porque sobrevaloramos nuestra pericia para ocultar las cosas (o minusvaloramos el ojo avizor de los demás). Una lección que te va dando la vida es, que en un momento o en otro, la verdad sobre las cosas sale a la luz. Es cierto que podemos esconder nuestra cara más fea: nuestros complejos, miedos o heridas. Seguramente, podremos ocultar alguna travesura. Pero lo que no podemos aplazar es mirarnos y saber quienes somos. Supongo que, a veces, uno tiene derecho a ser…

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  • AMORES FORZADOS

    Sales un día a la calle, te encuentras a un amigo, y te espeta: -“Anda que me invitaste a tu cumpleaños”, “A ver si me llamas” o “No te acordaste de mí para ir al viaje”. Se te queda esa cara de: “Dios mío, que la tierra me trague”. Situaciones embarazosas como estas nos han ocurrido mil veces (o a lo mejor, somos nosotros los que las hemos provocado). Y es que, consciente o inconscientemente, hemos demandado una amistad, que nunca se puede forzar, porque el amor exigido no es amor verdadero. Sin duda, en los temas amorosos, no hay matemáticas. A veces, personas sin “méritos” nos roban el alma y nos hacen gracia, a pesar de no ser graciosos. Otras (y a estas me refiero hoy), gente maja, que tiene todas las papeletas para ser objeto de tu amor,…

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  • EL NIÑO DESAGRADECIDO

    Muchas veces contemplo esa escena en la que una madre tiene que recriminar a su hijo cuando recibe un regalito o una chuche: -“¿Qué se dice?”- El niño “trinca” su regalo, y con mucho esfuerzo, y casi obligado por la insistencia de la madre, da las gracias con pocas ganas. Los niños, sin filtros socializadores, hacen algo muy humano: aceptar el regalo y olvidar la mano que se lo entrega. A los mayores, de manera más disimulada, nos ocurre lo mismo: convertimos muchos de los dones recibidos en méritos propios. Los adultos nos convertimos en ese niño ingrato cuando, por una malévola trampa interior, nos creemos merecedores de todo. Y nos volvemos desagradecidos cuando creo que lo “mío es mío”: mi tierra, mi casa, y el pan de cada día. Cuando, en realidad, todo me ha sido entregado… Soy europeo,…

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