Comentario Bíblico Ciclo A
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DOMINGO III CUARESMA
Lecturas: Ex 17, 3-7. Danos agua que beber (Ex 17, 2). Sal 94. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón». Rom 5, 1-2. 5-8. El amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu que se nos ha dado. Jn 4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. En la primera lectura encontramos al pueblo que inmediatamente liberado de la dura servidumbre en Egipto tropieza con otra esclavitud: la sed y la vulnerabilidad que el desierto destila. Desconfía de las intenciones del Señor olvidando su proyecto de libertad y plenitud. Pide agua para beber y Moisés la hará brotar de una roca. Se anuncia así el agua que brotará del costado de Cristo abierto por la lanza del costado, verdadero surtidor del agua que salta hasta la vida eterna. La sed y…
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DOMINGO I CUARESMA
Lecturas: Gen 2, 7-9; 3, 1-7. Creación y pecado de los primeros padres. Sal 50. Misericordia, Señor, hemos pecado. Rom 5, 12-19. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Mt 4, 1-11. Jesús ayuna cuarenta días y es tentado. Acabamos de iniciar el tiempo de Cuaresma con la celebración del miércoles de ceniza. No podemos permitirnos el lujo de desperdiciar esta oportunidad que nos brinda la Iglesia para centrar nuestra vida en Jesucristo y caminar de la mano de la Iglesia hacia la Pascua de la Resurrección. Acerquémonos a Dios y a los que sufren, viviendo en profundidad el bautismo por el que fuimos hechos sus hijos. La Palabra de este domingo nos sitúa al comienzo de la Historia de la Salvación. El destino de los seres humanos es ser felices, sin embargo, el libro del Génesis nos recuerda cómo…
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DOMINGO VII TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Lev 19, 1-2.17-18. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Sal 102. El Señor es compasivo y misericordioso. 1 Cor 3,16-23. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios. Mt 5, 38-48. Amad a vuestros enemigos. La Palabra quiere alcanzar nuestro corazón este domingo. No podemos buscar excusas ante el mandato del Señor. Hoy podemos sentirnos heridos. Revelará la pobreza de nuestra fe y el extenso camino que aun nos queda por recorrer. La iglesia no es la asamblea de los puros, sino el hospital de los pecadores (Gilbert Keith Chesterton). Toda la Palabra, esta Palabra necesita ser orada y llevada a la vida. Se abre con un fragmento del libro del Levítico. Nos recuerda que incluso en el Antiguo Testamento está vigente la ley del amor al prójimo. La santidad de Dios hace posible este precepto. Jesús ensancha…
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DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO
La primera lectura desarrolla el siempre controvertido tema de la libertad del ser humano. Sartre nos recordaba que estamos “condenados a ser libres”. El libro de Sirácida nos recuerda que el mal no procede de Dios sino de la libertad del hombre. El bien y el mal, la vida o la muerte se nos ofrecen como opción. Los mandamientos de Dios son la “brújula” adecuada para conducirnos a la vida. Somos responsables de crecer o malograrnos. Somos protagonistas de nuestra vida y no envilecidas marionetas en manos de las asépticas moiras. La libertad siempre es grandeza y a la vez provoca vértigo por los riesgos que conlleva. Existe un velado temor a la misma. Erich Fromm realizó oportunas disertaciones al respecto (miedo a la libertad). La máxima expresión del ser humano en aras de su libertad es la vida en…
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DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Is 58, 7-10. Surgirá́ tu luz como la aurora. Sal 111. El justo brilla en las tinieblas como una luz. 1 Cor 2, 1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado. Mt 5, 13-16. Vosotros sois la luz del mundo. ¿Acaso vamos a realizar algún concurso gastronómico o un test de personalidad? Recuerda querido bautizado que portas la gracia de Dios. Nunca seremos “desgraciados sino agraciados” (referencia título). Al igual que los discípulos somos gente sencilla y sin embargo estamos llamados a una gran misión. Las breves parábolas de la sal y de la luz de este domingo completan la proclamación de las bienaventuranzas. Sal de la tierra, luz del mundo nos hablan de la totalidad de los seres humanos y de la creación (tierra/mundo). Este mensaje del sermón de la montaña es universal. Quienes siguen a Jesús están…
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DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO
Comienzo estas letras con una provocadora frase de Serrat. En un mundo de búsqueda de éxito y triunfos, jamás podría tacharse de bienaventurados a quienes no “dan el perfil”. Sin embargo, nuestro trovador lo anuncia como una oportunidad para descubrir la verdad…muchos siglos antes, en un monte un poco más bajito que el Sinaí, el Hijo de Dios renovó y elevó la relación con Dios y con los hombres poblándola de palabras desconcertantes que cristalizarán como buena noticia para los preferidos de Dios. Todo el elenco de personajes marginales que pueblan nuestro Evangelio: pobres, humildes, hambrientos, oprimidos, ciegos, cautivos, perseguidos…todos ellos, todos nosotros, somos invitados a subir con Jesús al monte para escuchar sus primeras palabras. No apartes tu mirada del VERBO (JESÚS) ni de los verbos (vio, subió y sentó). Encontramos a Jesús al aire libre, en un monte…
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DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Is 8, 23b- 9, 3. En Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande. Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación. 1 Cor 1,10-13. 17. Decid todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Mt 4, 12-23. Se estableció́ en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías. Al igual que el pueblo que caminaba en tinieblas, somos invitados a disfrutar de una gran luz. El gozo que nos proporciona la Eucaristía, hace posible que la claridad del Resucitado se abra paso en medio de nuestras espesuras. Quienes tuvieron que acostumbrarse a vivir en la sombra se convierten en privilegiados destinatarios de las proféticas palabras de Isaías. Qué alegría tuvo que surgir en aquellos corazones después de tantos quebrantos. Dios no les ha olvidado. Rescata a sus gentes del cruel yugo…
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DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Is 49,3.5-6. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación. Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 1 Cor 1,1-3. A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Jn1,29-34. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Acabamos de concluir el ciclo de Navidad con la fiesta del Bautismo del Señor. Comenzamos una nueva fase litúrgica llamada Tiempo Ordinario que se extenderá hasta el Miércoles de Ceniza donde nos introduciremos en el tiempo de Cuaresma. Acabada la cincuentena Pascual lo retomaremos y no lo abandonaremos hasta finalizar el ciclo A. El Evangelio protagonista durante este tiempo es San Mateo. Se nos presenta una buena oportunidad para conocerlo mejor. No basta la lectura dominical, sino que sería beneficioso acercarnos a la introducción que toda…
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DOMINGO IV DE ADVIENTO
Lecturas: Is 7,10-14. Mirad: la virgen está encinta. Sal 23. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria. Rom 1,1-7. Jesucristo, de la estirpe de David, Hijo de Dios. Mt 1,18-24. Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David. La liturgia de la Palabra de este domingo nos ayuda a soñar la cristalización de todas las promesas que el profeta Isaías ha venido realizando las semanas anteriores. Hoy estalla en una alegría fértil. Nuestros oídos acarician el anuncio definitivo. La presencia del Dios-con-nosotros (Emmanuel) es lo que celebramos en la gran fiesta de la Navidad. El evangelio busca abrir incomodas brechas en nuestro corazón que en ocasiones desea la atrofia, para disponerlo a vivir con fe y esperanza cada palabra, cada anuncio. Cada uno de sus fonemas está injertado en la Buena noticia de…
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DOMINGO III DE ADVIENTO
Lecturas: Is 35,1-6a. Dios viene en persona y os salvará. Sal 145. Ven, Señor, a salvarnos. Sant 5,7-10. Fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca. Mt 11,2-11. ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que espera a otro? Este tercer domingo de Adviento es otro peldaño más que nos acerca en nuestro camino hacia la Navidad. Toda la liturgia prolonga la alegría agradecida del Bautista en una misma celebración. Su cautiverio se ilumina con las respuestas que alimentan la esperanza que no mengua en la prisión. ¡Ha merecido la pena confiar en el Señor y realizar la misión encomendada! Nadie podrá arrebatarle esta alegría por más que la muerte aceche satisfecha bajo el contorno sombrío de las intrigas humanas. También los cristianos tenemos una misión y merece la pena fortalecerla y celebrarla unidos en la…
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