Comentario Bíblico Ciclo ANoticias

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO, por Manuel Pozo Oller

Los obreros de la viña

La escena de los jornaleros que esperan en la plaza a que el dueño o el arrendatario de las grandes fincas los contrate para trabajar en sus campos es una realidad que llega hasta nuestros días. En mi niñez contemplé este modo de contratación en la plaza de mi pueblo todas las mañanas. En la actualidad, en nuestro entorno, nos encontramos con parecida situación con los matices añadidos y conocidos de la inmigración.

Jesús, en la parábola de este domingo XXV del Tiempo ordinario (20,1-16), presenta un caso muy conocido por los oyentes. Este modo de contratación estaba normalizado en la Galilea de su época haciendo depender la supervivencia de los obreros de la benevolencia del patrón.

La clave de lectura del texto la hallamos en la sentencia desconcertante sobre la recompensa que espera a los que dejan todo para seguir a Jesús: «muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros» (v. 16). Ante la protesta de los que han trabajado toda la jornada y se consideran perjudicados, el señor de la viña les contesta: «¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?» Jesús, en efecto, en este relato muestra a sus discípulos el corazón de Dios-Padre/Madre que es todo bondad y que actúa con soberana libertad superando los esquemas de la justicia humana.

En el contexto del ministerio de Jesús, esta parábola respondía a las críticas que le hacían sus adversarios por su cercanía a los pecadores que, ciertamente en la parábola, son los obreros de la última hora. El comportamiento de Jesús, que ocupó el último lugar en su Encarnación y que acoge a los pecadores y a los marginados, manifiesta que la oferta de gracia que ofrece Dios se sitúa en la esfera de la bondad y misericordia infinita superando los prejuicios humanos.

También hemos de leer esta parábola en relación con la situación de crecimiento de las comunidades cristianas a las que se añadían personas provenientes del paganismo. Es fácil imaginar la perplejidad de las comunidades judías ante esta circunstancia. Sabemos que esta situación provocó una encendida po­lémica, que es fácilmente reconocible en otros escritos del Nuevo Testamento (cf. Gal 1­2 y Hch 15). Algunos cristianos de origen ju­dío no podían entender que los paganos, ve­nidos más tarde, ocuparan en la Iglesia el mismo lugar que ellos. Su actitud queda reflejada en la queja de los obreros de la pri­mera hora, que se sienten discriminados al recibir igual que los contratados a distintas horas del día.

La llamada, la contratación, es un don y es igual pa­ra todos independientemente del momento y la situación en la que se produzca. Dios no estudia el curriculum vitae para seleccionar a los mejores. Su justicia rompe todo perfil predeterminado.

Manuel Pozo Oller

Párroco de Ntra. Sra. de Montserrat

 

 

 

 

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