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DOMINGO IV DE CUARESMA
Este domingo de cuaresma tiene un sabor distinto, nos hace mirar el centro de nuestra fe: el amor de Dios revelado en la cruz. El evangelio corresponde al diálogo de Jesús con Nicodemo, un judío piadoso que, como buen fariseo, había puesto su confianza en la ley de Moisés. A pesar de que son muchas las cosas que separan a Nicodemo de Jesús, su modo de entender la religión, su posición social, su riqueza, etc., hay algo más importante que les une, y es el amor a Dios y querer encontrarlo en su vida: Nicodemo busca honestamente al Dios verdadero. El evangelio nos dice que se acercó al Señor «de noche» por temor. La noche puede representar, por una parte, la tiniebla de la duda frente a la luz de la fe. Nicodemo va en la noche porque su fe aún es…
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SI NO FUERA POR RATICOS COMO ESTOS
Dice un amigo mío que existe un “Manual de madres” aprendido concienzudamente en todos los rincones de España: “Me vas a quitar la vida” o “Con las ganas que tenía de que crecieras, para esto” son algunas de sus frases preferidas. Pero se habla poco del “Manual de padres”, más discreto, pero también en vigor. Una de las sentencias típicas de mi padre (y del tuyo, seguramente) es “si no fuera por raticos como estos”. Se suele usar en bodas, bautizos y comuniones, y expresa, de manera popular, la alegría de la fiesta y la acción de gracias por todo lo recibido. Es cierto que hay momentos en la vida en los que parece que agarras la felicidad con la mano: la familia reunida, los pasos vitales de los hijos, la carcajada con los amigos… También los hemos vivido en…
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DOMINGO III DE CUARESMA
En el centro de este camino cuaresmal la palabra de Dios nos propone un evangelio de una gran profundidad. Nos encontramos con una escena que, cuanto menos, nos sorprende. La acción de Jesús expulsando a mercaderes y negociantes, no nos deja indiferentes. Ciertamente, al leer el evangelio a todos nos viene una primera impresión. El comportamiento de Jesús hace que el evangelista Juan recuerde la frase «la pasión por tu casa me consumirá» (Sal 69,10). Tener pasión por algo es apreciarlo, vivirlo y defenderlo como propio. Para Jesús hablar de la “casa de Dios” es hablar de lo que para él es sagrado, que es Dios y su voluntad. Encontramos en Jesús a aquél que está profundamente apasionado por la misión que el Padre le ha otorgado. Por eso, la actuación de Jesús en el templo nos alerta ante posibles…
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MI AVENTURA EN ÁFRICA
Siempre fue uno de mis sueños ir a África. Y el Jefe me lo puso en bandeja. En Roquetas, pudimos abrir las puertas del Centro Afrika: un lugar de acogida y ayuda a los africanos dirigido por los Padres Blancos. Ellos me inocularon su pasión por aquella mágica tierra. Les propuse mi idea de marchar e hicimos un plan. Un tiempo en Londres para mejorar mi inglés, para más tarde poder marchar a Malawi. Preparé, personalmente y materialmente, este ansiado viaje como ningún otro. Vacunas, información, medicamentos, ropas de aventura… ¡Todo listo! O eso creía yo. Llevé crema hidratante, pero no una linterna. En Malawi (por su proximidad al ecuador) anochece todos los días del año a las 6 de la tarde y amanece a las 6 de la mañana. Y descubrí (¡oh, My goodness!) que durante la noche no funcionaba el generador.…
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DOMINGO II DE CUARESMA
Si el domingo pasado nos introducíamos con Jesús en el desierto, hoy la invitación pasa por acompañarlo a otro lugar, esta vez se trata de una montaña. Si el desierto era el espacio del silencio, de la tentación; la montaña, con su soledad e inmensidad, será el lugar de la revelación de Dios, donde los ojos se aclaran, y podemos contemplar la realidad desde su mirada. El episodio de la Transfiguración se sitúa tras el primer anuncio de la pasión y muerte que Jesús hace a sus discípulos. Aquello tuvo que trastocar grandemente sus proyectos. ¿Cómo es posible que Jesús, siendo el Mesías, tenga que sufrir y morir? Los discípulos siguen sin entender que no sea un Mesías triunfal, y ahora es Dios mismo quien confirma que el camino del amor, que ha elegido, es el camino correcto. La transfiguración…
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LA LIBRETILLA
Hace unos días me invitaron unos buenos amigos a comer. A la mesa, habían invitado a otra pareja que yo no conocía apenas. Después de los saludos protocolarios y la conversación sobre el tiempo, nos sentamos a compartir la velada. De repente, la conversación derivó en una agria discusión de aquella desconocida pareja. Los demás asistíamos perplejos a una serie de reproches mutuos guardados durante años. Son esas escenas, en las que se te “obliga” a asistir a un acto de intimidad, al que no quieres estar invitado. Seguro que sabéis de lo que estoy hablando. Quizás, habéis sido protagonistas o espectadores de un “espectáculo” similar. Lo que más me llamó la atención es la de cosas guardadas que tenemos. En cuanto surge la más mínima oportunidad, todos abrimos una LIBRETILLA, en la que hemos apuntado nuestros reproches desde tiempos…
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DOMINGO I DE CUARESMA
El pasado miércoles iniciábamos la Cuaresma, este tiempo que es preparación para la Pascua del Señor, que nos ofrece la oportunidad de renovar nuestros compromisos ante Dios y ante el prójimo, en cuyo servicio nos mostramos como auténticos discípulos. Para alcanzar esta meta no hay que inventar nada nuevo, sino vivir en plenitud los medios que, desde siempre, la iglesia ha puesto para nuestro crecimiento. Es tiempo de practicar más asiduamente la piedad y las buenas obras; de perseverar en una oración más sincera para mejor sentir la proximidad de Dios; es tiempo de ayuno, para enseñarnos a ser más libres ante nuestras propias urgencias, siempre insaciables, y abrirnos así a la necesidad del otro. Pero, de modo muy especial, es tiempo de escuchar la palabra de Dios y percibir sus exigencias y proyectos sobre cada uno de nosotros. Comenzamos…
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CARICIAS
Recuerdo cuando de niños nos hacíamos “pupa” e íbamos corriendo a llorar a nuestra madre. Con sabiduría, ellas nos decían: “Dime donde te duele”. Tocaban nuestra herida y nos decían: “Sana, sana, culito de Rana…”. Milagrosamente, ya nos habíamos curado y seguíamos jugando como si no hubiera pasado nada. Son las manos de madre que tienen poder de curar. Precisamente, hablaba el otro día con un amigo sobre nuestra infancia. Quedó huérfano de padre a los 5 años, y su madre (una de tantas mujeres coraje de postguerra) tuvo que sacar a dos hijos adelante con sudor y lágrimas. Me decía: “Mi madre me quería mucho, pero no me tocaba, no era de muchos abrazos”. Eran épocas recias, donde no abundaban las caricias. Recordaba su amor, pero anhelaba sus manos. Y es que hay veces que tenemos “hambre de piel”,…
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DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO
Leyendo los evangelios descubrimos muchos encuentros del Señor con distintas personas; son encuentros en los que, como decía San Agustín, contemplamos el sentido de la encarnación, que no es otro que el encuentro liberador entre la misericordia de Dios y la pobreza y pecado del hombre. De eso nos habla el relato de hoy, Jesús sigue anunciando en las ciudades cercanas a Nazaret la llegado del Reino, y lo hace, no solo con palabras, sino también a través de sus obras. Un leproso se acerca a Jesús. Sabemos bien qué representaba la lepra en aquella época. Era considerada una enfermedad terrible, con dramáticas consecuencias para quien la padecía, pues era declarado impuro por su enfermedad. Se los expulsaba del culto, se les negaba el acceso a Dios, la familia prescindía de ellos. Representaban, en definitiva, una humanidad marcada por el…
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¿TE CUENTO UN SECRETO?
Todas las familias guardan algún secreto. Son aquellos acontecimientos pasados (o presentes), que por vergüenza o temor al qué dirán, nunca se cuentan. A veces, simplemente, son temas que no pueden hablarse abiertamente, aunque toda la familia los conozca. Intentamos vivir el día a día, vamos al mercado, salimos con los amigos, pasan los días y los años, y ahí se van quedando esos secretos guardados en el COFRE DE LAS PALABRAS NO DICHAS. También sucede en el ámbito personal. Aquello que me pasó, ese sentimiento inconfesable que siento, aquella trastada que hice… puede que no sean grandes cosas, ni argumentos para una película, pero están ahí y de vez en cuando salen a superficie. Intento apartarlos de mi mente, distraerme con otras cosas, pero cuando me descuido o relajo mi vigilancia… vuelven otra vez a las andadas. Es evidente…
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