La Mirada de la FeNoticiasRamón Bogas Crespo

¿DE QUÉ SE ARREPIENTE LA MAYORÍA DE LA GENTE?, por Ramón Bogas Crespo

A veces, nos han regalado o hemos comprado el último móvil del mercado, ese iPhone 15 plus o una cámara réflex de las mejorcitas. En la tienda nos explican todas las cosas que se pueden hacer con estos aparatos, los múltiples recursos que tienen. Están ahí, pero, al final acabamos usando la mínima parte de sus posibilidades. Terminaremos utilizando el WhatsApp, llamando o haciendo las mismas fotos que con una cámara más sencilla.

Esto pasa también a nivel vital. Una enfermera australiana, Bronnie Ware experta en cuidados paliativos decidió preguntar a sus pacientes terminales de qué se arrepentían al final de sus vidas. Cabría esperar la confesión de alguna infidelidad, un pequeño delito o alguna travesura de la juventud, pero la respuesta mayoritaria fue no haber vivido lo suficiente. En sus contestaciones abundaba el sentimiento de no haber tenido el coraje suficiente para hacer lo que querían, no haber expresado sus sentimientos debidamente, y no haber aprovechado todas las posibilidades que la vida les ofreció. En el fondo, todos tenemos un INVENTARIO DE LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS, esas cosas que dejamos de hacer, de disfrutar o de cambiar.

Usando la misma imagen inicial, todos somos como esa buena cámara o aquel smartphone. Dios nos ha regalado miles de capacidades y oportunidades para superarnos y ser felices, y nosotros nos quedamos con las “funciones básicas”. Lo que nos paraliza es el MIEDO (por eso nos conformamos con lo de siempre: “Mejor lo malo conocido…”), LA COMODIDAD (la pereza de ponernos en marcha y cambiar inercias paralizantes) y LA VERGÜENZA (la insoportable dictadura del qué dirán esas personas a las que en el fondo les importas un carajo).

Todos conocemos la famosa parábola de los talentos (Mt 25,14-30). El protagonista, sin duda, es el que esconde el único talento recibido. Le da miedo y entierra la oportunidad de vivir más y mejor. Siempre se ha predicado que tenemos que poner los dones al servicio de los demás, pero a mí me parece que el Jefe está diciéndonos otra cosa con más calado. Es la parálisis existencial y la vida estéril lo que está en juego. Son sus miedos y disculpas (y las nuestras de hoy) lo que molesta a su Señor. No exprimir nuestras capacidades (siempre dones del Padre) es una irresponsabilidad que irrita a Dios y nos impide ser más felices nosotros y hacer más felices a los demás.

Hoy el Señor nos avisa de que la cobardía y la comodidad pueden llevar a conformarnos con lo habitual y no buscar algo más en la vida. No importa la edad, todos podemos decidir si queremos explotar y explorar las posibilidades de nuestra cámara o preferimos ir pasando de puntillas por la vida, haciendo las mismas FOTOS DE SIEMPRE.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

 

 

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