VOX POPULI, por Antonio Gómez Cantero

Hasta el siglo X no hubo procesos de canonización, ni pruebas, ni exigencia de milagros, ni veredictos, ni tampoco era el Papa el que canonizaba a los santos con una liturgia especial de reconocimiento de su santidad. El pueblo santo de Dios era quien, pasando de boca en boca la certeza de su santidad, con los recuerdos que la sustentaba, hacía evidente su vida santa y así mantenían durante los años y siglos el deseo de veneración.
Nada extraordinario
Nuestro Cura Valera, se le ha llamado el Cura de Ars español, era un hombre que, aparentemente, no hizo nada extraordinario. No escribió nada, no fundó nada, no se recuerda ninguno de sus sermones, pero su presencia, manifestada en las historias mantenidas en el tiempo, nos lo muestran como un párroco entregado a su pueblo, en fidelidad, en humildad y cuidando a sus fieles desde la caridad: la caridad material y la caridad pastoral, que van tan juntas, exponiendo su vida por ellos, en dos ocasiones de peste. Esta caridad mantiene viva su memoria en su parroquia y en los alrededores, de generación en generación, hasta nuestros días.
Solo la humildad (de ‘humus’, tierra) nos puede hacer tener los pies en el suelo, como a D. Salvador Valera Parra, porque humildad es encarnación, y esta es servicio, y este genera la comunidad fraterna, y la comunidad nos envía a la misión, y esta nos hace mirar hacia adelante y nunca atrás, que es la tentación del que no cree en la venida del Señor. ¡Ánimo y adelante!
+ Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería
Publicado en VIDA NUEVA el 07/02/2026






