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El Santuario diocesano del Saliente vive su día grande con la visita del obispo, una procesión histórica y la bendición de la nueva portada de la villa

El Santuario Diocesano del Saliente volvió a abrir sus centenarias puertas para celebrar la Natividad de la Santísima Virgen, con una controlada presencia de peregrinos y un fervor desbordado. Un ocho de septiembre histórico, donde los rayos del sol volvieron a acariciar la sagrada imagen de la Pequeñica.

La devoción de los peregrinos en un cálido amanecer

La necesaria prudencia que exige la situación sanitaria creó, por segunda vez, un nuevo modo de peregrinar al Saliente. En pequeños grupos, protegidos por mascarillas y el inevitable gel hidroalcohólico, fueron personándose cientos de peregrinos desde el atardecer. Peregrinos que, en su mayor parte, recorrieron el camino a pie y con la única atracción de encontrarse con la Pequeñica. Uno de ellos, al traspasar el zaguán del Santuario, confesaba: «Este año, con lo de la pandemia, no hay puestos ni nada. Pero me da igual, yo vengo porque sin la Virgen no puedo seguir adelante. Ella es mi madre y lo ilumina todo».

A la medianoche, se prendían los numerosos cirios dispuestos en torno al camarín, junto a las ánforas de nardos y rosas. Una exquisita decoración cuyo artífice, don Manuel Jesús Sánchez Reche, explicaba: «Al ser su fiesta en septiembre, hemos apostado por el nardo y las rosas. Queremos que los peregrinos no solo vean a la Virgen, sino que lleguen a sentir su presencia por el olor».

Con una veintena de voluntarios, trabajando prácticamente sin descanso, la plegaria del Santo Rosario que presidió el Rector, don Antonio Jesús Saldaña Martínez, inició los solemnes cultos de tan grande día. Luego se sucedieron tres celebraciones eucarísticas. La primera fue presidida por el canónigo don Tomás Cano Rodrigo, que fuera Vicerrector; luego por el albojense don Pedro Antonio Pérez Martínez, nuevo párroco de los Molinos; después por otro albojense, don Domingo Fernández Navarrete, párroco de Garrucha y, finalmente, por el nuevo delegado episcopal para la Catequesis, don José Miguel de la Santa Cruz Esteban Jerez.

El obispo presidió la santa misa estacional

Conforme se asentaba el sol en el cielo, se desplegaban los peregrinos y la prestigiosa Banda de Música de Albox por la explanada del Roel. Los acordes de los músicos, dirigidos por Juan Javier Galera Reche, otorgaban el aire de las grandes solemnidades. Pasodobles y marchas diversas recibieron a las autoridades civiles y militares de la Villa, así como los miembros de los consistorios de Huércal – Overa y Chirivel. El mundo cofrade y el de las asociaciones religiosas albojenses, portando sus respectivas medallas e insignias, también se hizo presente.

Los inconfundibles sones de la “Marcha de Infantes” anunciaron la llegada del Obispo, don Adolfo González Montes, que fue recibido en el atrio del Santuario y que, nada más entrar, oró unos minutos ante el Santísimo Sacramento. Después, en el salón de actos, tuvo lugar una breve recepción para saludar al Prelado.

En la solemnísima Santa Misa Estacional, concelebrada por diecisiete sacerdotes, el Obispo reconoció que: «El Santuario Diocesano del Saliente es el primero de los Santuarios almerienses». Los coros parroquiales albojenses, dirigidos por don José Masegosa, acompañaron espléndidamente a la Divina Liturgia.

Ofrecemos en este enlace la Homilía pronunciada por Mons. González Montes

La Natividad de María llena de paz a cuantos creen en su divina maternidad

Una procesión histórica

Con enorme expectación, la sagrada imagen de la Pequeñica descendió del camarín y, tras ser alzada por el Obispo ante los fieles, se inició la histórica procesión. Por primera vez, al menos desde mediados del siglo XIX, la sagrada imagen abandonaba el templo sin ningún fanal que protegiese su delicada factura. Se ha tratado de un hecho deliberado pues, como explica desde el Santuario don Francisco José Castillo Caparrós: «Ya que, debido a la pandemia, se han instalado vallas y usábamos unas parihuelas más pequeñas que no permitían el intercambio de anderos; nos preocupaba mucho que los peregrinos se sintieran alejados de la sagrada imagen. Por eso se decidió que procesionara sin ningún tipo de cristal, para que todos los peregrinos experimentaran la proximidad con la Virgen del Saliente».

La extraordinaria novedad, pues debe tenerse en cuenta que la imagen de la Pequeñica solo puede admirarse sin cristal únicamente durante algunas horas cada ocho de diciembre, causó una honda impresión en los peregrinos. Hasta las ovaciones y los vítores parecían enmudecer, extasiados por su inigualable belleza. Hablaban más las lágrimas de los peregrinos, emocionados al contemplar por primera vez a la sagrada imagen que brillaba como una ascua bajo los rayos del sol. El mismo Obispo, que oró el Ángelus en la explanada, no pudo reprimir su asombro y exclamó: «En verdad, es bellísima». Una gran petalá despidió el paso de la sagrada imagen por la explanada del Roel.

Bendición de una réplica de la fachada del santuario a la entrada de albox

Ya por la tarde, mientras los peregrinos seguían afluyendo al Santuario y el delegado episcopal para la Acción caritativa, don Juan Antonio Plaza Oña, celebraba la Santa Misa a los pies de la Pequeñica; tuvo lugar la bendición de la réplica de la portada principal del Santuario que ha levantado el Ayuntamiento de Albox en una rotonda.

El Obispo bendijo el monumento y, junto al Rector y otros colaboradores del Santuario, regaló al Ayuntamiento un ladrillo del centenario edificio para que fuera coronara la reciente obra.

El Alcalde de la Villa, don Francisco Torrecillas Sánchez, agradeció al Obispo su compromiso en la consecución de la nueva casa consistorial y en la declaración del patronazgo canónico de Nuestra Señora del Saliente como Patrona de todos los albojenses.

Unas fiestas que se prolongan hasta el próximo 10 de octubre

Ni un momento dejaron de acudir los peregrinos que participaron en las dos últimas celebraciones eucarísticas, respectivamente presididas por los párrocos albojenses. Don Enrique Antonio Cortés Díaz, incluso, celebró el vigésimo aniversario de su ordenación sacerdotal y el primer aniversario de su ministerio pastoral en Albox.

Finalmente, el Rector ofició a las nueve de la noche la última Santa Misa y agradeció: «la preciosa labor, tan llena de sacrificios, de tantos colaboradores y entusiastas devotos. Gracias por ser, por así decirlo, las manos y los pies de la Pequeñica. Por vuestro trabajo y ayuda nace en el corazón de muchos peregrinos el sol de justicia, Jesucristo, que la Virgen nos regala siempre».

Aunque las puertas del Santuario se cerraron ese día, volverán a abrirse todos los días hasta el domingo que viene para acoger las peregrinaciones de varias familias y pueblos enteros. Un programa intenso en el que se celebrará al Angélico Protector del Santuario el domingo veintiséis de septiembre y que culminará con la Romería del Rosario el próximo nueve de octubre.

Fotografías: María del Saliente García y Pedro Soler.

 

 

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