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La Almería más rociera vuelve a mostrar su amor a la Virgen y al pueblo de Almonte

Más de 70 autocares de la provincia acudieron, el fin de semana, a la Aldea de El Rocío pese a que la Blanca Paloma no estaba expuesta al culto debido a su proceso de restauración

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Almería ha demostrado, un año más, su cariño y amor a la Virgen del Rocío, a la Hermandad Matriz y al pueblo de Almonte. Pese a no estar la Reina de las Marismas expuesta al culto, debido a su proceso de restauración, han sido más de 70 los autocares provenientes de la provincia que han querido participar en esta Peregrinación Extraordinaria que cada segundo fin de semana de noviembre realiza la filial número 69 de Almonte a la Aldea.

El miércoles arrancaron los actos y cultos con la Solemne guarda del bendito Simpecado en la Parroquia de San Pedro. Con el sonido de la gaita y del tamboril y de las sevillanas, y de la forma más respetuosa posible, el grupo de camareras de la hermandad junto al mayordomo y diputado de Cultos guardaron a la representación de la Santísima Virgen del Rocío en su cajón.

Un cajón que fue descubierto apenas 48 horas después ya en el lugar más mariano de toda Andalucía, la Aldea almonteña. Allí tuvo lugar el viernes, pasadas las once y media de la noche, el acto de la saca y posterior entronización del bendito Simpecado. De forma sencilla, y nuevamente con el sonido de la gaita y el tamboril de Miguel Ángel y los sones del coro de la hermandad, la bendita insignia fue sacada del cajón y colocada en su vara. Tras salir por la puerta de atrás de la casa de hermandad, debido al amplio cortejo, el Simpecado fue entronizado en su capilla. El Hermano Mayor, Carlos Salvador, se dirigió a todos los presentes dándoles la bienvenida a la casa de hermandad y agradeciéndoles el esfuerzo por venir “prácticamente de una punta a la otra de Andalucía para participar en esta Peregrinación”. Al situarse el Simpecado en su lugar de cultos, fue el Vicario General, Ignacio López, quien se dirigió a todos los presentes agradeciendo “esta invitación que, sin dudarlo, acepté en su día y que a buen seguro que será para bien”. La jornada concluyó con una noche de convivencia en la casa de hermandad, llena de vida y de ambiente rociero, y la velá al Simpecado durante toda la noche.

La jornada del sábado día 11 arrancó con el Rezo del Ángelus a las doce del mediodía. Nuevamente, el también consiliario de las hermandades de Borriquita y Prendimiento fue quien tomó la palabra para realizar el mismo. Ya por la tarde, tras otro rato de convivencia, distintos miembros de la directiva almeriense acudieron a la casa habilitada como punto de encuentro de la Hermandad de Santander, ahijada de la corporación rojiblanca. Desde allí, acompañaron a su bendito Simpecado hasta la capilla de la casa hermandad de Almería para salir, poco después y en procesión, ambos simpecados con el resto de cortejos hacia el Santuario. Acompañadas, también, por las ahijadas de Roquetas de Mar y El Ejido, participaron en el Santo Rosario de hermandades tras la celebración de la Santa Misa. Almería estuvo muy presente en este primer acto grande del fin de semana, con el cortejo más amplio de cuantas hermandades participaron en el mismo. Además, el sacerdote almeriense Jesús Zapata fue el encargado de rezar el citado Rosario sobre el Altar Mayor del Santuario de la Virgen del Rocío. Al finalizar, la hermandad emprendió la procesión de regreso nuevamente a la capilla. Tras la despedida de ambos Simpecados, el de Almería y el de Santander, el Grupo Joven celebró la velá al Simpecado con rezos, hechos cantes, al mismo.

El momento más esperado por toda la Almería Rociera llegó el domingo. Pasados unos minutos de las nueve comenzó a formarse el amplio cortejo para acudir al Santuario. Escoltados por Miguel Ángel Plaza y Adrián Martínez, con sus gaitas y tamboriles, y por las hermandades ahijadas de Roquetas, El Ejido y Santander, la corporación almeriense se presentó en las inmediaciones del Santuario. Después de aguardar, unos minutos, a la conclusión de la Misa de Sabadell, la hermandad almeriense hizo su entrada en el Santuario. Como siempre, los aplausos desde el coro, y el resto del templo -que presentó una estampa única como siempre pese a la ausencia en el Altar de la Santísima Virgen-, se mezclaron con sentimientos, emociones e incluso llantos. La Eucaristía, presidida por el Ignacio López, emocionó a todos los presentes por su minuciosa preparación por parte del equipo de Cultos y de Protocolo y organización de la hermandad. El Vicario General emocionó con sus palabras a todos los allí reunidos. Animó a toda la hermandad a seguir trabajando y dio unas palabras de aliento y muy cercanas a su juventud, el futuro de esta y de todas las hermandades. El coro derrochó, como ya ocurrió en la pasada Romería donde tuvieron el honor de cantar el Santo Rosario de hermandades, arte por los cuatro costados. Tras muchos meses de ensayo, llegó su recompensa con una Eucaristía preparada con mimo tanto por su director, Jesús Alonso, como por la delegada, Consuelo González. Después del Olé y los vivas, que en esta ocasión recayeron en el tesorero de la hermandad por su trabajo incansable durante tantos años por esta, llegó el momento de emprender la procesión de vuelta no sin antes recibir las felicitaciones de la Hermandad Matriz por la magnífica organización de toda la Eucaristía.

La hermandad, llena de gozo y cargada de fe, llegó nuevamente hasta su casa para entronizar nuevamente al bendito Simpecado. Lo hizo, además, con la representación también de la Hermandad Filial de Garrucha, quien quiso estar presente en esta cita anual, como la hermandad capitalina también hace con ellos, uniendo lazos rocieros y teniendo representada a toda la provincia rociera en la aldea. También estuvo representado, durante todo el fin de semana, el Ayuntamiento de Almería a través de la concejal de Comercio, Lorena Nieto.

Ya con el cortejo detenido y todas las insignias nuevamente guardadas, fue el momento de realizar el nombramiento de los pregoneros de la hermandad para el próximo año. En esta ocasión, el honor recayó en el sacerdote José María Sánchez García, quien exaltará a la hermandad en los cultos previos a un nuevo Pentecostés; y el archivero de la corporación, Ángel Javier López Jerez, quien pregonará a la juventud en el mes de septiembre. Después de unas palabras de agradecimiento del hermano mayor y del vicario general, quien se atrevió incluso a coger encerrar al Simpecado en la capilla, se celebró la convivencia en la casa de hermandad. Sobre las tres de la tarde tuvo lugar la guarda del Simpecado y el viaje de vuelta hacia Almería, agradecidos siempre a la Virgen por cuidar de todos los almerienses y por celebrar un fin de semana intenso y cargado de amor y fraternidad.

Meditaciones ante el Simpecado

Como es habitual en los último, la Hermandad del Rocío de Almería realizará sus ya tradicionales meditaciones ante el bendito Simpecado. Este año, con motivo del Centenario Fundacional de la Hermandad del Santo Sepulcro, la cual también tiene su sede canónica en la Iglesia de San Pedro, estos cultos se realizarán en la capilla de la Virgen de los Dolores.

Así, tras ser colocado este el martes 14 en este enclave, el miércoles arrancarán las meditaciones que serán moderadas, en sus tres jornadas, por Andrea Salvador Rojas, hermana de la corporación. La primera de ellas tendrá por título ‘San Juan Pablo II, 30 años de su visita a la Blanca Paloma’ y será impartida por Ángel Javier López Jerez, archivero de la hermandad rociera. La segunda, bajo el título ‘Rocío, entre el dolor y la gloria’, será impartida por Miguel Mora, mayordomo de la Hermandad del Santo Sepulcro. La última, que se celebrará el viernes 17, tendrá por título ‘Rezar cantando. La música hecha oración’ y será realizada por la hermana Rosa Martínez. Todas las meditaciones comenzarán a las 20:15 horas.

Para más información: Vocal de Comunicación

José A. García / 663710204 / comunicacionrocioalmeria@gmail.com

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