Comentario Bíblico Ciclo B

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Sobre una caricatura y Jesucristo

Es habitual, al ojear los periódicos o en determinadas plazas de grandes ciudades, contemplar los dibujos satíricos que los artistas hacen de determinados personajes. Es lo que se llama caricatura. En ellas es posible reconocer a la persona reflejada aunque se hayan acentuado determinados matices de su rostro o cuerpo de manera excesiva. Así, se consigue destacar aquellos rasgos físicos o de la personalidad que son más característicos. A lo largo del evangelio encontramos también algunas de estas caricaturas, sobre todo, de determinados grupos socio-religiosos de la sociedad israelita del siglo I. Los evangelistas utilizan presentaciones exageradas y generalizadoras para presentar algunas de las características del comportamiento de los miembros de estos grupos que deben ser evitadas por los cristianos.

Mediante la presentación de dos personajes antitéticos; los escribas y la pobre viuda, el evangelista san Marcos logra transmitir la enseñanza de Jesús sobre una actitud vital esencial para el cristiano, porque este fragmento del evangelio no trata sobre el dinero y los posibles donativos que una persona pueda hacer. Trata de cómo se entiende la relación con Dios. Los escribas representan a aquellos para los que Dios es un componente más, igual que otros muchos elementos que, en conjunto, conforman la vida. Son personas religiosas, pero su vida está sustentada sobre varios pilares, de los que Dios no es más que uno de ellos. La viuda, representa a la persona que vive desde Dios. Es decir, independientemente de lo que tengan o cuál sea su situación vital, su existencia está fundamentada en un único pilar; Dios. Por ese motivo puede, incluso, dar todo lo que tiene. Ella es consciente que su vida no se tambaleará por ello, puesto que el cimiento que sostiene toda su existencia; Dios, siempre permanece sólido, independientemente de cuáles sean las circunstancias externas que se produzcan.

Esta escena que relata el evangelio se produce durante la última estancia de Jesús en Jerusalén, justo antes de que se produzcan los acontecimientos de la pasión. Por ello, esta viuda aparece como «figura» de Cristo, quien despojado de todo, incluso de la más básica dignidad humana, se mantuvo firme apoyado en la confianza sólida de la palabra dada por Dios de estar siempre con Él, hasta en el dolor y la soledad más abrumadores. De esta manera, la viuda del evangelio se convierte también en modelo vital para todo los cristianos, quienes solo deben tener un pilar vital; Dios. Así, valorando todo lo demás a partir de esta seguridad existencial, será posible cumplir con la generosidad que nace del mandamiento de Cristo.

Victoriano Montoya Villegas

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