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III Jornada de pastoral social con motivo de la VII Jornada mundial del pobre

Enmarcado dentro del plan pastoral diocesano: “Caminamos en Comunidad para Evangelizar” tuvo lugar, en el Seminario Diocesano, coincidiendo con las VII Jornada del Pobre, la celebración de la III Jornada de Pastoral Social de la Diócesis de Almería,

acogiendo el lema propuesto por el Papa para la mencionada Jornada: “No apartes el rostro del pobre”. Con la metodología VER, JUZGAR Y ACTUAR, medio centenar de personas, representantes de distintos grupos de la Diócesis abordaron la reflexión sobre varios aspectos relacionados con la Pastoral Social de la Iglesia. Se reunieron, en primer lugar, en pequeños grupos para ver qué entendemos por Pastoral Social, si veíamos a Dios presente en la sociedad, cuantos medios, tiempo y personas invertíamos en ello y si nos sentíamos a gusto trabajando con los pobres. Después de una fructífera puesta en común, se dio el paso al juzgar. La iluminación desde los textos bíblicos, con el Mensaje del Papa para la Jornada y con la Doctrina Social de la Iglesia, prepararon el terreno para ver cómo actuar, cómo cada cual hace vida el Evangelio en su lugar y con los suyos.

Fruto de la reflexión y de las aportaciones se elaboró el siguiente comunicado:

Constatamos que:

  • La pastoral social, que es el esfuerzo por hacer presente el evangelio en nuestra realidad con un compromiso concreto por los últimos, no goza de buena salud.
  • la visión de Dios en los demás no siempre es clara. Hay estructuras y gente que afirman servir a Dios, pero no colocan a la persona en el centro y cuestionan la existencia de pobres; y esto distorsiona la visión. Igualmente, la visión se oscurece cuando hay situaciones de violencia y discriminación.
  • Invertimos cicateramente tiempo y medios, tanto materiales como humanos, para trabajar con los pobres.
  • Observamos que los pobres están muy ausentes de nuestra reuniones y celebraciones. Tenemos espacios y tiempos distintos.
  • No hemos descubierto lo que proclama el evangelio y afirma el Papa: «La fe nos enseña que cada uno de los pobres es hijo de Dios y que en él o en ella está presente Cristo: Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt25,40).
  • Nos sentimos a gusto con los pobres, pero no con una realidad de pobreza no buscada ni querida; experimentamos el dolor con sus sufrimientos y la impotencia ante la escasez de respuestas y de caminos para aliviar su situación.

Deseamos:

  • No situarnos desde arriba, con superioridad.
  • Que los pobres no sean considerados como “objetos”, donde descargar y tranquilizar nuestras conciencias con pequeños gestos de caridad, que sean “sujetos” protagonistas, constructores de su historia.
  • Saber situarnos junto a los pobres y contra la pobreza.
  • Que las parroquias no caigan en la rutina de un “culto vacío”, que sean espacios de encuentro donde nadie se sienta excluido.
  • Que pedagógica y evangélicamente en las comunidades sea el pobre el criterio de discernimiento de cuanto decimos y hacemos, como opción y como acción.

Terminó la VII Jornada del Pobre con la celebración de la Eucaristía en la tarde del domingo en el marco entrañable de “la Casa de Nazaret”, recibidos y acompañados por los residentes, por los hermanos de la Cruz Blanca y por un nutrido grupo de cristianos.

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