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Las Esclavas de la Inmaculada Niña celebran 125 años de historia

La comunidad conmemoró su aniversario con una celebración presidida por nuestro obispo D. Antonio, que agradeció la labor educativa y de servicio desarrollada por la congregación

Las Esclavas de la Inmaculada Niña han celebrado los 125 años de una historia dedicada especialmente a la educación, la atención a la infancia y el acompañamiento de niños y jóvenes. La conmemoración tuvo lugar el pasado 3 de septiembre con una celebración presidida por nuestro obispo, D. Antonio Gómez Cantero.

La historia de la congregación tiene una especial vinculación con Almería. Su origen se encuentra en la obra impulsada por el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón, estrechamente unido a Rosario Arrevillaga Escalada, una joven mexicana con la que puso en marcha la iniciativa que posteriormente se convertiría en la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, vinculada a la devoción de la Divina Infantita.

El 23 de febrero de 1901 se considera la fecha fundacional de esta obra, que comenzó atendiendo a un pequeño grupo de niñas y jóvenes y que, con el paso de los años, fue creciendo hasta consolidar su misión educativa y asistencial. Durante estos 125 años, numerosas religiosas, educadores, trabajadores, familias y antiguos alumnos han formado parte de una historia marcada por el servicio y la atención a los más vulnerables.

Durante su intervención, D. Antonio destacó precisamente esta vocación de servicio y recordó que la misión de una institución cristiana debe mirar siempre a las personas, especialmente a quienes necesitan acogida, acompañamiento y nuevas oportunidades. En este sentido, puso en valor la tarea desarrollada por las Esclavas de la Inmaculada Niña en favor de la infancia, la educación y los jóvenes.

El obispo invitó también a vivir este aniversario no únicamente como una mirada agradecida al pasado, sino como una oportunidad para afrontar el futuro con esperanza, manteniendo como prioridades «servir, acompañar, educar, cuidar, escuchar y amar». Asimismo, tuvo palabras de agradecimiento para las hermanas y para todas las personas que, a lo largo de estos años, han contribuido con su trabajo y entrega al desarrollo de la obra.

La celebración concluyó con una invitación a continuar la misión recibida y a mantener viva la atención personal a cada niño, joven y familia. D. Antonio agradeció, en nombre de la diócesis, la presencia y el servicio de las Esclavas y pidió que la Inmaculada Niña continúe acompañando a la congregación en esta nueva etapa de su historia.

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