Comentario Bíblico Ciclo A

  • DOMINGO I DE ADVIENTO

    Estamos viviendo unos meses calamitosos que quedarán grabados para siempre en nuestra memoria y nuestro corazón. Este terrible virus está poniendo a nuestra sociedad y a cada uno de nosotros en contacto con nuestra dimensión más frágil. Sin embargo, en medio de esta situación, se nos anima a mantener la esperanza y la ilusión. Como señal de que se acerca un acontecimiento especial, nuestras autoridades están instalando, como si nada ocurriese, el habitual alumbrado propio de la Navidad. Mas que un signo de fiesta, este año, esas luces se convierten en palabras proféticas: luz que rompe la noche. En la Sagrada Escritura, la noche aparece con un valor doble. Por un lado, como representación de lo negativo; pecado, silencio, soledad, muerte. Por otro lado, aparece como el momento de las grandes intervenciones de Dios en favor de la humanidad. Es…

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  • SOLEMNIDAD DE CRISTO, REY DEL UNIVERSO

    Nuestro día a día está marcado por las innumerables decisiones que tomamos. La mayoría de esas decisiones son inconscientes. Generalmente afectan a acciones que no tienen mayor trascendencia y que están enmarcadas dentro de nuestra rutina diaria. Unas pocas decisiones, a lo largo del día, se toman tras un proceso de reflexión más pausado y consciente. Tanto unas como otras, tienen una característica común; son decisiones que emanan de tres o cuatro decisiones fundamentales que hemos tomado en nuestra vida. En el «credo» profesamos que Jesucristo, como Señor de la historia, volverá revestido de gloria para juzgar a vivos y a muertos. Ese juicio consistirá en mostrar la coherencia interna de nuestras decisiones. Todas aquellas pequeñas decisiones del día a día que manifiestan hasta qué punto es verdad que he decidido ser cristiano. En el domingo de Cristo Rey del…

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  • DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

    Existen cosas en nuestra vida que están tan interiorizadas que consideramos que no existe posibilidad de que sean de otra manera. Un ejemplo claro es la concepción que tenemos del tiempo. Con alguna precisión, comprendemos el tiempo como realidad que continuamente fluye, pasa. Sin embargo, esta idea es solo propia de la visión judía y cristiana de la realidad. Si leemos la antigua mitología griega o nos acercamos a las culturas asiáticas, el tiempo se concibe como una especie de círculo cerrado, por tanto, como una continua repetición. Nuestra comprensión del tiempo nos permite hablar de ayer, hoy y mañana como momentos relacionados entre sí, pero no como repetición de un único momento. Desde nuestro hoy (presente), miramos el ayer (pasado), como lo que fue y el mañana  (futuro), como una posibilidad abierta y no determinada. La «parábola de los…

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  • DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

    Existen palabras que, en una escritura rápida, parecen intercambiables. Por ejemplo: comer y alimentarse, mirar y ver, oír y escuchar… Sin embargo, cuando nos fijamos con un poco de atención en estos pares de palabras podemos descubrir que la segunda palabra aporta un grado de profundidad en la acción que no contiene la primera palabra. También en el vocabulario propio cristiano es posible que utilicemos indistintamente el par de palabras esperar y vigilar. Aunque a veces se nos olvida, la realidad que contemplamos y en la que vivimos, no es eterna. Nuestra vida y la creación entera tienen un final, de la misma manera que tuvieron un principio. ¿Cuándo será ese final? Nadie lo sabe. Será cuando el Señor considere que ha llegado el momento de llevar a plenitud la obra de la salvación. Hasta ese momento y dado que…

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  • SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

    Hay palabras como chambergo, artesa, apechusques, zalea… que tienen en común que, aunque no conozcamos el significado, nos suenan a realidades antiguas, pasadas de moda o que han caído en desuso. Desgraciadamente, también la palabra «santidad», incluso entre los cristianos, la hemos incluido dentro de este conjunto de palabras trasnochadas y desvinculadas de nuestro día a día. La santidad, el concepto y no solo la palabra, es considerada hoy una realidad lejana a nosotros y a nuestro mundo. Pensamos que la santidad es un don que Dios da solo a unos pocos elegidos, entre los que no nos encontramos nosotros. Incluso, la descartamos de nuestro día a día porque nos parece una meta tan inalcanzable que ni siquiera merece la pena iniciar ese camino. Sin embargo, hoy, se celebra la solemnidad de Todos los Santos. Así, la Iglesia quiere recordarnos…

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  • DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

    Cuando una persona emprende la tarea de revisar seriamente su vida, debe fijar un punto estable a partir del cual hacerlo. Esta referencia establece el ideal, lo que podríamos llamar el «debe ser». Teniendo clara la meta, quien inicia este camino de revisión vital, compara el «debe ser» con lo que podemos llamar: «realmente es». Generalmente, existe un desajuste entre el «deber ser» y el «realmente es». Frente a este desajuste, quien quiere afrontar la vida con la profundidad que verdaderamente merece, pondrá en juego todas sus capacidades y toda la coherencia de la que es capaz, para que la brecha entre el «debe ser» y el «realmente es», sea cada vez menor, hasta llegar a ajustarse plenamente. Cuando escuchamos las palabras del Señor que nos llama a amar a Dios con todo el corazón, con todo el alma y…

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  • DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

    El fragmento del evangelio de san Mateo que escuchamos este domingo termina con una expresión que se ha extendido tanto dentro de nuestra tradición que lo utilizamos como si se tratase de un refrán más y olvidamos que se trata de palabras del mismo Jesucristo. Concluye el evangelio con la expresión: «dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». El problema se plantea cuando esta respuesta que da Jesús a una pregunta capciosa la interpretamos de manera disyuntiva, que es como ha pasado a formar parte del acerbo cultural. Es decir, se considera que Jesucristo quiere enseñar a sus discípulos que la vida del cristiano ha de dividirse en dos partes. Una parte, la vida de las cosas de este mundo: trabajo, vida social y familiar, dinero, diversión, tiempo libre… Y otra…

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  • DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

    Cuando el gran arquitecto Bernini diseñó la plaza de San Pedro del Vaticano, la concibió como dos grandes brazos abiertos dispuestos a abrazar a todos los que se acercasen hasta ella. De hecho, aquella intuición del gran maestro italiano se ha convertido en una realidad cada vez que se produce una celebración del Santo Padre. Hombres y mujeres, niños y mayores procedentes de todos los rincones del mundo se reúnen en un mismo lugar para celebrar su fe. Si nosotros alzamos nuestra mirada para contemplar cualquier iglesia parroquial, de pueblo o de ciudad, comprobaremos que, a su escala, también se reproduce ese encuentro de personas distintas, cuyo único mérito para estar ahí es haber sido invitados por Cristo para celebrar la misma fe. Ser cristiano es responder afirmativamente a la llamada que Jesús mismo hace a cada uno de nosotros.…

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  • DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

    Dentro de las fiestas principales del pueblo de Israel durante la época de Jesucristo estaba el Yom kippur o día de la expiación. Uno de los rituales de este día consistía en que el sumo sacerdote imponía sus manos sobre un cabrito. Con ese gesto se significaba el traspaso de los pecados del pueblo de Israel al cabrito, que posteriormente era trasladado al desierto y abandonado a su suerte. De esta manera, el pueblo de Israel apartaba de sí el pecado y se reconciliaba con Dios. Esta fiesta expresa muy bien una de las características fundamentales de la comprensión religiosa de Israel; el comunitarismo. Esta manera de entender la relación con Dios conlleva, como elemento positivo, la revalorización de la comunidad como ámbito propio de vivencia de la fe. Pero, como elemento negativo, supone la disolución de la responsabilidad personal…

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  • DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

    Una de las características de la praxis religiosa del establishment del judaísmo era la facilidad con la que establecían divisiones entre las personas: judío y gentil, justo y pecador, puro e impuro… Otra de las características era que una vez colgado el sambenito, era prácticamente imposible quitárselo. Frente a esta catalogación simplista que dividía a las personas de una manera tan humanamente equivocada, Jesús propone esta parábola. Cada Vigilia Pascual, los cristianos renovamos nuestras promesas bautismales, es decir, públicamente manifestamos nuestra intención de seguir viviendo como cristianos. Expresamos que queremos recorrer la vida según los valores que Cristo nos enseñó. Pero en muchas ocasiones, olvidamos este compromiso personal que hemos adquirido. Esto ocurre cuando la voluntad de Dios y nuestro querer entran en conflicto. En esos momentos, obedecemos a nuestros deseos y caprichos y nos dejamos arrastrar por ellos más…

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