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Almería participa en el Encuentro telemático de formación para Diáconos Permanentes

La Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, a través de su Departamento para el Diaconado Permanente, ha celebrado en el día siete de diciembre, el XXXV Encuentro de Diáconos Permanentes que en esta ocasión se ofrecía en modalidad bimodal, modo presencial en Madrid (Madrid c/Aleixandre 5. Aulario Papa Francisco) y participación online, dadas las especiales circunstancias en las que nos hallamos.

La diócesis de Almería ha participado en el mencionado encuentro de modo telemático a través de su Delegado episcopal para el Diaconado Permanente, los cuatro diáconos ordenados y los dos aspirantes a la ordenación.

El título del encuentro rezaba del siguiente tenor: El diácono permanente y su servicio pastoral en tiempos de COVID-19. Tema muy oportuno en cuanto que un buen número de diáconos permanentes colaboran en la acción pastoral en hospitales y tanatorios y el dolor de los hermanos no le es ajeno.

La presentación de la jornada de estudio y reflexión comenzó con unas palabras de salutación y estímulo de los Sres. Obispos, Mons. Joan- Enric Vives i Sicilia, Presidente de la Comisión para el Clero y Seminarios y al tiempo Arzobispo de Urgell y Mons. Jesús Vidal Chamorro, Presidente de la Subcomisión Episcopal de Seminarios, Obispo Auxiliar de Madrid.

El programa del encuentro recogía dos bloques bien diferenciados ocupando la mañana el Dr. D. José Carlos Bermejo, religioso de la Orden de San Camilo, y la tarde, el profesor Dr. D. Francisco José López Sáez de la Universidad Pontificia Comillas y de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.

En la mañana el profesor Bermejo, afamado escritor, fundador del Centro de Escucha en Tres Cantos (Madrid), centró su intervención en los aspectos psico-espirituales del duelo definiendo a éste como “un proceso de elaboración del dolor por las pérdidas que nos afectan que exigen una adaptación a la nueva situación”. En su documentada exposición presentó con detenimiento los distintos tipos de duelo deteniéndose con más detalle en el duelo por uno mismo donde, a modo de comunicación de su experiencia, narró sus expectativas en su reciente enfermedad de Covid-19, en el que, según sus palabras, “vivió un duelo vicario y anticipatorio”. Finalizó la primera intervención, haciendo relación a  “las pulgas del duelo”, como aspectos que se añaden al duelo tales como la herencia, la culpa, el mundo digital, la sexualidad y el dinero.

En la segunda parte de la exposición, descrita anteriormente la situación de duelo por la pérdida de un ser querido, el ponente se centró en el tema de la esperanza que comparó con la sangre “que no se ve pero que tiene necesariamente que estar para mantener la vida” y explicó la importancia de esta virtud acudiendo al auxilio de grandes pensadores tales como Laín Entralgo, o Gabriel Marcel para acabar su exposición con una cita espléndida de Charles Péguy. Un interesante diálogo pastoral, por parte de los presentes y aquellos que se sumaron telemáticamente, puso fin a la mañana que culminó con el rezo de la hora de sexta de la Liturgia de las Horas.

La tarde estaba programada por el departamento para el Diaconado Permanente bajo el epígrafe La espiritualidad del servicio diaconal. Bases antropológicas y espirituales. Desarrolló el tema, de una manera original y brillante, el sacerdote diocesano y profesor Dr. D. Francisco José López Sáez. Su intervención se centró en el marco oral de la trasmisión del Evangelio refiriéndose continuamente a los ensayos de Pierre Perrier, El diácono. Una antropología espiritual (Salamanca 2018), estudio enraizado en la iglesia caldea e iglesias orientales, y al del jesuita Marcel Jousse, L´Anthorpolgie du Geste.  Ambos trabajos de investigación muestran de manera sugerente que el diácono ocupaba en los primeros siglos del cristianismo papel importante en la misión evangelizadora como hombre de comunicación, hombre de la memoria, con el carisma especial de rehacer las relaciones humanas maltrechas. El ponente reivindicó la pedagogía de la lectura y aprendizaje de la Biblia avivando la memoria para la poesía y la recitación de los salmos. El profesor terminó su intervención compartiendo su experiencia pastoral en su parroquia de Villamayor de Calatrava (Ciudad Real) en lo que denominó “Grupo del Jardín de la Memoria”, grupo de Evangelio que aprende las verdades de la fe ejercitando la memoria y guardándolas en el corazón.

D. César Gil y D. Gerardo Dueñas, capellanes madrileños, dieron el testimonio de su trabajo pastoral en este tiempo de pandemia, enfermedad y muerte. Un hermoso colofón que chorreaba evangelio y complementaba las exposiciones académicas con la dolorosa realidad presente.

Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo y Primado de España, clausuró el encuentro con palabras de ánimo a los participantes e insistencia en recuperar el diaconado permanente como un grado del ministerio ordenado con identidad y funciones propias.

 

 

 

 

 

 

 

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