La Mirada de la FeRamón Bogas Crespo

¿CASUALIDAD O SIGNO DE LA PROVIDENCIA?

Hay fechas cargadas de fuerza simbólica. Recuerdo el día que cumplí 40 años. Había organizado una fiesta especial, invité a mis buenos amigos e incluso a los que viven más lejos. Todo preparado, listo para pasar una jornada estupenda. Amanecí mareado, con dolor intestinal y vómitos… definitivamente, había que suspender el cumpleaños. Justo el día que cumplía los 40, entendí que dejaba atrás esa fuerza de la juventud a la que ningún plan se le “chafa”, para dejar paso al “si Dios quiere”. ¿Casualidad o signo de la providencia? No tengo todas las respuestas ¡Ya me gustaría!

El estado de alarma acaba (supuestamente) el 11 de abril por la noche. Una fecha cargada de sentido y misterio para los cristianos: es sábado Santo, noche de la Pascua. El día del “Silencio de Dios” que diría mi amigo Serafín, el día en que los cristianos no encuentran respuestas, solo la imagen de un sepulcro tapado con una losa muy grande. No me cabe la menor duda de que no estaba en la mente del gobierno elegir concretamente esa fecha. Seguramente, será el resultado del aplazamiento de dos semanas más después del decreto de alarma. Pero, en las esperanzas de todos los españoles está grabado con fuego el 11 de abril. ¿Casualidad o signo de la providencia?

En este Domingo quinto de Cuaresma, leemos en “misa virtual” la resurrección de Lázaro. Jesús, el Señor, devuelve a la vida a su amigo del alma. Dicen los teólogos que no es “técnicamente” una resurrección (sólo Jesús resucita a una vida nueva). Pero, sea como fuere, Lázaro podrá abrazar a sus hermanas Marta y María, podrá dar un achuchón a su amigo Jesús, y supongo que saldrá a la calle a contarle a todo Betania la alegría de vivir.

No tengo ni idea si podremos salir a celebrar el Domingo de Resurrección. Pero me ayuda a entender estos días como desierto que terminará en agua fresca, en bullicio de hermandad, en la fiesta de la vida. Confío que Jesús, como a su amigo Lázaro, también nos devuelva a la vida, al encuentro y al abrazo. Y si, se pospone o se vuelven a “chafar” los planes, saldré a mi terraza a mediodía, gozaré de unos primaverales rayos sol, me tomaré una copa de vino blanco fresquito y sentiré que DIOS ESTÁ VIVO.

Ramón Bogas Crespo

Párroco de San Luis y director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

 

 

 

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