Comentario Bíblico Ciclo C

  • DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

    Lecturas: 1 Re 19, 16b. 19-21. Eliseo se levantó y siguió́ a Elías. Sal 15: Tú eres, Señor, el lote de mi heredad. Gál 5,1.13-18: Habéis sido llamados a la libertad. Lc 9, 51-62: Tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré́ adondequiera que vayas. Dios sale al encuentro. La liturgia de la Palabra nos sitúa en un espacio de llamada y respuesta.  La iniciativa siempre pertenece a Dios. A través de las mediaciones humanas y de las diferentes esferas de convivencia, incluso a pesar de la aparente adversidad de las situaciones vitales que nos toquen atravesar, Dios nos llama. Este es el caso de Elías en la primera lectura, cansado por los conflictos de su misión recibe el mandato de ungir a Eliseo como su sucesor. Las exigencias que tiene que afrontar el profeta de los profetas, no…

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  • CORPUS CHISTI

    Lecturas: Gén 14, 18-20: Ofreció pan y vino. Sal 109. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. 1 Cor 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor. Lc 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron. En la primera lectura encontramos al misterioso personaje de Melquisedec. Significa rey justo y de paz. La liturgia nos lo presenta en un escenario de acogida. Ofrece el pan y el vino de la hospitalidad a Abrahán y le bendice de parte del Dios Altísimo, reconocido como creador. Un gesto solidario que alimenta a un grupo de hombres que se dirigen a la batalla. El doble matiz del sacrificio o de acción de gracias encuentran en esta escena su perfecta ubicación. Las palabras de Melquisedec y el gesto generoso, ofrecen sobre Abrahán una nueva luz. Jesús al utilizar…

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  • SANTÍSIMA TRINIDAD

    Lecturas: Prov 8, 22-31. Antes de que la tierra existiera, la Sabiduría fue engendrada. Sal 8. ¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Rom 5, 1-5. A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado por el Espíritu. Jn 16, 12-15. Lo que tiene el Padre es mío. El Espíritu recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará. La primera palabra/oración al comenzar la eucaristía y la última al final de la celebración es invocar a Dios/Familia/Trinidad. En el nombre de Dios Padre y del hijo del Espíritu Santo. Creer en Dios-Trinidad es reproducir su vida en nuestra vida. Dejar que el Dios/Amor crezca y fluya en nosotros. Siempre cercano, guiando nuestros pasos. Misterio de vida y comunión, de fe y de contemplación, más que de reflexión áspera e insípida. Traigo a…

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  • PENTECOSTÉS

    Lecturas: Hch 2, 1-11. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar. Sal 103: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 1 Cor 12, 3b-7. 12-13. Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Secuencia: Ven, Espíritu divino. Jn 20, 19-23. Como el Padre me ha enviado, así́ también os envío yo; recibid el Espíritu Santo. Jn 14, 15-16. 23b-26. El Espíritu Santo os lo ensenará́ todo. Pentecostés no es una fiesta originariamente cristiana. Su nacimiento es de origen agrícola y cae siete semanas después de Pascua. Tenía un fuerte componente social. Con el paso del tiempo y en un judaísmo tardío, adquirió un sentido plenamente religioso. La celebración cristalizó como memoria de la Ley entregada en el Sinaí al pueblo liberado de Egipto. Asistían muchos peregrinos provenientes de diversas…

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  • ASCENSIÓN DEL SEÑOR

    Lecturas: Hch 1, 1-11: A la vista de ellos, fue elevado al cielo. Sal 46: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. Ef 1, 17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo o bien: Heb 9, 24-28; 10, 19-23. Cristo entró en el mismo cielo. Lc 24, 46-53: Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo. La Resurrección de Jesús es el acontecimiento central de la vida cristiana. Es una realidad que desborda toda lógica humana. Necesitamos por lo tanto asimilar serenamente la experiencia que la Iglesia primitiva nos ha legado.  Varias escenas apuntalan, expanden y saborean esta verdad que la Iglesia no dejará jamás de compartir y celebrar. El sepulcro vacío, el dominio de la muerte asociado al descenso a los infiernos; comer y compartir con los discípulos/amigos, la transformación de la persona/comunidad con el…

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  • DOMINGO VI DE PASCUA

    Lecturas: Hch 15, 1-2. 22-29: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables. Sal 66: Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Ap 21, 10-14. 22-23. Me mostró la ciudad santa que descendía del cielo. Jn 14, 23-29. El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho. Encontramos una atmósfera de despedida. Sorprendentemente el contexto es de alegría y celebración. La fiesta es posible porque Jesús nos regala la certeza de que la vida Trinitaria hará morada en nosotros. Ya no sólo Jesús habita entre nosotros, sino en nosotros. La Resurrección ha quebrado todos los límites. La novedad sigue recreándose desde el amor de Dios. Cada ser humano es casa de Dios. Inaugura el protagonismo de este tiempo nuevo la realidad del Espíritu Santo. Enseña…

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  • DOMINGO V DE PASCUA

    Lecturas:  Hch 14, 21b-27: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos. Sal 144: Bendeciré́ tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. Ap 21, 1-5a: Dios enjugará toda lagrima de sus ojos. Jn 13, 31-33a. 34-35: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Comienza la liturgia eucarística con un reconocimiento de las maravillas que Dios ha hecho con nosotros. Nos invita a cantar un cántico nuevo (ant. de entrada). En Dios todo es nuevo. Un mandamiento nuevo, un amor nuevo. El evangelio que hoy se proclama puede parecer que se aparta de los anuncios pascuales de la resurrección.  Jesús se despide de sus discípulos. Le queda poco tiempo de estar con su comunidad. Es necesario concentrar en un don lo que se describe como un “mandato”. El libro del Apocalipsis…

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  • DOMINGO IV DE PASCUA

    Lecturas: Hch 13, 14. 43-52: Sabed que nos dedicamos a los gentiles. Sal 99: Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño. Ap 7, 9. 14b-17: El Cordero los apacentará y los conducirá́ hacia fuentes de aguas vivas. Jn 10, 27-30. Yo doy la vida eterna a mis ovejas. En la liturgia del cuarto domingo de Pascua se subraya la figura del buen Pastor. Es la más antigua representación que encontramos de Jesús. La imagen del crucificado era una realidad tan horrenda que prefirieron poblar las catacumbas y los sarcófagos cristianos de imágenes del Señor cargando sobre sus hombros a la oveja perdida. Sólo años más tarde comenzarían las representaciones plásticas de la cruz. La primera oración de la liturgia eucarística solicita que se nos conceda tener parte de la victoria del Pastor a pesar de la debilidad del…

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  • DOMINGO III DE PASCUA

    Lecturas: Hch 5, 27b-32. 40b-41: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo. Sal 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Ap 5, 11-14: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza. Jn 21, 1-19: Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Comenzamos con un breve apunte litúrgico. Este domingo se conoce con el nombre de Dominica Iubilate. La alegría debe estar siempre presente en toda manifestación litúrgica y en especial en la celebración de la Resurrección. El domingo pasado podíamos refrescarnos a la sombra de Pedro (1ª lectura). Al igual que aquellos enfermos, experimentamos la esperanza que el “viviente” ha traído al mundo y que a través de la Iglesia hace palpable y cercana. Hoy el evangelio se esmera en subrayar la figura de Pedro.…

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  • DOMINGO II DE PASCUA

    Lecturas:  Hch 5, 12-16:  Crecía el número de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor. Sal 117: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19: Estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos. Jn 20, 19-31: A los ocho días llegó Jesús. Este domingo con el que finaliza la octava pascual, fue conocido durante muchos siglos bajo el nombre de Dominica in albis depositis. Los neófitos que habían sido bautizados en la noche de Pascua abandonaban sus inmaculadas vestimentas. San Juan Pablo II lo “bautizó” como el Domingo de la Divina Misericordia.  El criterio es más devocional que litúrgico. Nuestra mirada vuelve a posarse en la asamblea, a los ocho días como los primeros discípulos. No basta el Domingo…

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