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CASA DE NAZARET: «GRACIAS HERMANAS, BIENVENIDOS HERMANOS»

Carta de despedida a la Institución benéfica "Sagrado Corazón de Jesús" y acogida a los Franciscanos de la Cruz Blanca

Querida comunidad diocesana.

         Como bien sabéis, hace cincuenta años un grupo de cristianos de la ciudad de Almería, comprometidos con la realidad de pobreza y marginación social de aquel momento, decidieron abrir la CASA DE NAZARET, que todos conocemos.Desde sus inicios fue encomendada a la Institución Benéfica “Sagrado Corazón de Jesús” fundadas por la Madre Rosario Vilallonga. Tanto la comunidad religiosa y el Patronato de la Casa, junto un nutrido grupo de voluntarios, han formado una gran familia en la que los más pobres han tenido un hogar y, desde la caridad que nace del Evangelio, han sido la luz que ha animado la acogida y el crecimiento de todos los que por ella han pasado. Las hermanas que han dado su vida por esta casa, desde el carisma que en su vocación han recibido, han dejado su impronta durante medio siglo, en muchas personas necesitadas.

Una vez que el Consejo General de esta Institución me hizo llegar la decisión de trasladar a las hermanas a otras comunidades y dejar la Casa de Nazaret, mi preocupación ha sido encontrar una solución viable para que nunca se cerrara este hogar y seguir dando vida a las personas necesitadas.

Pude contactar con la Congregación de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, presentes en toda Andalucía menos en nuestra tierra, aunque cuentan con con vocaciones almerienses, para que pudieran fundar aquí una comunidad y atender la Casa de Nazaret. Ellos, que son “familia que acoge, acompaña y transforma” según la intuición de su fundador, el Hno. Isidoro Lezcano, sin duda continuarán esta labor junto con todos los voluntarios que les ayudarán generosamente.

         Os invito a todos: parroquias, hermandades y movimientos, comunidades religiosas, sacerdotes y diáconos, a la

Eucaristía en la Catedral el sábado 17 de septiembre a las doce del mediodía.

para dar gracias a Dios por las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, que se marchan tras estos cincuenta años de permanencia y entrega entre nosotros. A la vez recibimos, con los brazos abiertos, a la nueva comunidad de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, que mantiene en número de la presencia de comunidades religiosas en nuestra diócesis y nos enriquece con su carisma. 

En esta nueva etapa continuemos viviendo en Caridad para que el camino de la Casa de Nazaret sea también nuestro camino, en el que juntos, parroquias, hermandades, asociaciones y personas de bien, formemos parte de esta gran familia de voluntarios para seguir dando vida, según el corazón de Cristo.

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo.

 

 

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