Comentario Bíblico Ciclo CVíctor Montoya Villegas

DOMINGO III DE PASCUA

Jesús en medio de nuestra vida

Cuando leemos los evangelios, es fácil percibir cómo aquellos que estuvieron más cerca de Jesús, no fueron capaces de captar la profundidad del misterio del Dios hecho hombre. Por eso, Jesús continuó con su tarea de enseñar a los apóstoles después de la Resurrección. Este es el sentido y el contexto de los encuentros, apariciones, entre Jesús Resucitado y sus discípulos.

Según el evangelio de Juan que escuchamos hoy, este es el tercer encuentro de Cristo Resucitado con sus apóstoles. En él es posible descubrir algunos elementos especialmente significativos. Jesús pidió a sus discípulos, tras la Resurrección, que volviesen a Galilea. Una vez allí, los discípulos, entre desconcertados y entusiasmados por haber tenido las experiencias del encuentro con Cristo Resucitado, que han provocado que se encienda definitivamente la llama de la fe viva en ellos, regresan a su tarea habitual. Es en medio de este quehacer cotidiano, estaban pescando, cuando Jesús se vuelve a hacer presente entre ellos.

Para los cristianos, la historia no es solo una sucesión de minutos o momentos, sino que es el lugar privilegiado de la manifestación de Dios. Por eso es historia de salvación. Igual que ocurrió entonces con los discípulos, Jesús sigue saliendo a nuestro encuentro en medio de nuestra historia personal. El problema se plantea cuando nuestra vida va tan rápida y está tan llena de actividades y cuestiones, que impide que nos percatemos de la presencia de Jesús en medio de mi historia. Jesucristo Resucitado sale a nuestro encuentro para fortalecer nuestra fe y para ofrecernos un camino de vida.

En ocasiones, demasiado llenos de nosotros mismos y confiados en exceso en nuestras capacidades, puede parecernos que la Palabra de Cristo no nos aporta nada importante. Sin embargo, si acrecentamos en nosotros la misma humildad que vemos en aquellos pescadores veteranos, si somos capaces de percatarnos de la presencia de Jesús en medio de nuestra historia personal, si dejamos resonar su palabra en nuestro corazón y en nuestra mente, nuestra vida no discurrirá por los caminos del agobio y el cansancio, sino que tendremos la certeza de la plenitud vital. Es decir, no veremos nuestra vida como un camino que zigzaguea entre el sinsentido y el vacío. Sino que experimentaremos que se dirige directamente a la felicidad que saborean todos aquellos que saben que están viviendo su vida de la mejor manera posible.

Victoriano Montoya Villegas

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar