Comentario Bíblico Ciclo B

DOMINGO III DE CUARESMA

la eucaristía dominical, máxima expresión del culto existencial cristiano

El Evangelio habla de la naturaleza del nuevo culto existencial creado por Jesús. Si Dios es creador, nos ha dado la vida y todo lo que tenemos, no quiere que le demos “cosas”, pues él es el creador de todas ellas, sino nuestra vida consagrada a hacer su voluntad. Fue lo que hizo Jesús creando un nuevo templo y culto existencial con su muerte y resurrección, que ahora, en la celebración eucarística, se está actualizando. Ahora el Padre nos muestra su amor, hablándonos y entregándonos a su Hijo muerto y resucitado. Y espera de nosotros que nos unamos al sacrificio de Jesús y le respondamos entregándole nuestra vida de forma concreta, haciendo su voluntad cada día en todo nuestro quehacer. Esta es la verdadera sabiduría que realiza plenamente a la persona (2ª lectura) y se concreta en el decálogo (1ª lectura), concreción de la voluntad de Dios que da vida eterna (salmo).

El decálogo es una lista de mínimos, que alude a las diversas facetas en que se debe concretar al amor a Dios y a los hermanos. Este enunciado minimalista, por su parte, invita a una lectura maximalista, inspirada en el amor, que explicite los valores en que se apoya cada mandato, ofreciendo así un amplio programa de vida cristiana, expresión de unamoral liberadora: dejar el primer puesto a la voluntad de Dios sobre mí y sobre el mundo ( 1º y 2º mandamientos), tener tiempo para Dios y usar el propio tiempo de forma constructiva (3º), favorecer el espacio de vida de la familia ( 4º), promover la vida y preservarla, incluso la del que sufre y no es productiva, de las decisiones arbitrarias del sistema y de las manipulaciones sutiles de la opinión pública (5º), favorecer la vida matrimonial y neutralizar los gérmenes de división que la debilitan (6º), detener todas las formas de explotación del cuerpo, del corazón y del pensamiento (7º), proteger a la persona de los ataques a su fama (8º) y contra todas las formas de engaño, de explotación, de abuso y de imposición (9º y 10º).

Hoy, domingo, se nos invita a revalorizarlo. La Eucaristía debe ser el centro. Una celebración legalista, que solo busca “cumplir y quedarse tranquilo para no pecar”, acabará por no decir nada y abandonarla. El cumplimiento que Dios espera es que le entreguemos, unidos a la oblación de Jesús, nuestro corazón y nuestra vida, nuestros deseos, logros y fracasos. Él nos responde entregándonos a Jesús en la comunión para fortalecernos y seguir caminando. Todo esto exige una preparación previa, meditando las lecturas que se proclamarán y pensando en la respuesta que daremos. Y durante la semana, recordar lo que hemos ofrecido para seguir llevándolo a la práctica. Junto a esto, el domingo es día de familia, de amigos y de descanso. Además, en la cultura occidental, el domingo es el culmen de un espacio de liberación del trabajo profesional, que puede empezar el viernes por la tarde y que debe dedicarse a la familia, a los amigos y a la propia formación. Desgraciadamente no todos pueden gozar de este tiempo o porque no tienen trabajo o porque tienen un trabajo que esclaviza. El cristiano debe tenerlo en cuenta y trabajar para que cambie esta situación.

Primera lectura: Éx 20,1-7: El decálogo.

Salmo responsorial:Sal 18,8. 9. 10. 11: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Segunda lectura: 1 Cor 1,22-25: Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados.

Evangelio: Jn 2,13-25: Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Hablaba del templo de su cuerpo

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