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Entrevista a Jesús Rico, futuro sacerdote: “A la llamada de Dios tardé bastante en descolgar”

Este fin de semana, este joven almeriense vivirá los días más esperados desde que ingresara en el Seminario: la ordenación sacerdotal y la primera misa. Hemos hablado con él para que nos cuente algo más de su historia personal y espiritual.

¿Quién es Jesús Rico y cómo surgió tu vocación?

Me llamo Jesús Rico Domene, tengo 37 años, soy de Almería y soy diácono de la diócesis de Almería. A la hora de hablar de vocación no tengo una historia digna de una novela que contar porque mi vocación es muy sencilla. Se puede resumir en haber dado respuesta a una llamada. Una llamada a la que tardé bastante en descolgar para responder. Tiene de especial lo que supone para cualquier cristiano el paso de Dios por la propia vida.

¿Cómo se prendió la chispa?

A mis veintipocos años, entré a ser voluntario con usuarios de discapacidad intelectual y diversidad funcional. A la misma vez entré a trabajar como monitor ocupacional con pacientes de psiquiatría. En ambos casos yo pensaba que iba a hacer una buena labor con ellos, que iba a hacerle algo de bien, y fue todo lo contrario, me lo hicieron ellos a mí, porque en ellos descubrí cómo hacer vida y cómo tocar la carne de ese Cristo que salía a mi encuentro y madurar todo lo que celebraba en los sacramentos y todo lo que meditaba en la oración. Ante esto también descubrí cómo las personas pueden ser puentes.

Del servicio a los demás a la entrega sacerdotal…

Consultando con un sacerdote con el que me acompañaba espiritualmente y también con monjas de clausura que tienen esa riqueza interior puesto que toda su vida es oración, fueron quienes me fueron guiando en este camino a la hora de ponerme en contacto con el seminario y dar respuesta a esta llamada. Entré en la comunidad del seminario a los 29 años y aquí sigo, madurando esa llamada e intentando descubrir qué quiere Dios en mi vida.

Y el sábado llega, al fin, el gran día

Si. Creo que voy a vivir el momento que me marcará un antes y un después y que me posiciona de una forma diferente, especial, al haber recibido de manos de Monseñor Antonio Gómez Cantero, nuestro obispo diocesano, el orden sacerdotal. Y por parte, el gozo de la acogida de los hermanos sacerdotes en este presbiterio diocesano de Almería donde se me envía a construir, a sembrar y a servir.

Si tuvieras que expresarlo con un sentimiento dirías…

Como víspera del Domingo Gaudete, diría ALEGRÍA. Alegría de verse agasajado con un regalo que me pide que haga de mi propia vida un don para los demás, acompañado no solo por la familia, los amigos, la propia familia parroquial de Santa Teresa, sino con las comunidades de las parroquias del Alto Almanzora, donde comencé la etapa de pastoral, y las de Campohermoso, Fernán Pérez, Pueblo Blanco, Las Negras y Rodalquilar, donde ahora mismo me han enviado a servir.

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