Comentario Bíblico Ciclo A

  • DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO

    «Nada te turbe…solo Dios basta» A lo largo de estos últimos domingos venimos escuchando elSermón de la montaña (Mt 5-7), que constituye una maravillosa catequesis, impartida por el mismo Jesús, de lo que significa creer en él y seguirle. Y, casi en el centro de la misma, resuena esta invitación a confiar en Dios. ¿Cuál es el fundamento de esta confianza? Algo nos ayuda la primera lectura, en ella Israel aparece como una esposa que se siente abandonada por Dios. Esta situación le lleva a lamentarse: «me ha abandonado el Señor, mi Dios me ha olvidado». Pero su dolor encuentra respuesta en el mismo Dios: «¿Acaso se puede una madre olvidar y no tener compasión por su Hijo? pues, aunque así fuera, yo nunca me olvidaré de ti». Quizás, el lazo de amor más grande que exista sea el que une…

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  • DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIO

    «Y ¿por qué no rebajamos el listón?» La primera lectura de este domingo contiene una invitación exigente: «sed santos…». Ciertamente la palabra santidad no goza de mucha popularidad. Nuestra sociedad la ha desvirtuado y la ha reducido a una especie de piedad religiosa que se desentiende de la vida. Y, sin embargo, es la vocación última de todo bautizado. ¿Cómo hacer, pues, que la santidad vuelva a resplandecer con su verdadero rostro? La lectura del Levítico nos ayuda en este sentido. En ella encontramos los compromisos que el pueblo tenía que cumplir para mantenerse fiel a Dios. Todos ellos se reducían, en el fondo, a uno: «Sed santos como Dios es santo». Es una invitación a contemplar la santidad de Dios y llevar a la vida los mismos gestos de un Dios entrañable, que se compadece de los que más sufren, de…

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  • DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO

    «Quien cumpla y enseñe así la ley será grande ante Dios» El camino como parábola de la vida humana está presente en todas las culturas. La Sagrada Escritura lo utiliza de manera recurrente para indicar la naturaleza de la vida espiritual. En el pueblo de Israel, amar al Señor y ser fieles a sus mandatos, se expresa como“caminar por sus caminos” (Dt 30,15-16) y “caminar en su presencia” (1 Re 2,4). Así pues, para un judío piadoso era la ley la que le marcaba la senda a recorrer. Lo que sucede es que la vivencia de esa ley había quedado reducida a un cumplimiento externo y vacío, lejos del corazón y que se limitaba a unos mínimos imprescindibles. Jesús no quiere suprimir esta ley para poner otra. Es la que Dios ha dado a Moisés. Lo que busca es que se viva…

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  • DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO

    «Ser sal y luz: el camino del amor» “Vosotros sois la sal y la luz del mundo”. Probablemente, la gente sencilla que escuchaba al Señor captaba rápidamente el simbolismo que estas palabras encerraban. Con ellas Jesús describe tarea que va a confiar a sus discípulos. La sal y la luz son para los demás; la sal tiene la función de dar sabor, de conservar y preservar. La luz aporta claridad en lo que hay de oscuridad en la vida. Así, Jesús nos descubre la dimensión misionera de la fe; creer es saberse enviado por el Señor. No nos pide el Señor vivir separados o aislados, sino en medio de nuestro mundo, pero como una alternativa, con otros valores distintos a los que hoy se proponen. Ser sal y ser luz, esta es la misión, pero ¿cómo serlo? La lectura de Isaías…

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  • DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO

    «¿Tenemos bien planteada la vida?» Las personas no solo nos comunicamos con la palabra, a veces la expresión corporal, nuestros gestos y actos, son también capaces de transmitir. Miradas, caricias, sonrisas, que dicen más que las propias palabras. Algo de eso encontramos al inicio del evangelio que escuchamos hoy: «Al ver a la multitud, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos, y él se puso a hablar enseñándoles», constituyen la introducción de todo el Sermón. Es interesante la postura del Señor, la palabra “se sentó” nos recuerda la posición del maestro que enseña. Cuando el texto dice que“subió a la montaña”, parece sugerir lo que le sucedió a Moisés en el Sinaí el día en que Dios promulgó su ley (Ex 19, 17). Ahora es Jesús, el Señor, el que habla desde el monte, igual que un día…

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  • DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

    «Empezar en el momento y en el lugar equivocado» Nos presenta este domingo el inicio del ministerio público del Señor; tras el encarcelamiento de Juan Bautista, Jesús comienza su misión.  Su anuncio es muy directo: «Convertíos porque está cerca el Reino de los Cielos». El tiempo se ha cumplido, la espera del pueblo que anhelaba que Dios actuara, ha encontrado su cumplimento en Cristo; en Él Dios ya actúa salvando. Es este el evangelio de Jesús, la “Buena Noticia” que hay que llevar a todos. A la vez Jesús nos indica la necesidad de la conversión para acoger esa acción en nuestra vida. Convertirse es mirar nuestro caminar, para darnos cuenta si la senda que recorremos en la vida nos acerca o nos aleja de Dios. El Reino se ha hecho presente en Cristo, pero no es siempre el lugar hacia el…

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  • DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

    «El testimonio en las pequeñas fidelidades» Todos tenemos alguna imagen o concepción de Dios que nos hemos construido. Pero, ¿coincide con el Dios del que nos habla la Biblia? Unas veces la imagen nos la hemos hecho nosotros. Nos hemos fabricado un “dios” a nuestra imagen y semejanza, escogiendo unos rasgos que se amoldan más a nuestra manera de pensar y vivir, en detrimento de otros. Otras veces, la imagen que tradicionalmente se nos ha transmitido ha podido ser incompleta o parcial. Pues bien, al inicio del tiempo ordinario, lo primero que hace la liturgia de la Palabra es invitarnos a profundizar en el misterio de la persona de Jesús a través del testimonio que Juan Bautista nos ofrece sobre Él. Juan lo presenta como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Para quien le escuchaba, cordero de Dios hacía…

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  • DOMINGO IV DE ADVIENTO

    «La espiritualidad de San José» En estas semanas de adviento, la palabra de Dios nos ha ido acompañando de la mano de creyentes que supieron esperar. Hemos escuchado a Juan Bautista pregonar la conversión, exhortarnos a preparar nuestra vida. Hemos leído al profeta Isaías, cuyos mensajes, llenos de utopía, nos invitaban a la esperanza: creer que todos los desiertos pueden florecer, que de las espadas se pueden forjar arados y de las lanzas podaderas. Y por encima de todos, hemos contemplado la obediencia y disponibilidad de laVirgen Maria, que hace posible la entrada de Dios en nuestra historia. Un último personaje nos falta; San José. Poco se nos dice de él en los evangelios, solo que “era un hombre justo”. Pero ¡cuánto contenido en una única palabra! De San José estamos llamados aprender muchas cosas: acepta el plan de Dios sin poner obstáculos, se…

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  • DOMINGO III DE ADVIENTO

    «La fuerza sanadora de lo pequeño» Todos los años por estas fechas, casi de forma mecánica, se remueven las entrañas del complejo mundo de la publicidad, y a través de sus sofisticados medios inundan todo el ambiente de una palabra: Navidad. Y así, durante semanas, oiremos una y mil veces “feliz navidad”. Y la cosa no tendría más importancia si no fuese porque toda esta realidad, tan respetable para la economía, incluso la creación de nuevos puestos de trabajo, hace que nos dejemos arrastrar por nuestra sociedad, perdiendo de vista el verdadero centro de lo que celebramos. Pues bien, este tercer domingo es el que nos recuerda el fundamento de nuestra alegría “El Señor viene en persona y nos salvará”. Es un gozo que se fundamenta en su presencia, que no depende de lo externo, y que, aun a pesar…

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  • DOMINGO II DE ADVIENTO

    «El Señor viene, y ¿mientras tanto qué?» Hay un refrán que dice “más vale una imagen que mil palabras”; algo así ha debido entender la liturgia de este domingo al proponernos dos imágenes muy sugestivas. Una primera es la que nos cuenta el profeta: «Aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé y de su raíz florecerá un vástago». Se trata de un árbol caído, seco en su tronco…, pareciera ya sin vida; y, sin embargo, de él brota una rama verde. La imagen de ese renuevo le sirve al profeta para anunciar la esperanza en Dios. Ante las injusticias y sufrimientos, el dolor no tiene la última palabra; la vida renacerá, porque Dios mismo vendrá a hacer justicia a su pueblo. Isaías canta la esperanza en adviento al descubrirnos que, en un mundo de cansancio, fatigas y pecado,…

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