Comentario Bíblico Ciclo C

DOMINGO I DE CUARESMA

«No nos dejes caer en la tentación… »

Cuaresma es tiempo de silencio, conversión y crecimiento. En definitiva, es tiempo de gracia para experimentar al Dios de la vida y para dejarnos transformar por Él. Y empezamos este camino cuaresmal acompañando a Jesús al desierto. Desierto como lugar donde experimentamos nuestra fragilidad y cansancio. Desierto como lugar de purificación para que, como Iglesia, hagamos examen de conciencia, si no estamos cayendo en la tentación de buscar seguridades, plataformas de poder, y no afrontar el anuncio del Reino desde la desnudez del Evangelio. No es un lugar cómodo, es viajar hacia dentro de nosotros para observar nuestras infidelidades al Evangelio y pedirle al Señor que nos renueve.

Jesús es llevado por el Espíritu al desierto y allí es tentado. Se tiene una tentación cuando ciertos valores a los que les hemos dado radical importancia se ven sometidos a presión y duda.  En el Evangelio Jesús se nos presenta como el Hijo de Dios, el mesías enviado para instaurar su Reino. Pero, ¿cómo llevar adelante esta empresa? Siempre existe la posibilidad del poder y de la imposición, el camino de la fuerza. Las tentaciones  nos adelantan algo que va a estar muy presente en todo el ministerio de Jesús: la tentación continua de optar por el proyecto de Dios Padre, que pasa por la humildad, la entrega y la compasión con todos, o bien por ese otro proyecto de valores más cómodos pero que nos alejan del evangelio.

No empieza la cuaresma, pues, con un relato dulce y falto de exigencia, más bien todo lo  contrario. Jesús se siente tentado en su proyecto, que pasa por el servicio y el amor. Y sus tentaciones, nos resumen las tentaciones a las que cada día debe hacer frente un cristiano. La primera de ellas es la del tener. Es la tentación tan actual de querer prescindir de Dios porque reducimos nuestras necesidades a lo meramente material, solo a aquello que yo mismo puedo fabricarme. La segunda tentación es la del poder. Prescindir del plan que Dios tiene para mi, dando más importancia a mis propios proyectos y aspiraciones. Es en definitiva la tentación de confundir el servicio a los demás con el servirse de los demás, de poner todo en función mía. La tercera tentación invita a Jesús a manifestarse en forma ostentosa. Se trata de querer poner siempre a Dios a nuestro servicio, y de querer prescindir de aquello que no se ajusta a nuestra manera de pensar.

Cuando rezamos el padrenuestro, pedimos que no nos deje caer en la tentación La tentación puede hacer que el hombre abandone momentánea o totalmente ciertos valores y prácticas que deban sentido a su vida. Pero también puede tener un resultado positivo. Si es superada se producirá una consolidación de esos valores. Cuando pedimos que nos libre de la tentación, pedimos no solo sufrir la tentación, sino también ser quien la realiza.Cuaresma es un tiempo para examinar si el camino que recorremos en la vida es el que nos acerca a Dios; cuaresma es, en definitiva, tiempo para volver a unir todo cuanto el tentador ha roto en nuestra vida.

Francisco Sáez Rozas

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