Comentario Bíblico Ciclo A
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SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, por Manuel Pozo Oller
Celebramos este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad. Atrás quedan cincuentas días de contemplación del misterio de la resurrección con hermosas celebraciones pascuales. En este domingo, después del acontecimiento de Pentecostés, la Iglesia nos propone contemplar el misterio de Dios tal como Jesucristo lo ha revelado: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, comunión/comunidad eterna de amor. Un Dios que, a pesar de la historia de desamor de la humanidad, ama a la obra de sus manos y no le deja a su suerte, sino que «entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna». En esta explosión expansiva del amor se muestra/revela plenamente el misterio de Dios trino. El evangelio que se proclama en nuestras asambleas este domingo (Jn 3,16-18) es de difícil comprensión, si olvidamos…
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SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS, por Manuel Pozo Oller
La Pascua estalla en primavera con el recuerdo y la actualización de Pentecostés. Desde aquel acontecimiento el Espíritu Santo es el guía de la Iglesia peregrina y artesano de la comunidad. El evangelio que se proclama en las celebraciones eucarísticas de este domingo nos presenta a Jesús que aparece ante los suyos sumidos en una situación lamentable, atenazados por los miedos y encerrados sobre sus propias desdichas (Jn 20,19-23). El texto precisa que tenían «cerradas las puertas por miedo a los judíos». No está presente Tomás. El acontecimiento narrado acontece el primer día de la semana. Es la primera aparición del Resucitado a sus discípulos. Encerrados en aquel lugar y en aquellas circunstancias se encuentran los discípulos. No se menciona el nombre de ninguno en particular en alusión evidente de que los particularismos no tienen lugar en la comunidad de…
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SOLEMNIDAD DE LA ASCENCIÓN por Manuel Pozo Oller
San Mateo narra el encuentro de Jesús con sus discípulos antes de regresar a la casa del Padre (28,16-20). Es un pasaje denso del que el profesor y biblista Luis Alonso Schökel escribió que «en el espacio de cinco versos el evangelista condensa lo sustancial de su cristología y eclesiología». En pocas líneas, en verdad, encontramos un resumen de la teología mateana. La región escogida por el Resucitado para este encuentro está llena de significado. En aquella tierra conocida como las “de los gentiles” había comenzado años atrás su misión. El espacio escénico es el monte, lugar sagrado y de encuentro con Dios, con tantos ecos del viejo testamento. En aquel lugar resonaban todavía el eco de las palabras de Jesús en su carta magna de las bienaventuranzas, programa y guía de su predicación y actuación (cap. 5-7). La coincidencia,…
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DOMINGO VI DE PASCUA, por Manuel Pozo Oller
El texto evangélico de este domingo VI de Pascua (Jn 14,15-21) comienza con un mensaje que bien podría ser la leyenda de una pancarta: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (v. 15). El slogan, que se repetirá en el texto de cuatro maneras distintas, sitúa al lector en una relación mística con Dios propia del enamorado. Santa Teresa de Jesús nos acerca a esta realidad de encuentro amoroso cuando describe en su poema lírico, Coloquio amoroso, que nuestro pobre amor es respuesta al amor infinito de Dios: «Si el amor que me tenéis, / Dios mío, es como el que os tengo, / Decidme: ¿en qué me detengo? / O Vos, ¿en qué os detenéis? / Alma, ¿qué quieres de mí?». La respuesta a la pregunta ¿qué quieres de mí?, es una aventura, un itinerario de amor: «Un alma en…
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DOMINGO V DE PASCUA, por Manuel Pozo Oller
El texto evangélico de este domingo V de Pascua (Jn 14,1-11) es comienzo de los denominados discursos del adiós que ocupan los capítulos joánicos del 14 al 17. Estamos ante unos relatos de una riqueza cristológica evidente. Arranca este primer discurso con una exhortación a creer, en el sentido de confiar en Dios y en Jesús. Este verbo será el eje sobre el que se construye el primer relato que se escribe para una comunidad que ya conoce la rutina diaria y la persecución. San Juan comienza su discurso recordando a sus oyentes/lectores la importancia de mantenerse firmes en la fe de tal suerte que las pruebas no lleven a «perder la calma» (v.1). En verdad, en los primeros momentos del cristianismo igual que en nuestros días, un corazón ansioso y amargado es antesala para la desilusión y el abandono…
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DOMINGO IV DE PASCUA, por Manuel Pozo Oller
En este domingo IV de Pascua, domingo conocido del buen Pastor y Jornada de oración por las vocaciones, el relato evangélico nos presenta una estampa pastoril propia de la vida diaria del siglo I de nuestra era. Las enseñanzas de Jesús nacen en la vida ordinaria y, desde ahí, extrae sus enseñanzas. La escena evangélica nos sitúa ante el corral de las ovejas y refiere situaciones conocidas por los oyentes (Jn 10,1-10). No es casualidad que el Evangelio de san Juan coloque este relato inmediatamente después del signo de la curación del ciego de nacimiento y la consiguiente polvareda levantada por los fariseos que no pierden el tiempo en intentar desacreditar a Jesús. El evangelista indica que los fariseos por su forma de obrar son ejemplo de malos pastores cegados por su obsesivo legalismo, del que ya advirtió el Antiguo…
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DOMINGO III DE PASCUA, por Manuel Pozo Oller
El texto de san Lucas que nos propone la liturgia en este III Domingo de Pascua (24, 13-35) trae a mi memoria la escultura única en nuestra diócesis de la imagen de san Cleofás, uno de los discípulos de Emaús. Su patronazgo custodia la ciudad de Vera desde el 25 de septiembre de 1569. La talla actual salió de la gubia del Padre José María de Vera, en el siglo Alfonso Ramón y Uribe, veratense de pro y destacado escultor y fraile capuchino con quien tuve el privilegio de tenerle como amigo. Lástima que su muerte prematura frustrara el proyecto de reunir su obra en un museo parroquial que proyectamos para mantener viva su memoria. La imagen de san Cleofás, hermosamente bella en su sobriedad, representa al caminante con dos notas singulares. La primera nota iconográfica es una vara florecida, a…
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DOMINGO II DE PASCUA, por Manuel Pozo Oller
Al retomar mi colaboración en este medio quiero felicitar a mis lectores con la aclamación pascual: ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! Atrás ha quedado una semana intensa de celebraciones. Por delante tenemos cincuenta días para prolongar la fiesta central de la fe que es la Resurrección de Jesucristo. Con el acontecimiento de la Resurrección, en este domingo denominado en la liturgia “in albis” en recuerdo de las vestiduras blancas de los catecúmenos, se inaugura la celebración de la Pascua semanal que celebramos cada domingo, día del Señor glorioso y resucitado. El Papa Juan Pablo II asignó a este domingo el título de Domingo de la Misericordia. La proclamación de la Palabra en este II domingo de Pascua (Jn 20, 19-31) nos describe dos escenas de aparición del Resucitado. La primera escena (vv.19-23) describe la situación de los discípulos atenazados…
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DOMINGO V DE CUARESMA, por Manuel Pozo Oller
El relato de este V Domingo de Cuaresma (Jn 11,1-45) nos muestra el dolor de una familia afectada por la muerte “del hombre de la casa”. La familia de Betania, como sabemos, era muy querida por Jesús. En aquella casa, próxima a Jerusalén, Jesús compartía la alegría de la mesa y el gozo de la amistad. San Juan convierte la muerte del amigo y su vuelta a la vida en una enseñanza espléndida pues ésta «servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». El texto gana el corazón del lector ya que se entretiene en describir las emociones de los personajes chorreando humanidad y ternura. El relato presenta a Jesús haciendo oídos sordos a las noticias tristes que le llegan sobre la enfermedad de su amigo Lázaro. El texto va más allá…
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DOMINGO IV DE CUARESMA, por Manuel Pozo Oller
La curación del ciego de nacimiento, evangelio de este domingo IV de Cuaresma (Jn 9,1-41) describe, en un primer momento, el hecho portentoso de la recuperación de la vista de aquel hombre desgraciado. En un segundo momento, se detiene en las reacciones que provoca en su entorno este hecho prodigioso. El autor sagrado, de manera progresiva y con gran acierto pedagógico, presenta el proceso personal de encuentro del ciego sanado con el Señor. De la incertidumbre de no saber quién de verdad le devolvió la vista, «ese hombre que se llama Jesús» (v.11), a la respuesta a los fariseos denominándole «profeta» (v.17), para indicar que procede de Dios, «si este no viera de Dios, no tendría ningún poder» (v.33), y terminar en el cenit de los acontecimientos con el diálogo entre Jesús y el ciego: «¿crees tú en el Hijo…
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