NoticiasNoticias Parroquias

“Ni un solo día, desde 1739, ha dejado de celebrarse la Eucaristía, incluso durante el confinamiento, pues Cristo ha sido y es nuestro único consuelo”.

La Parroquia de Huércal-Overa celebra la Dedicación del Templo de la Asunción de Ntra. Sra

Con la tradicional celebración de la Eucaristía en la tarde-noche del día 8 de febrero y posterior procesión con el Santísimo Sacramento por las calles de Huércal-Overa se celebra cada año desde 1.739 el traslado de Su Divina Majestad desde la primitiva iglesia de la Villa hasta el actual templo parroquial.A las seis de la tarde, con la

Vigilia de la sección local de la Adoración Nocturna Española, comenzaba el rezo de Vísperas y oficio de lecturas al que se iban incorporando los fieles concluyendo con el rezo del Santo Rosario. Tras esta devota y fervorosa oración, comenzaba la Solemne Eucaristía votiva prolongándose con una oración ante Nuestro Señor sacramentado, para sustituir a la procesión eucarística que, por las dificultades epidémicas, no pudo celebrarse, por todos los enfermos y los que de ellos cuidan invocando la protección amorosa de Dios, Nuestro Señor.

Resaltaba el párroco-arcipreste en la homilía que “ésta fue la última procesión que recorrió las calles de nuestro pueblo hace ya un año” y que “lo esencial de nuestra Santa Fe Católica era la conmemoración de La Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor en la celebración de la Eucaristía que, ni un solo día, ha dejado de celebrarse, incluso durante el confinamiento, pues Cristo ha sido y es nuestro único consuelo”.

Desde el mismo dintel del templo parroquial ante una plaza absolutamente vacía mientras repicaban las campanas de la Iglesia el párroco, como en siglos pasados hiciera el Siervo de Dios, don Salvador Valera Parra en su lucha contra la epidemia de cólera, bendijo con el santísimo Sacramento a nuestro pueblo.

La preparación previa llevó a celebrar con gozo y, con las debidas limitaciones de aforo y distancia, la solemne Eucaristía de la Dedicación del Templo el día 9 de febrero. Los fieles acompañaron gozosos y esperanzados a Nuestro Señor Jesucristo escuchándolo en Liturgia de la Palabra de la Santa Misa y abrazándose con valentía a la Santa Cruz de Cristo ofreciéndose junto con Él en el altar para ayudar a remediar los sufrimientos, pecados, miedos y enfermedades que en este tiempo acontecen.

 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar
X