BiografíasMártires

76.- Beato Francisco Salinas Sánchez (Almería, 31 de julio de 1914 – Turón, 22 de mayo de 1938)

Hijo de una humildísima familia de jornaleros, recibió las aguas bautismales en la Iglesia Parroquial de san José de la ciudad de Almería. A pesar de la indiferencia religiosa de su familia, él siempre vivió con intensidad la Fe y su llamada a consagrase a Dios. Solía decir a sus allegados que: «El Señor ha querido que yo sea una flor en un estercolero.»

Venciendo la aversión de sus familiares ingresó en el Seminario de san Indalecio, donde trabó una gran amistad con el Siervo de Dios don Rafael Román Donaire. En 1934 abandonó la vida seminarística por su torpeza para con los estudios. Como su anhelo de servir a Dios no mermaba, ingresó como postulante a franciscano en el Convento de Orihuela.

Al iniciarse la Persecución Religiosa regresó a Almería, donde cumplió el servicio militar obligatorio. Una testigo ocular refiere que: «No obstante el joven Salinas no  tuvo miedo de dar, en varias ocasiones la cara por Cristo, manteniendo con firmeza sus criterios cristianos. Tampoco tuvo tiempo de complicarse la vida en ciertas acciones muy arriesgadas e incluso heroicas.» En efecto, se valió de mil ardides para socorrer a los perseguidos. No sólo llevaba alimentos para el cuerpo, sino que el vicario Ortega lo autorizó a repartir el Santísimo que nutría de esperanza el alma.

Denunciado por su propio padre y hermanos, fue detenido y trasladado a Turón el tres de mayo de 1938. Con el objetivo de profanar el Santísimo y de que delatara a sus socorridos, fue sometido a cruelísimas torturas. Su heroica caridad fue coronada por el martirio sufrido el veintidós de mayo, tras obligarle a cavar su propia fosa. El humilde y valeroso siervo de Dios contaba con veinticuatro años de edad.

 

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