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“Venezuela es un pueblo que no se rinde, que no claudica. Han querido domesticarnos, pero no han podido con nuestra dignidad”.

ENTREVISTA A LOS SACERDOTES VENEZOLANOS RAMÓN PIÑUELA Y RONALD UGUETO

Ramón proviene de la Archidiócesis de Mérida, al occidente de Venezuela, muy cerca de la frontera de Colombia. Ronald Ugueto, de la Diócesis de la Guaira, en la periferia de Caracas. Los dos disfrutan de una beca para estudiar Teología en Madrid y han venido a Almería de la mano de la fundación Ayuda a la Iglesia necesitada para contarnos el rostro de la Iglesia samaritana en Venezuela. Un país que vive con un salario medio de 5 dólares al mes pero que capaz de hacer una olla comunitaria en las parroquias para compartir con los más necesitados del barrio.

¿Cómo es el pueblo venezolano? ¿Se ha “resentido” su fe a causa de la vicisitudes políticas y sociales que está viviendo?

El pueblo venezolano es un pueblo creyente. Y creemos que debido a la crisis se ha suscitado una renovación en la propia Iglesia que está ayudando a sostener la fe y la esperanza de la población.

¿Cómo estáis viviendo la crisis que está viviendo vuestro país?

Es muy complejo hablar de la crisis porque es un tema que tiene muchas aristas. Es difícil señalar a culpables e inocentes. Además, los medios de comunicación ya se ocupan con más extensión de los temas políticos. Lo que a nosotros nos gustaría, en estos días, es visibilizar es lo que está haciendo la Iglesia, que es el fin de esta campaña. Aun así, te resumo el resultado de esa crisis con un dato: más de 5 millones de venezolanos han emigrado y eso dice ya bastante porque nadie emigra de su tierra si no es por un motivo de supervivencia. Los que están afuera ayudan a los que están adentro.

Más de 5 millones de venezolanos han emigrado y eso dice ya bastante porque nadie emigra de su tierra si no es por un motivo de supervivencia

¿Cómo está ayudando la Fundación Ayuda a la Iglesia necesitada?

Recibimos recursos de esta fundación para luego dispensarlos y distribuirlos a la población, especialmente a los más vulnerables que son los niños y las mujeres embarazadas. Existe un responsable de proyectos en Venezuela que se encarga de escuchar a obispos, sacerdotes o religiosas y ver qué necesidades tienen. Por ejemplo, recibimos estipendios de misas y con esos 8 euros, el sacerdote no solo se mantiene él, sino que sirve para dar un almuerzo a 150 niños.

Es muy duro escuchar testimonios de gente que te dice que se ha muerto un familiar porque no tenían los insumos necesarios para poder atenderlos en el hospital o que hemos tenido que enterrarlo en bolsas o en el patio de la casa por la imposibilidad de no pagar un servicio funerario.

¿Ha perdido el pueblo de Venezuela la esperanza?

A pesar de estar pasándolo muy mal, tú ves rostros de esperanza por saber que esta situación no va a ser eterna. Y van a la iglesia a buscar esa palabra de consuelo y de apoyo. Es muy duro escuchar testimonios de gente que te dice que se ha muerto un familiar porque no tenían los insumos necesarios para poder atenderlos en el hospital o que se me murió y hemos tenido que enterrarlo en bolsas o en el patio de la casa por la imposibilidad de no pagar un servicio funerario. Ante ese drama, la iglesia no solo da el plato de comida, sino ayuda a llenar esa tristeza con una palabra de aliento. Venezuela es un pueblo que no se rinde, que no claudica. Han querido domesticarnos, pero no han podido con nuestra dignidad.

A pesar de estar pasándolo muy mal, tú ves rostros de esperanza por saber que esta situación no va a ser eterna. Y van a la iglesia a buscar esa palabra de consuelo y de apoyo.

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